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Todos contra Sanders, que descubre lo que es ser el favorito entre los votantes demócratas

Todos contra Sanders, que descubre lo que es ser el favorito entre los votantes demócratas

Bernie Sanders

Por: JULIE PACE

27 de Febrero de 2020 | 02:52
Edición impresa

Columnista de AFP

CHARLESTON

Bernie Sanders ha pasado buena parte de su carrera en los márgenes de la política, un forastero mirando hacia dentro. Ahora, el reivindicativo político está descubriendo lo que es ser el favorito en un gran partido político.

Sanders fue el blanco de persistentes ataques en el debate demócrata del martes, tanto de sus rivales más moderados como de su competidora más afín, la senadora Elizabeth Warren. Afrontó preguntas sobre el costo y el alcance de sus amplios proyectos legislativos. Se cuestionó su capacidad de liderazgo y se puso a prueba su temperamento como nunca antes en su carrera.

“Esta noche he oído mencionar bastante mi nombre. ¿Me pregunto por qué?”, bromeó Sanders.

En efecto, ese “todos contra uno” reflejaba la nueva realidad de la carrera por la candidatura demócrata a la presidencia de EE UU. Impulsado por una ola de entusiasmo entre votantes jóvenes y por la fuerza de una coalición cada vez más diversa, Sanders ha ganado dos de las tres primeras votaciones y prácticamente empató en la tercera. Compite de forma agresiva en Carolina del Sur, que vota este sábado, y podría ganar ventaja en la crucial lucha por los delegados en las primarias del Súper Martes la semana que viene.

Para Sanders, esto es territorio político desconocido. Ha pasado 40 años en política como agitador, al margen del aparato del partido. Ha ganado elecciones como independiente y va por su cuenta en el Capitolio. Se enorgullece de ser inflexible en lo ideológico y se ha mostrado dispuesto a criticar a líderes demócratas, incluido el ex presidente Barack Obama, por considerar que hicieron concesiones por conveniencia política.

Ahora, cuatro años después de que su anterior intento de llegar a la Casa Blanca lo hiciera saltar a la fama, parece encaminado a convertirse en el abanderado demócrata y el candidato de su partido para enfrentarse en las elecciones de noviembre al presidente Donald Trump.

La fuerza de Sanders ha preocupado a muchos demócratas, que temen que su estricta ideología progresista disuada a votantes en estados indecisos, especialmente mujeres de los suburbios que fueron cruciales para que el partido recuperase el control de la Cámara de Representantes en 2018. Los donantes y otras élites del partido confían nerviosos en que otro candidato moderado pueda sacarle ventaja en las próximas semanas, pero admiten que eso es cada vez más improbable a menos que las primarias den un giro considerable.

Sus rivales intentaron hacer ese cambio de dirección en el debate de anteayer. Arremetieron contra el senador de Vermont con duros ataques, y en ocasiones lo pusieron a la defensiva.

El ex vicepresidente Joe Biden criticó su eficacia como legislador, mientras Pete Buttigieg, ex alcalde de South Bend, Indiana, acusó a Sanders de cambiar las estimaciones de gastos para sus grandes proyectos, incluido un sistema sanitario conocido como “Medicare para todos”.

El ex alcalde de Nueva York Mike Bloomberg afirmó que Sanders no solo perdería ante Trump, sino que su candidatura supondría una “catástrofe” para los candidatos demócratas al Congreso que se presentan en estados y distritos más moderados.

Incluso Warren, amiga y cercana ideológicamente a Sanders, lo atacó con firmeza por primera vez, cediendo por fin a sus seguidores, que instaban a la senadora a presentarse de forma explícita como la candidata progresista más pragmática y eficaz. “Bernie y yo estamos de acuerdo en muchas cosas, pero creo que yo sería mejor presidenta que Bernie”, dijo Warren.

Sanders estaba preparado para los ataques. Cuando vio cuestionadas sus posibilidades en las urnas, presentó encuestas que indican que le ganaría a Trump si ambos compiten por la presidencia. Cuando se lo presionó sobre si era factible aplicar su costoso plan de proyectos estatales, dijo que la idea de que sus políticas son radicales era errónea.

Sin embargo, se vio obligado a admitir que hizo un “mal voto” al pronunciarse contra endurecer el control de armas en el Senado.

Los próximos días serán una prueba de si el creciente escrutinio sobre Sanders ha planteado dudas entre los votantes. No se espera que gane en Carolina del Sur, pero espera dar la sorpresa. Aunque su objetivo real son los numerosos delegados en juego el 3 de marzo, cuando votan estados como California, la joya más codiciada de las primarias.

 

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