Estimado lector, muchas gracias por su interés en nuestras notas. Hemos incorporado el registro con el objetivo de mejorar la información que le brindamos de acuerdo a sus intereses. Para más información haga clic aquí

Enviar Sugerencia
Conectarse a través de Whatsapp
Bradbury dialoga con los nuevos contextos sociales

Por qué algunas de sus obras emblemáticas cobran una fuerza renovada en tiempos muy distintos a cuando fueron escritas

Bradbury dialoga con los nuevos contextos sociales

Ray Bradbury

15 de Marzo de 2020 | 07:29
Edición impresa

Leer en 2020 a Ray Bradbury es de alguna forma también poner en valor aquella premisa esencial de que los clásicos no envejecen: así, en coincidencia con los cien años del nacimiento del escritor, la editorial Minotauro acaba de reeditar “Crónicas Marcianas” y la novela distópica “Fahrenheit 451”, obras que no solo siguen frescas y vigentes sino que en los nuevos contextos sociales y científicos han cobrado una renovada fuerza.

La reaparición en estos días de las emblemáticas obras del escritor nacido en Waukegan el 22 de agosto de 1920 y fallecido en Los Ángeles el 5 de junio de 2012, podría leerse como una “paradoja”, según asegura Paola Lucantis, editora de los sellos Planeta y Tusquets y a cargo del relanzamiento de Minotauro, la mítica editorial fundada en 1955 por Francisco “Paco” Porrúa que regresa al mercado con la misión de recuperar clásicos literarios en Argentina.

“Bradbury anticipaba un mundo sin libros pero (y aquí está lo paradójico) la obra se vuelve a reeditar en papel y ocupa un espacio importante en todas las librerías”, explica la editora.

UN UNIVERSO QUE SE EXPANDE

Un universo que en vez de desaparecer, se expande y puebla los anaqueles de las librerías argentinas, sin olvidar, por supuesto, que “varias generaciones de estudiantes argentinos han leído la obra de Bradbury en los distintos niveles educativos”.

Alguna vez el escritor, con 89 años de edad y “con más de treinta libros por escribir”, reveló el motivo de la escritura de “Fahrenheit 451”: “Quise escribir algo para advertir a las personas sobre proteger las bibliotecas, los libros. Yo no estudié en la universidad porque era muy cara, así que toda mi formación la hice en las bibliotecas públicas”.

La obra fue publicada en 1953 y escrita con máquinas que funcionaban a monedas ya que como cuenta Bradbury no tenía otra forma de poder escribir la novela: “Había estado casado durante un año, tenía poco dinero, vivíamos en un lugar muy pequeño”, recordó alguna vez.

“Deambulé por la biblioteca de la UCLA (Universidad de California en Los Ángeles), bajé al sótano y busqué. Había 12 máquinas de escribir, por 10 centavos podías alquilar estas máquinas. Entonces me fui a mi casa, tomé una bolsa de monedas, me la llevé a la biblioteca y ponía moneda tras moneda. En nueve días gasté nueve dólares, nueve días escribiendo la primera versión de Fahrenheit. Qué tal, ¿eh?, nueve días para la primera versión”, evocó.

Aquel escenario de máquinas de escribir alquiladas en un sótano ha cambiado, incluso para los escritores más humildes ya que casi todos tienen acceso a un procesador de texto, algunos más modernos que otros.

Lucantis remarca que “este nuevo contexto es beneficioso para nuevas lecturas de Bradbury”, no solo respecto al cambio de tecnologías sino en los procesos que los géneros literarios han tenido, especialmente los próximos a la ciencia ficción. “El fantasy, por ejemplo -destaca la editora- y todas las sagas de fantasía épica, de subversión, neoépica, neogótica, entre otros subgéneros que se editaron en los últimos quince años y que crearon un público lector joven”.

ENTORNO COGNITIVO

Esos nuevos lectores buscan en los autores clásicos de ciencia ficción -muchas veces de forma inconsciente- construir un entorno cognitivo que encaje con esos supuestos que construyen las historia y los personajes del género.

“Además –agrega Lucantis- también están las series distópicas de televisión que piensan una sociedad futura cercana o más lejana, con la utilización de nuevas tecnologías pero sin dejar de lado los vínculos entre los seres humanos, la condición humana y la infelicidad, todo lo que Bradbury ya había escrito hace 70 años atrás”.

Estas series que están en la frontera de lo que puede suceder en cualquier momento cercano y de lo que ya sucede, como la famosa serie británica “Black Mirror”, creada por Charlie Brooker y que se encuentra en la plataforma Netflix.

La literatura de Bradbury se encuentra en esa misma frontera entre lo actual y lo próximo. Pero de ninguna forma la tecnología deja de lado la condición humana, como señala Borges en el prólogo de “Crónicas marcianas”.

Las noticias locales nunca fueron tan importantes
SUSCRIBITE

cargando...
Plan Básico
Acceso ilimitado a www.eldia.com
$64.-

POR MES*

*Costo por 3 meses. Luego $194.-/mes
Mustang Cloud - CMS para portales de noticias

¿Querés recibir notificaciones de alertas?

Para ver nuestro sitio correctamente gire la pantalla