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Economía Dominical |TESTIMONIOS DE LA REGIÓN
Pymes entre impuestos altos, la lucha contra la ilegalidad y la subsistencia

Empresarios señalan que el mercado interno deprimido y los salarios bajos atentan contra la recuperación de la actividad económica. Y aunque son más baratos en dólares, no son competitivos por la alta carga impositiva

Pymes entre impuestos altos, la lucha contra la ilegalidad y la subsistencia
Esteban Pérez Fernández

Por: Esteban Pérez Fernández
eperezfernandez@eldia.com

7 de Febrero de 2021 | 06:39
Edición impresa

La pandemia y las sucesivas devaluaciones del peso dejaron a los salarios de los argentinos muy “baratos” en dólares. Sin embargo, desde las pymes de la Región plantean que ese escenarios no ayuda a mejorar el consumo interno y tampoco en términos de competitividad. Es que durante mucho tiempo se dijo que uno de los problemas era que las empresas argentinas eran “caras” en dólares, con sueldos promedio de U$S1.000 mensuales. Hoy, en algunos casos esos sueldos están entre 200 y 300 dólares al mes, pero sin embargo la tan ansiada competitividad para ganar mercados externos no llega debido a la elevada carga impositiva, que muchas veces encarece hasta en un 100 por ciento un producto.

Las pymes plantean que un menor costo salarial no hace a la empresa más competitiva

 

Pero las pymes argentinas se orientan más al mercado interno y en eso también se enfrentan a otro escollo que remarcan los hombres y mujeres de empresa: la competencia desleal y la ilegalidad. Es decir, el que paga todos los impuestos frente al que paga poco o nada.

“Nosotros exportamos impuestos, si los reducimos el volumen a ser exportado va a aumentar, así el gobierno va a recaudar más dinero y se van a emplear más personas. Por ejemplo, un 55 por ciento del precio total de un auto son impuestos”. Con ese sencillo ejemplo empresarios pymes le contaron a este diario los problemas de salir a flote en el mercado interno pese a la pandemia y la ilusión de exportar, que asegurar muchas veces no se estimula con salarios bajos en dólares por la gran carga impositiva que enfrentan, los altos costos de logística y la inflación.

“Insertarse en el mundo no es solamente una cuestión de intención o que la empresa haga bien los deberes y tenga su fábrica bien armada y tecnológicamente preparada para exportar. Depende de decisiones que tienen que ver con la macroeconomía y cuando el país no tiene un proyecto, sin un marco que lo acompañe es imposible exportar. Las pymes argentinas vienen padeciendo hace muchos años estos problemas, porque se achica el mercado interno y les resulta casi imposible exportar por la cantidad de impuestos que existen, por eso no exportamos productos, exportamos impuestos”, le dijo a este diario un empresario pyme bonaerense.

Así, desde las pymes de la Región y bonaerenses plantean que presuponer que un menor costo salarial hará a una empresa más competitiva no es real, ya que no se trata tanto de competir contra los salarios de países “baratos” -como por ejemplo los del sudeste asiático- sino también contra empresas que han invertido en tecnología, otro punto complicado en nuestro país por tener un mercado interno deprimido y que arrastra al menos 3 años de recesión con inflación alta, además de estar “exportando impuestos” que los “sacan de la cancha”.

“El salario también es un mecanismo que permite ser más eficiente y productivo cuando se planea a largo plazo para los empleados y no como piezas fácilmente reemplazables de una máquina”, argumentan desde el sector pyme. Pensar la competitividad como un tema exclusivo del costo de mano de obra y de producción esconde las otras determinantes de la misma que suelen ser más importantes, como son la relación capital-trabajo, el desarrollo tecnológico, el capital humano y la capacidad innovadora.

“Estamos convencidos que la industria se reactivará con el mercado interno y un plan de desarrollo para que nuestros productos puedan llegar al mundo. Es urgente elaborar un plan productivo con inclusión social. Necesitamos un Estado que acompañe y regule para generar las condiciones de crecimiento”, dijo Silvio Zurzolo, presidente de la Asociación de Industriales de la provincia de Buenos Aires (ADIBA).

En tanto, Guillermo Siro, presidente de la Confederación Económica de la Provincia de Buenos Aires (CEPBA), le dijo a EL DIA que “el sector pyme industrial se está recuperando de a poco, pero hay sectores como el textil, marroquinería de cuero, plástico y otros que tiene problemas en la recuperación porque no hay demanda. Otros, como la construcción y químicos se han recuperado, mientras que los tecnológicos y de compras on line ganaron mucho terreno, la industria del conocimiento, y sectores de logística a partir de un mercado en pandemia. El sector comercial es el más afectado, inclusive almacenes y sector alimenticio, hasta las grandes superficies, y hasta las farmacias tuvieron caídas. Esto se debe a la caída del poder adquisitivo del trabajador formal a partir de una gran pérdida de la capacidad de compra en la relación peso-producto y en la relación dólar-producto lo que ha caído es el salario”.

Con respecto a la competitividad, el empresario pyme platense señaló que “siempre hablamos que es muy difícil competir con mercados internacionales, en especial son el sudeste asiático que pagaban salarios promedio de 200 o 300 dólares y alta competitividad, mientras que en Argentina teníamos salarios de 1.000 dólares, Pero hoy hay salarios de 200 o 300 dólares en Argentina (aunque no es el costo total, que es un 50 por ciento más por las cargas sociales) y son salarios de supervivencia, por la inflación alta. Esto no refleja una mejora en la rentabilidad del sector empresario porque perdimos actividad y rentabilidad de los procesos productivos. En definitiva, aunque los salarios caen en dólares igual no tenemos competitividad en productos con mano de obra intensiva para conquistar mercados y esto marca la falta de competitividad de la economía nacional. Tenemos costos operativos altos por el componente impositivo muy elevado y eso determina la falta de inversión y generación de nuevos puestos de trabajo. Hoy el escenario de fuerte caída de la actividad y muy alta inflación con caída del poder adquisitivo se da en muy pocos países y esto no solo impacta fuerte en el mercado interno, sino que deja en muy mala situación a las pymes, que trabajan para el mercado nacional. Si hay una segunda ola de coronavirus el impacto en el comercio y las pymes va a ser mayor, y si a eso sumamos la actividad clandestina ilegal empeora el panorama, por eso pedimos que sea detenida inmediatamente a través del Estado con sus tres poderes. Por eso hay que generar clima para abrir empresas y no para que cierren”.

En nuestro país se grava con impuestos y tasas cada uno de los pasos de la cadena de producción, con tributos tales como ingresos brutos, impuesto al cheque, tasas municipales como seguridad e higiene, impuestos al trabajo en un mercado laboral con alta desocupación, impuestos internos, impuestos especiales adicionales y muchos más que harían esta lista casi interminable.

Para el economista Gustavo Perilli, en declaraciones a este diario, “las mejoras competitivas constituyen escenarios necesarios, pero no siempre suficientes en los procesos de toma de decisión de inversión y empleo. Un tipo de cambio elevado como el actual es un aliciente para las empresas con ingresos en dólares y costos en pesos. Sin embargo, en el universo de las pymes, eso no alcanza porque siempre está latente su fragilidad financiera. Aunque se espera que la economía crezca y la política económica continúe acompañando, la incertidumbre local e internacional, es un dato complejo para incorporar en los planes de negocios. Por otro lado, tampoco deben minimizarse las recientes aceleraciones mensuales desestacionalizadas del crecimiento económico, la industria y la capacidad instalada. La competitividad aclara el panorama, pero hoy el debate es en el día a día y en base a fases de prueba y error tanto acá en la Argentina como en el mundo donde, por el contrario, la microeconomía y la macroeconomía ingresaron más estabilizadas a la pandemia. No hay que olvidar que en 2020 el Gobierno ayudó a pagar salarios quizás, por eso, posiblemente todavía no sean tiempos de esperar heroicos progresos”.

IMPUESTOS Y MERCADO INTERNO

En diálogo con EL DÍA, Zurzolo, presidente de ADIBA, dijo que “la economía argentina no es competitiva de la empresa para afuera. Cuando analizás los costos podemos competir con cualquiera del mundo, ahora cuando tiene que salir del portón de su industria y le sumás todos los impuestos y la logística es ahí donde deja de ser competitiva. Es más caro trasladar algo de la fábrica al puerto que del puerto a cualquier lugar del mundo, con lo que se ve el gran problema que tenemos”.

“Para este año el panorama que vemos no es el mejor. Estamos convencidos que la industria va a crecer tras más de tres años de caída, pandemia incluida, así que debería haber un pequeño salto, si no puede ser terrible lo que pueda pasar. Hay pymes muy complicadas porque tienen que afrontar sueldos con 10 o 15 por ciento de personal esencial que no va a trabajar y con la cadena cortada con los proveedores y falta de insumos, con lo cual pensamos que van a crecer, pero va a haber muchas dificultades por lo menos en el primer semestre del año”, agregó el dirigente industrial.

Y señaló que “hay que hablar en serio respecto de una reforma impositiva, una modificación en lo laboral, ver el tema de las inversiones en investigación y desarrollo, y trabajar en defensa de la industria nacional. Esas son las claves”, dijo Zurzolo.

Sobre la reforma laboral y la resistencia que genera, el titular de ADIBA opinó: “el sindicalismo no quiere discutir una reforma laboral, pero tenemos el 30 por ciento de trabajadores en negro. El mundo está cambiando y las pymes necesitamos condiciones para crecer. Actualmente, en Argentina dos juicios laborales a una pyme la funden. Eso no quiere decir que haya que quitar derechos, pero hay que poner reglas claras”.

“Si uno analiza a la Argentina respecto a otros países, tenemos muy pocas empresas para contar con los puestos laborales suficientes. Necesitamos programas para crear empresas, así se generará trabajo en forma automática. Los números son terribles, cada 10 empresas que se crean por año entre 7 y 8 cierran. Entonces la tasa de crecimiento es muy baja”, alertó.

En declaraciones a este medio, Diego Príncipi, secretario de CALPO (Cámara La Plata Oeste) explicó que “este año va a ser un poco más estable que 2020, pero con un nivel de actividad igual o levemente superior. Respecto a la competitividad, lamentablemente la pandemia frenó a las grandes usinas de abastecimiento para las distintas cadenas de valor, hubo un quiebre de stock en todos lados. El comercio de proximidad está con un nivel de ventas bueno, hay algunas actividades muy golpeadas, pero otras que se fueron recuperando de la mano de las aperturas y algunos la superaron, por ejemplo, los que están ligados a la construcción, fruto de una caída del precio en dólares en los costos”.

 

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