Parece que de a poco, y tras las fuertes acusaciones mediáticas y juiciales, L-Gante y Tamara Báez van encontrando la paz. Aunque todavía rige la perimetral, por la que el cantante no puede acercarse a 500 metros de la madre de su hija, ayer el músico pudo retomar el contacto con la nena. Fue su madre, Claudia, la intermediaria. Según trascendió, el acuerdo permite tres visitas semanales y fin de semana de por medio.
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