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En la provincia

Más del 80% de los residuos que terminan en las playas son plásticos

El uso desmedido de envases y elementos descartables, junto a la escasez políticas para regular su entrega y reciclaje, genera un volumen de deshechos cada vez más grande y que algunos municipios están intentando frenar

Voluntarios de greenpeace limpiaron días atrás las playas marplatenses para generar concientización

“Las acciones que más contribuyen a disminuir la basura en el mar son la reglamentación de entrega de bolsas en comercios, la separación de los residuos en origen y su posterior reciclado por parte de los municipios” Verónica García Coordinadora del Proyecto de Basura Marina de Vida Silvestre

“Lo que más se encuentra en las playas son sorbetes, vasos de un solo uso y bolsas plásticas. Los sorbetes son particularmente dañinos porque no suelen reciclarse y contienen muchas sustancias contaminantes” Gastón Caminata Impulsor de la campaña # Yo Amo Mi Playa

Por: NICOLÁS MALDONADO
 

nmaldonado@eldia.com

Mientras algunas ciudades costeras comienzan a prohibir la entrega de bolsas, sorbetes y vasos descartables en comercios, y organizaciones ambientalistas impulsan campañas de concientización, el volumen de residuos plásticos que termina en las playas bonaerenses parece ser cada vez más grande. Y aunque no se dispone de datos que den cuenta de su cantidad, los especialistas aseguran que se trata de cientos de toneladas cuyo impacto va mucho más allá de la mera contaminación visual. Diversos estudios han logrado determinar ya la presencia de partículas de esos plásticos no sólo en algunas variedades de peces que se destinan a consumo humano sino también en el agua que bebemos en forma habitual.

Un censo realizado por la Fundación Vida Silvestre Argentina en playas de dieciséis localidades bonaerense reveló días atrás que el 82% de los residuos no orgánicos encontrados en ellas corresponde a plásticos. Se trata en su mayoría de bolsas, colillas de cigarrillos, tapitas, botellas y otros elementos plásticos que en gran medida se descartan tras haber sido utilizados sólo una vez.

Con todo, se trata de apenas de la punta de un iceberg. El mayor problema que entraña la presencia de este tipo de residuos en las playas no se ve. Y es que esos plásticos que llegan al mar -a través de desagües pluviales y ríos que atraviesan centros urbanos- terminan fraccionándose en pequeñas partículas que los tornan mucho más peligrosos y difíciles de controlar.

En el Río de la Plata -uno de los efluentes más contaminados con plásticos de nuestro país- investigadores de la Universidad Nacional de La Plata y el CONICET detectaron la presencia de microplásticos en al menos once especies de peces analizadas. No se trata sin embargo de una situación excepcional, un estudio realizado antes por la Universidad Maimónides ya había dado cuenta de este tipo de partículas contaminantes en una gran cantidad vertebrados e invertebrados que habitan las aguas del Atlántico sur.

MICROPLÁSTICOS

Ya sean residuos enteros como pulverizados en partículas, “la mayor parte de los animales lo pueden ingerir. Los plásticos absorben el olor del mar y de las presas; y una vez que los digieren, no los pueden expulsar”, explica Verónica García, la coordinadora del Proyecto de Basura Marina de la Fundación Vida Silvestre, que barrió más de 800 mil metros cuadrados de playas bonaerenses y reunió 46 mil residuos no orgánicos para la investigación.

Mientras que delfines, lobos marinos, petreles y albatros mueren con el tracto intestinal obstruido por este tipo de residuos, los peces los consumen incorporando con ellos un gran número de sustancias contaminantes, según señalan investigadores del Instituto de Limnología de La Plata (CONICET-UNLP) que hace dos años detectaron la presencia de microplásticos en al menos once especies capturadas en las costas de nuestra región.

“Teniendo en cuenta el grado de contaminación que presenta la zona costera relevada y el hecho de que los microplásticos pueden absorber contaminantes orgánicos, aquellos podrían estar funcionando como vehículos para el ingreso de estas sustancias a los peces, además del grado de toxicidad que puede presentar el microplástico en sí”, explica Nora Gómez, la directora del instituto de investigación.

Pero los microplásticos que se hallan hoy en el agua todos los mares del mundo en diversos grados de concentración no sólo provienen de la descomposición de piezas mayores (como botella, bolsas y otros envases) sino que constituyen en sí mismos una materia prima utilizada por productos de limpieza e higiene personal, como cremas exfoliantes, pañales, toallitas y champú. Al no poder ser filtrados por las plantas depuradoras y de tratamiento cloacal, gran parte de ellos vuelven a nosotros a través del agua corriente que bebemos en nuestro hogar.

De hecho, un estudio realizado hace unos años por la Universidad de Viena encontró microplástico en las heces de seres humanos de lugares dispersos del mundo, entre ellos el sudeste asiático, Estados Unidos y Europa. En todos los casos el estudio detectó restos de PET, el material de las botellas plásticas, lo que implica que también muchos de nosotros vivimos con plástico en nuestro interior.

INICIATIVAS AISLADAS

Frente a esta amenaza, algunas ciudades argentinas con costa sobre el litoral marino han comenzado ya a reaccionar. Días atrás, Ushuaia se convirtió en la primera de la Patagonia en prohibir la entrega y el uso de cubiertos, platos, vasos, sorbetes y envases descartables en sus locales gastronómicos, y estableció multas de hasta 90 mil pesos para aquellos que incumplan la prohibición.

En la Provincia de Buenos Aires, Pinamar adoptó en diciembre pasado una medida similar impulsada desde la sociedad civil. El proyecto, que hoy prohíbe la entrega de vasos plásticos y sorbetes, fue impulsado a través de una fuerte campaña en las redes sociales por la ONG Big Human Wave, la misma que hace un tiempo había logrado también la prohibición de bolsas plásticas en Pinamar. “Estuvimos dos años yendo al Concejo Deliberante para pedir por esta medida hasta lograr que se aprobara”, contó Gastón Caminata, el titular de la organización.

La mayor parte de los animales marinos podría ingerir esta variedad de residuos

Lo cierto es que si bien se trata de iniciativas elogiables, no dejan de ser esfuerzos aislados que están lejos de competir contra el crecimiento masivo en la producción y el consumo de plásticos a nivel mundial.

“Aunque a lo largo de los últimos años se registra un incremento sustancial en el reciclaje y la prohibición de elementos plásticos de un solo uso (especialmente liderados por Europa y Japón) estos esfuerzos no pueden competir con el fuerte aumento del plástico”, concluyó en octubre pasado un informe de la Agencia Internacional de Energía que advierte que, de no tomarse medidas urgentes, el volumen de residuos plásticos en los océanos podría duplicarse hacia el año 2030 a nivel global.

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