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Condenan a 10 años y 8 meses al policía que mató a una chica

Fue en agosto de 2013, cuando Soledad Bowers esperaba para entrar a un recital en 9 y 54 y Mauricio Aguilera quiso detener a dos ladrones. Seguirá con arresto domiciliario

Condenan a 10 años y 8 meses al policía que mató a una chica

Mari, la mamá de Soledad Bowers, antes de conocer la sentencia / Télam

22 de Octubre de 2019 | 01:31
Edición impresa

El Tribunal Oral en lo Criminal I de La Plata condenó ayer a 10 años y 8 meses de prisión al policía Mauricio Aguilera, al ser hallado culpable del delito de “homicidio agravado por el uso de arma de fuego”, en perjuicio de Soledad Bowers, la joven de 18 años que murió al recibir un disparo en la cadera, en la noche del 29 de agosto de 2013, en la esquina de 9 y 54, luego de un asalto en el local “Me Piace”.

En el fallo del juicio oral y público, que se inició el mes pasado en los Tribunales de 8 y 56, los jueces Hernán Decastelli, Cecilia Sanucci y Ramiro Fernández Lorenzo, dispusieron que el condenado continúe con arresto domiciliario, tal como había llegado al debate oral (ver aparte).

EL CASO

El trágico hecho sucedió el 29 de agosto de 2013, cuando unas 60 personas cenaban en el restaurante “Me Piace”, de 9 y 54.

En ese momento, cuatro delincuentes irrumpieron en el local y, mesa por mesa, amenazaron a los comensales para robarles dinero y pertenencias, además de sacar plata de la caja.

El policía Aguilera, que circunstancialmente estaba en la confitería, los enfrentó para impedir el robo.

Al verlo, los ladrones, que eran casi todos menores de 18, emprendieron la fuga en dos motos.

El agente los persiguió a la carrera y, a los pocos metros, presuntamente cuando uno de los delincuentes le apuntó, sacó su arma reglamentaria y efectuó un disparo.

El proyectil impactó mortalmente a Soledad Bowers, quien junto a su hermana hacía la cola para entrar a un recital que se iba a desarrollar en el bar de la esquina de 9 y 53.

Aguilera fue separado de sus funciones y detenido.

Al poco tiempo de permanecer con prisión preventiva y ante un planteo de la defensa, a cargo de los abogados Julio Beley y Bruno Strassera, el policía fue beneficiado con un arresto domiciliario.

En el debate que concluyó ayer el tribunal oral dio por acreditado que “el 29 de agosto de 2013 a las 22.10, dos hombres, con arma de fuego en mano, ingresaron a la confitería Me Piace y, según los testigos que declararon en el debate oral, advirtieron se trataba de un asalto, ordenando que ‘dejen los monederos en la mesa y tírense al suelo’”.

“ALTO POLICÍA”

Tras apoderarse del dinero y otros objetos de valor, los dos delincuentes ascendieron a sendas motos y se aprestaron a huir, oportunidad en la que Aguilera, salió tras ellos al grito de “alto, policía”.

En ese momento, el policía efectuó un disparo hacia una de las motos, el cual impactó en Soledad Bowers, quien junto a su hermana aguardaba ingresar a un bar para asistir a un recital.

La hermana de la víctima declaró en el juicio y contó cómo vio a dos jóvenes huyendo en moto y al policía parado en la esquina, tras lo cual “siento el disparo y ahí mi hermana se da vuelta y me dice que le habían pegado a ella y mi hermana se me cae”.

“FUISTE VOS H...DE...P”

El policía se acercó a la joven caída y a su hermana preguntando “qué pasó, qué pasó”, ante lo cual la hermana de la víctima le dijo “hijo de puta, vos le pegaste, fuiste vos!”.

Aguilera se retiró y poco después Soledad Bowers fue trasladada al hospital San Martín de La Plata donde finalmente falleció.

“SE HIZO TODO AL REVÉS”

El Tribunal no hizo lugar al intento de la defensa de sostener que actuó en defensa de terceros y en legítima defensa, ya que como sostuvo en un tramo del fallo, “se hizo todo al revés a lo debido, en un lugar céntrico y lleno de gente, disparó a la carrera, a un objetivo en movimiento y a unos metros alejado de su posición, detrás del cual y en línea de fuego, había un grupo considerable de personas haciendo fila”.

La defensa había requerido que la conducta de su asistido sea enmarcada en “las tres causales de justificación dentro del artículo 34 del Código Penal: él actuó en cumplimiento del deber, en legítima defensa y en legítima defensa de un tercero”.

“Estaba de servicio, con su uniforme puesto, bebiendo un vaso de agua cuando escuchó: ‘esto es un asalto’ y ahí accionó. La verdad es que si no hubiera intercedido le reprocharíamos que no actuó en cumplimiento de su deber”, alegó la defensa.

Además especificó que “los testigos dijeron que los cuatro asaltantes martillaron dos veces un arma, pero el tiro no salió”.

DEL LADO DE LA FISCALÍA

Los jueces hicieron lugar a los planteos del fiscal de Juicio de La Plata Martín Chiorazzi, quien solicitó la misma pena y por idéntico encuadre legal.

Lo mismo habían propuesto los abogados de la familia de la víctima, los doctores Germán Oviedo y Ariel Dorr, quienes intervinieron en el juicio en el rol de particular damnificado.

La familia y amigos de la víctima se abrazaron y lloraron una vez conocida la resolución final de este caso.

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