Estimado lector, muchas gracias por su interés en nuestras notas. Hemos incorporado el registro con el objetivo de mejorar la información que le brindamos de acuerdo a sus intereses. Para más información haga clic aquí

Enviar Sugerencia
Conectarse a través de Whatsapp
Alberto Fernández intenta hacer equilibrio entre el kirchnerismo y el PJ: lo esperan la gloria o la nada
Alberto Fernández intenta hacer equilibrio entre el kirchnerismo y el PJ: lo esperan la gloria o la nada

Carlos Melconian puede ser el tapado para economía

Por: OSVALDO GRANADOS
osvaldoperiodista@gmail.com

1 de Diciembre de 2019 | 05:01
Edición impresa

En la decada del 70 un equilibrista francés colocó con sus colaboradores, un cable de acero entre las Torres Gemelas de Nueva York y caminó ante la admiración de todo EEUU.

Era peligroso, fundamentalmente, por los vientos a esa altura.

Alberto Fernández intenta mantenerse también haciendo equilibrio entre las nuevas torres. Una, Cristina, La Campora y el kirchnerismo. La otra, los gobernadores, el PJ y la mayoría de los ciudadanos.

No es fácil. Los vientos son fuertes. Intentó avanzar con la despenalización y legalización del aborto. El Papa se molestó. Eduardo Valdez en forma irresponsable señaló que el Santo Padre “lo va a entender”. Fue embajador en el Vaticano. Resultado, Alberto dio marcha atrás.

Era imposible que la Iglesia renunciara a la defensa de la vida desde la concepción hasta la muerte natural. ¿Era tan difícil de entender?.

En economía también hay que hacer equilibrio.

Primero favoritos, después descartados Kulfas y Nielsen.

Encuentros reservados con varios economistas “independientes”.

En una reunion con directivos de la Bolsa de Comercio me indicaron que el “tapado” no seria otro que Carlos Melconian.

Era imposible que la Iglesia renunciara a la defensa de la vida desde la concepción hasta la muerte

 

¿Aceptará sin tener todo el poder? Imposible.

Miguel Bien, otro candidato, alguna vez me confesó: “Nunca hay que ser el primer ministro de economía de un gobierno. Tendria que hacer todo el trabajo sucio y duraría poco”.

Cuando Kirchner asumió ya le habían hecho ese trabajo.

Primero el default de Adolfo Rodríguez Saa y luego la devaluación y la pesificación de Duhalde. El que se incendió en el altar fue Remes Lenicov. Lo premiaron con una embajada en Europa. Ademas subieron las commodities.

Hoy, la deuda publica, las necesidades sociales, la larga recesión, la inflacion muestran otra realidad.

No está confirmado el ministro del próximo gobierno.

Resultado: no hay proyecto integral. No habrá plan económico y se resolverá sobre la marcha, indica un peronista histórico.

Néstor heredó a Lavagna y su proyecto. Ahora no hay nada parecido.

En el Instituto Patria apuntan a que la recuperación será lenta. “Se toco piso, desde enero en adelante habrá avances”.

“Tenemos que apuntar a una recuperación del consumo, de la recaudación y del uso de la capacidad instalada”.

“No habrá soluciones monetarias mágicas como la convertibilidad y metas de inflación apuradas”.

Alberto Fernández le dice al FMI que no le envíe mas fondos.

¿Qué lectura hizo el mercado?

Será más duro con los bonistas, no va a pagar la deuda.

Puede haber default con la deuda privada.

Resultado: en un dia el dólar blue o libre subió a los 70 pesos.

Más duro con los bonistas, mas podrá prescindir de los dólares del FMI.

Sin saber quién será el ministro de economía se trata de adivinar el camino. Así de simple. Alberto habló en la UIA y dijo: “Vamos a pagar cuando el país crezca “. ¿Se viene el default?

Hernan Lacunza hizo un gran aporte.

El actual ministro defendió la herencia que deja Macri, detalló los pagos de la deuda a los que se destinó cada dólar del FMI.

Desde la elección, el BCRA sumo 2.300 millones de dólares en compras gracias al cepo y a las liquidaciones de los agroexportadores que quieren anticiparse a una futura suba de las retenciones. Quedarán disponibles para el próximo gobierno 12.000 millones de dólares. Pero de la cosecha esperada de trigo, 12 millones de toneladas ya se vendieron 6 millones y de maíz de 30 se vendieron 13 millones.

Esto le permitiría a Alberto cumplir con los acreedores y pagar hasta el mes de abril. En esos meses tendría que llegar a un acuerdo con los privados y el FMI. El plan es 4 años de plazo sin pagar pero sin quita. Acelerar las negociaciones con los privados para luego presionar al FMI para que avale lo firmado con los principales acreedores financieros.

El resto como sigue.

Sin saber quién será el ministro de economía se trata de adivinar el camino

 

Uno: subirán las retenciones a las exportaciones agropecuarias. Soja 35 por ciento, maíz y trigo alrededor del 20 por ciento.

Dos: impuestos del 35 por ciento a las compras con tarjeta en el exterior. Deducible después de ganancias.

La clave, es que con un cepo rigido, el dólar blue estará en suba, por lo menos con un 40 por ciento de diferencia. Entonces pagar con tarjeta, al dólar oficial , significa una ganancia extraordinaria.

Tres: acuerdo económico y social por 6 meses. Congelamiento de precios.

Cuatro: bono de 7.000 pesos para trabajadores del sector publico.

Cinco: tarjeta especial para los que reciben AUH, con las cuales podrán comprar con subsidios productos de la canasta familiar. Alrededor de 3.000 pesos, estarían bonificados.

Lo peor, como es histórico en el país, es la escasez de dólares para crecer. No se soluciona en forma mágica con deuda. Allí se necesita un tipo de cambio competitivo e incentivar las exportaciones.

La economía es la clave.

El 10 de diciembre es el punto de partida.

Alberto Fernández si tiene éxito, en dos años se queda con la mayoría del peronismo.

Si fracasa y comienzan a desfilar los ministros es el principio del final y el movimiento popular abrazará sin discusión a la vicepresidenta.

La gloria o nada.

 

Si llegaste hasta acá es porque valorás nuestras noticias. Defendé la información y formá parte de nuestra comunidad.
Suscribite a uno de nuestros planes digitales.

cargando...

¿Querés recibir notificaciones de alertas?

Para ver nuestro sitio correctamente gire la pantalla