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Temas |MÉDICOS ALERTAN POR EL USO INDEBIDO EN EL GIMNASIO

Las zapatillas de running no sirven para todo

Especialistas advierten que estos calzados están diseñados para correr y no para otras actividades como el entrenamiento funcional. Usarlas para disciplinas no aplicadas puede reducir la estabilidad y aumentar el riesgo de lesiones

Las zapatillas de running no sirven para todo

Un calzado inadecuado para cierta actividad puede originar lesiones / Freepik

15 de Marzo de 2026 | 07:08
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El auge del running en la última década transformó el paisaje deportivo urbano. Las zapatillas pensadas para correr dejaron de ser un accesorio exclusivo de quienes entrenan kilómetros en parques o pistas y pasaron a convertirse en el calzado deportivo dominante. Su estética moderna, su comodidad y la fuerte presencia del marketing de las grandes marcas hicieron que hoy se utilicen para casi cualquier actividad física. En gimnasios, clases de entrenamiento funcional, caminatas largas e incluso deportes recreativos es habitual ver el mismo tipo de calzado que utilizan los corredores.

La escena se repite en la mayoría de los centros de entrenamiento. Personas levantando pesas con suelas gruesas de espuma, otras realizando ejercicios de equilibrio o desplazamientos laterales con zapatillas diseñadas para amortiguar impactos en línea recta. Para muchos usuarios la lógica es simple: si las zapatillas están hechas para correr, una actividad exigente para el cuerpo, entonces deberían servir para cualquier otra disciplina física.

Sin embargo, traumatólogos, kinesiólogos y especialistas en medicina deportiva vienen advirtiendo que ese razonamiento puede ser engañoso. El calzado deportivo se diseña para responder a patrones de movimiento específicos y no todos los deportes demandan lo mismo del pie. Las zapatillas de running, explican los especialistas, están optimizadas para un gesto biomecánico muy particular: el desplazamiento continuo hacia adelante.

Ese gesto implica una secuencia repetitiva en la que el pie impacta contra el suelo, absorbe parte de la energía y luego impulsa nuevamente el cuerpo hacia adelante. Las tecnologías de amortiguación, la geometría de la suela y la flexibilidad del material están pensadas para facilitar ese ciclo miles de veces durante una carrera.

CUANDO EL RUNNING INVADE EL GIMNASIO

El problema aparece cuando ese mismo calzado se utiliza en actividades que requieren una lógica biomecánica diferente. En el gimnasio, por ejemplo, los ejercicios de fuerza dependen en gran medida de la estabilidad del pie sobre el suelo. Movimientos como las sentadillas, el peso muerto o las estocadas necesitan una base firme que permita transferir la fuerza del cuerpo hacia el suelo sin pérdidas.

Las zapatillas de running suelen tener suelas blandas y altamente amortiguadas. Esa característica, ideal para absorber el impacto del trote, puede transformarse en una superficie demasiado inestable para levantar peso. Cuando la suela se comprime durante el ejercicio, parte de la energía que debería transmitirse al suelo se disipa en la espuma del calzado.

Kinesiólogos especializados en entrenamiento explican que esa pérdida de estabilidad puede alterar la mecánica del movimiento. El cuerpo tiende a compensar pequeñas inestabilidades mediante ajustes involuntarios en tobillos, rodillas o caderas. Con el tiempo, esas compensaciones pueden generar sobrecargas musculares o molestias articulares.

Los entrenadores suelen recomendar, en cambio, calzado con suela más plana y firme para los ejercicios de fuerza. Ese tipo de estructura permite un contacto más directo con el suelo y una transferencia de fuerza más eficiente.

MOVIMIENTOS LATERALES Y RIESGO DE TORCEDURAS

Las limitaciones de las zapatillas de running se vuelven más evidentes en disciplinas que incluyen movimientos laterales o cambios de dirección. El entrenamiento funcional, las clases de alta intensidad o incluso algunos deportes recreativos requieren giros, desplazamientos diagonales y apoyos rápidos que ponen a prueba la estabilidad del pie.

El diseño del calzado de running rara vez contempla esos movimientos. Como el corredor avanza casi siempre hacia adelante, las zapatillas suelen tener menos refuerzos laterales que otros modelos deportivos. Esa falta de contención puede aumentar el riesgo de torceduras o de apoyos inestables cuando el movimiento exige rotaciones o desplazamientos laterales.

Los deportólogos explican que cada disciplina desarrolla su propio tipo de calzado justamente para adaptarse a esas exigencias. Los deportes de cancha, por ejemplo, suelen incorporar estructuras laterales más firmes para evitar que el pie se desplace dentro de la zapatilla durante cambios bruscos de dirección.

Por eso, cuando las zapatillas de running se utilizan en actividades que requieren ese tipo de movimientos, la protección que ofrecen puede ser menor que la esperada.

EL MITO DEL CALZADO “PARA TODO”

El fenómeno tiene también una explicación cultural. Muchas personas combinan distintas actividades dentro de una misma rutina semanal. Corren algunos kilómetros, luego hacen ejercicios de fuerza o participan en clases grupales. En ese contexto, usar un único par de zapatillas parece la opción más práctica.

La comodidad juega un papel clave en esa elección. Las zapatillas de running suelen ser livianas, flexibles y muy confortables, características que las volvieron populares incluso fuera del ámbito deportivo. Con el tiempo terminaron instalándose como una especie de calzado deportivo universal.

Sin embargo, los especialistas coinciden en que no existe un modelo capaz de responder de manera óptima a todas las disciplinas. Cada deporte impone demandas distintas sobre el pie, el tobillo y la cadena muscular que participa en el movimiento.

La recomendación general de traumatólogos y especialistas en biomecánica es sencilla: elegir el calzado según la actividad que se va a realizar. Las zapatillas de running cumplen perfectamente su función cuando se utilizan para correr o trotar, pero no necesariamente son la mejor opción para el gimnasio, el entrenamiento funcional o los deportes que implican cambios de dirección. En un contexto donde el running marcó tendencia y sus productos dominaron el mercado deportivo, la idea de que una zapatilla sirve para todo sigue siendo tentadora, aunque no siempre coincida con las necesidades reales del cuerpo en movimiento.

Las zapatillas de running tienen un diseño especial para la biomecánica de la carrera / Freepik

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