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Telemedicina: el futuro llegó al consultorio

En tiempo récord y a fuerza de cuarentena, médicos y piscólogos tuvieron que avenirse a las formas virtuales de atención. Cómo y para qué se usan en la Ciudad y cuál es la mejor manera de optimizar la teleconsulta

Telemedicina: el futuro llegó al consultorio

El centro de telemedicina del ministerio de salud bonaerense realiza alrededor de 170 llamadas al día a personas con sospecha de covid-19

Por: MARISOL AMBROSETTI
vivirbien@eldia.com

17 de Mayo de 2020 | 08:07
Edición impresa

Pandemia más tecnología da como resultado este nuevo mundo de relaciones virtuales. Y entre ellas, las que unen a los profesionales de la salud con sus pacientes. A velocidad meteórica centros públicos y privados de la Ciudad se reconvierten y ofrecen teleconsultas, las obras sociales ponen a punto novedosas plataformas para la carga de órdenes y recetas y hasta las sesiones de psicoanálisis se hacen por videollamada. Algunos lo agradecen y otros se resisten, pero la mayoría coincide en que, tras el violento empujón que le dio el coronavirus, la telemedicina llegó para quedarse.

Juan Cruz Sassara (35) es asmático. Hace unos días se vacunó contra la neumonía y enseguida notó una inflamación en los ganglios. Entró a la página del centro médico de avenida 60 entre 4 y 5, y se sorprendió para bien cuando leyó que podía obtener un turno por telemedicina. Completó los datos y, a la hora acordada, la médica lo llamó. Desde el living de su casa le contó qué le pasaba, conversaron y, al final, ella concluyó que era una reacción pasajera a la vacuna, que como vino se iría. Y así fue.

“Creo que hay un montón de consultas en las que el médico tiene que verte pero en este tipo de casos la videollamada hizo todo más dinámico y no tuve que ir a un hospital ni esperar ahí adentro con el riesgo actual de la pandemia. Mi experiencia es súper positiva”, asegura Juan Cruz.

La telemedicina omite el examen físico imprescindible en las emergencias y en infinidad de situaciones: nadie podrá hacerse un tratamiento de conducto, un Papanicolaou ni un examen de próstata por WhatsApp. Pero existe una enorme cantidad de consultas que sí se pueden resolver sin necesidad de entrar a un hospital o a un consultorio.

A los psicólogos se les hizo más simple y fueron los que más rápidamente adecuaron su trabajo al mundo pandémico: “Cuando empezó la cuarentena les propuse a mis pacientes seguir por videollamada o por teléfono y varios aceptaron, pero más de la mitad decidió suspender el tratamiento”, cuenta la psicóloga platense María Manso. Sin embargo, la prolongación del encierro hizo que muchos revieran la decisión. “Creo que al principio todos quisimos creer que la cuarentena iba a durar 15 o 20 días, pero hoy sabemos que esto sigue, por eso muchos vuelven a llamar y se animan al análisis bajo estas nuevas modalidades”, explica Manso.

PÚBLICO Y PRIVADO

La híper demandada salud pública sabía poco de telemedicina directa. Si bien desde hace años los especialistas se reúnen en ateneos virtuales y videoconferencias para intercambiar novedades, casos y experiencias, los médicos veían a los pacientes en los consultorios. El alto nivel de contagio del nuevo virus obligó a cerrarlos y, en tiempo récord, se montaron centros de telemedicina en varios puntos del país, sobre todo, para la detección de coronavirus.

Uno de ellos está en La Plata, en la sede del ministerio de Salud bonaerense, donde todos los días, incluso fines de semana y feriados, 44 médicas y médicos realizan teleconsultas.

“No podés volver a trabajar, tenés que avisar en la clínica que estás con fiebre y tos y que te van a ir a tomar la muestra”, explica por teléfono con mucha paciencia la doctora Silvia Martín, una de las médicas del CeTec-19, el Centro de Telemedicina para COVID-19 del Ministerio, mientras habla con una enfermera que insiste en reincorporarse a su trabajo. Enfrente tiene una computadora con conexión telefónica y una plataforma informática donde ve una planilla que le dice a quiénes tiene que llamar y los datos a consignar, entre ellos, qué grado de urgencia presenta cada paciente.

“Nos comunicamos con las personas que ya llamaron al 148 y, si comprobamos que realmente se trata de un caso sospechoso de COVID-19, avisamos al sistema de salud de su municipio para que le envíen la ambulancia y le tomen la muestra que va a confirmar o descartar el diagnóstico”, explica la médica. Calculan que el 25 por ciento de todos los casos que se confirman en la Provincia fueron identificados en ese centro.

Entre una teleconsulta y la siguiente los “telemédicos” del CeTec-19 cuentan que pasaron muchas situaciones difíciles: gente con síntomas de coronavirus que trabaja en penales o en geriátricos o personas muy agitadas por la dificultad respiratoria que deben ser orientadas con precisión a la distancia. “Más de una vez, cuando indagamos, te dicen que tienen fiebre pero también dolores musculares, manchitas en la piel o vómitos, y nos damos cuenta que son pacientes con dengue sin embargo creen tener coronavirus”, cuenta Martín.

En el sector privado de la Ciudad varios centros médicos comienzan a acelerar el paso hacia la consulta virtual. “Nosotros usamos el recurso con dos objetivos: por un lado, para descargar las guardias en momentos como el actual y, por otro, para prevenir complicaciones evitables en enfermedades crónicas”, explica el neumonólogo Andrés Echazarreta, uno de los directores del Centro Médico Capital.

Allí, entre marzo y abril atendieron por telemedicina a unos 500 pacientes de neumonología, cardiología, clínica médica, endocrinología y nutrición. “Sabemos que no atender a los pacientes tiene un impacto en la salud que puede ser muy severa, en cardiología por ejemplo ya hay estudios que observan un aumento de la mortalidad”, advierte el especialista.

En la página web de ese centro médico, los pacientes tienen una explicación paso a paso sobre cómo acceder a la consulta virtual y diez consejos para mejorar la experiencia, por ejemplo: buscar una habitación bien iluminada, buscar un espacio privado, evitar los ruidos, tener a mano algo para anotar e invitar a un ser querido si se prefiere la compañía.

TELEMONITOREO

En algunas especialidades como la medicina del sueño, el telemonitoreo del paciente se practica desde hace años. A las personas con apneas, aquellas que tienen ronquidos y se despiertan por falta de aire, se les indica el uso de unas mascarillas de oxígeno que tienen que usar mientras duermen. “Estos dispositivos tienen conectividad inalámbrica a internet y, en la nube, vamos registrando cuántas horas lo usó, si hay pérdidas de aire y el número de apneas por noche, entonces, si aparecen alteraciones hacemos una teleconsulta para ajustar el tratamiento”, explica el médico Carlos María Franceschini, de la Unidad de sueño y ventilación mecánica del hospital Cosme Argerich. Señala que en Argentina aún falta que gran parte de los financiadores de la salud, como obras sociales y prepagas, reconozcan el trabajo por telemedicina, tanto para cubrir a los pacientes como para garantizar el pago de honorarios.

Coincide con sus colegas en que la telemedicina proporciona varios beneficios, como la reducción de los costos de traslado para los pacientes y la agilización de los tiempos de encuentro para rever y ajustar tratamientos. A esto se suma que, en este momento excepcional de pandemia, la telemedicina ofrece seguridad a las personas con factores de riesgo para COVID-19.

Para el neumonólogo Andrés Echazarreta, la pandemia formalizó las consultas informales que muchos pacientes ya hacían cuando tenían el teléfono del médico. “Ahora la modalidad se viene a instalar con ciertas pautas y, si bien no reemplaza la consulta presencial, puede evacuar muchas dudas”. Advierte, a su vez, que a partir de la pandemia, gran cantidad de pacientes dejó de consultar por temor a salir y contagiarse, incluso gente con síntomas alarmantes, como dolor de pecho o agudización de problemas respiratorios crónicos. “Evaluamos que había muchos pacientes crónicos a los que podíamos darle una respuesta por telemedicina, generando un contacto ordenado, con privacidad, que puede solucionar muchos problemas”, concluye Echazarreta.

En definitiva, la telemedicina que para el común de los mortales en Argentina parecía una propuesta más cercana a la ciencia ficción que a la realidad hasta hace apenas unos meses se afianza como nunca en la cuarentena y promete redefinir, una vez más, la dinámica relación entre médicos y pacientes.

 

 

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