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COSTUMBRES DE LA VIDA TECNOLÓGICA

Cada vez más personas se suman al reto de mantener el celular apagado

Apps que permiten bloquearlos por un rato o rutinas para no estar todo el tiempo pendiente son algunos de los recursos a los que muchos recurren para combatir la adicción al smartphone

Cada vez más personas se suman al reto de mantener el celular apagado

¿Serías capaz de apagar el celular por la noche y no volver a prenderlo hasta el día siguiente? Lo que en principio parece una tarea nada compleja y de muy sencilla aplicación, para muchos es un verdadero desafío casi tan costoso y sacrificado como dejar de fumar o encarar una dieta. Y no es cuento: pese a que los smartphones son parte de nuestra vida cotidiana, casi una extensión de nuestro propio cuerpo, cada vez son más los que buscan abandonar la dependencia que tienen hacia ellos y emprenden desafíos y retos de todo tipo con un sólo objetivo: desconectarse aunque sea un rato.

Facebook, Google, Instagram o Apple vienen lanzando en este último tiempo herramientas para controlar y mejorar el tiempo que pasamos “enganchados” a la pantalla del celu, pero ¿realmente quieren los gigantes tecnológicos que pasemos menos tiempo frente a la pantalla?

Más del 80% de las personas asegura que tiene sus teléfonos cerca “casi todo tiempo”

 

“Las aplicaciones están pensadas para perder el tiempo”, responde el psicólogo José Ubieto, quien a la hora de describir la dependencia que tenemos a los smartphones apunta los siguientes datos: cada usuario dedica más de cuatro horas al día a mirar pantallas y enciende la pantalla de su teléfono una media de 150 veces al día.

Para ayudar al usuario, como se dijo, aplicaciones y sistemas operativos ya lanzaron distintas herramientas: la nueva versión de android, de hecho, incluye mejoras con el objetivo de incrementar “el bienestar digital” del usuario: un tablero de control de tiempo, un temporizador de aplicaciones y un modo de ‘no molestar’, que silencia todas las interrupciones visuales de la pantalla.

Hace poco Apple también anunció una nueva versión de iOS con herramientas para mejorar el tiempo empleado en sus dispositivos; y Facebook e Instagram se subieron a la movida en los últimos días con una opción para delimitar el tiempo máximo de uso -la aplicación envía un mensaje cuando se sobrepasa-, y la posibilidad de anular las notificaciones.

“Muchos buscan intentar no estar pendientes del celular y recurren a los propios dispositivos del celular para intentar lograrlo”, apunta Ubieto con un dejo de ironía, algo que encuentra eco en la mirada que tiene sobre el tema el profesor de Estudios de Artes y Humanidades Enric Puig, quien está convencido de que estas nuevas herramientas no sirven a su propósito sino todo lo contrario: “Pensamos en la tecnología como un elemento neutro y no lo es”, asegura el experto.

Para Puig, autor de “La gran adicción. Cómo sobrevivir sin internet y no aislarse del mundo”, actualmente “tenemos la ilusión de que podemos hacer varias cosas a la vez pero es mentira. Porque si bien existe el discurso generalizado de que estos dispositivos empoderan a los ciudadanos, lo que han hecho es hacerlo más esclavo”.

Hace poco, un estudio de la Universidad de Hokkaido, en Japón, asegura que el simple hecho de tener el celular a la vista sobre la mesa ya genera una sensación de ansiedad que afecta la conversación que se está teniendo. Ante esto, cada vez son más los que intentan hacer la prueba con amigos y, aunque sea por un rato, dejan al celu fuera del alcance de los ojos.

El tema no parece menor si se tiene en cuenta que la hiperconectividad genera individuos más estresados, con problemas de concentración -especialmente adolescentes y niños-, y está cambiando las relaciones entre los individuos: cada vez se prefieren las relaciones virtuales a las personales.

Entre las propuestas quie circulan en la propia web y en grupos de amigos para hacerle frente a esta dependencia figuran: desconectar las notificaciones, cambiar los iconos de las aplicaciones a blanco y negro -los diseños coloridos captan más atención-, dedicar la pantalla de inicio solo a aplicaciones útiles (mapas, calendarios, notas...) y, para los más atrevidos: eliminar completamente las aplicaciones de redes sociales y usarlas solo desde la computadora.

Para el profesor de Comunicación Javier Serrano-Puche, el peligro que esta “hiperconectividad” está recayendo especialmente en los más los jóvenes y apunta a la aparición de nuevas fobias cuando no están constantemente conectados: FOMO -cuyas siglas responden en inglés a “Fear of missing out” (miedo a ser olvidado)-, o Nomofobia -”No mobile fobia”, miedo a no tener el móvil-.

El 80% de las personas mira el teléfono dentro de los primeros 30 minutos tras despertarse

 

“La vida digital se cuantifica en ‘likes’ y en nuevos seguidores y eso lleva a los jóvenes a pasar horas en internet”, relata Serrano-Puche, un espacio en el que se tiende a compartir solo lo positivo, lo cual puede generar “un impacto negativo” por la constante comparación.

Ubieto, por su parte, cree que en estos casos es importante crear espacios para los más jóvenes desconectados de internet, donde se restrinja el uso de dispositivos y de esa forma no haya posibilidad de distraerse con la pantallita.

 

4 horas
En promedio, la gente pasa más de 4 horas por día en su teléfono: eso significa que está 28 horas por semana, 112 por mes, o 56 días al año

 

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