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El país del populismo eterno
El país del populismo eterno

Roberto Lavagna fue el último superministro

Por: OSVALDO GRANADOS
osvaldoperiodista@gmail.com

8 de Diciembre de 2019 | 06:17
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Las palabras del Papa Francisco pasaron casi inadvertidas: “Detrás de las crisis en América hay gobiernos débiles. Así no consiguen paz y orden”.

Comparó lo que ocurre ahora con la época de 1974 – 1980. ¿Estamos ante un profundo cambio de época?

Los gobiernos débiles –según el Papa- ¿son las democracias burguesas?. ¿Prefiere los populismos?

Para algunos lo que está en crisis entre otras cosas son: la familia tradicional, la empresa como ámbito de desarrollo de una carrera profesional. Las iglesias como refugio espiritual , los sindicatos como representantes, los partidos políticos. Por supuesto también el Estado.

En las fotos donde hablan hoy los líderes aparecen los uniformes de los militares. Venezuela, Ecuador, Chile, Bolivia. ¿Vuelven las épocas donde muchos políticos golpean las puertas de los cuarteles?

La oposición aplaude el ingreso de los uniformes para expulsar gobiernos a los que consideran ineptos, corruptos o una amenaza para las instituciones democráticas.

La intervención militar, declararon en cada caso, fue un medio para defender la democracia.

Aparecen discursos desde el populismo de izquierda y de derecha. Según ellos, “las democracias están podridas. Se necesita disciplina y mano dura, cauterizando las partes enfermas”.

Los intelectuales sacan la conclusión de que la familia como organización universal ha fracasado. Con la democracia apuntan a que es imperfecta y el capitalismo está en decadencia.

La idea, sacrificar la libertad para que llegue el orden.

No hay acuerdos ni convivencia. La guerra verbal, la orgía de rencor dará paso a otras manifestaciones.

Argentina es el país del populismo eterno.

Así se observó en las declaraciones furiosas de Cristina Kirchner.

Por encima de la ley, todo, solo existe la voluntad del caudillo. Nunca el jefe debe dar explicaciones, eso es solo para los simples mortales.

Julio César, cuando entró en Roma, hizo que un soldado, mantuviese con el brazo, sobre su cabeza, una corona de laurel. Estaba cerca de ser nombrado Dios. Ya, emperador era una palabra que lo acercaba a los mortales, indignos de estar en su presencia.

Es así, todo el poder enferma. En Argentina, es peligroso .

Detrás de las rebeliones hay varios motivos.

Una clase media que no puede tener seguro médico, que no puede enviar a los hijos a la escuela privada, que no pude conseguir un crédito.

No hay movilidad social como en décadas anteriores. Sin movilidad no tienen esperanza. Se aspira siempre a que a tus hijos les vaya mejor que a vos. Son los condenados al no crecimiento.

América Latina vivió de la suba de los commodities de la década anterior, una época de bonanza. Se terminó. La gente vive peor que antes. Muchos no quieren ser espectadores de un ingreso que no llega. Pocos se dieron cuenta de estas frustraciones y sus consecuencias.

Los planes de alivio tienen que llegar antes que explote la calle. Chile, además, era la meta del chavismo. Era el ejemplo neo-liberal, que había que torpedear. Había condiciones objetivas, pero se prepararon cientos de jóvenes para provocar el caos.

En nuestro país , todavía no hay plan.

El Ministerio de Economía estará muy repartido, seccionado. Eso nunca funcionó.

José Bel Gelbard, Juan Sourrouille, Domingo Cavallo y Roberto Lavagna fueron superministros que por un tiempo pusieron los números en orden y alcanzaron crecimiento y baja inflación.

Los primeros 100 días son el 6 por ciento de un mandato de 4 años. Esos días tendrán un significado simbólico. Serán un termómetro del poder.

Allí se sabrá si Alberto Fernández tiene posibilidades de sobrevivir a su propio entorno.

El turco Jorge Asís escribió: “Es imperdonable que el kirchnerismo duro movilizado por la ceguera del rencor, arrastre al peronismo hacia el fracaso”. Y todavía no asumieron.

 

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