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TRANSPORTE

Por las subas, miles de platenses cambian hábitos para viajar a Capital

Descartar el auto, pasarse al tren, alternar micro con ferrocarril y hasta ahorrar en otros rubros, como el almuerzo: recursos de quienes hacen ese trayecto a diario

Pasarse al tren, una de las estrategias de viajeros que eligen anteponer el precio a la velocidad. El boleto de tren a constitución cuesta $11,25 y el colectivo $106 / Gonzalo Mainoldi

Algunos pasajeros alternan micro y tren para ahorrar/ Gonzalo Mainoldi

Por OMAR GIMÉNEZ

Ricardo es platense, tiene 42 años y un trabajo en Buenos Aires que lo lleva a viajar día a día, en horas pico, en ómnibus, desde la terminal de La Plata. El boleto del micro que en enero de este año pagaba 96,50 pesos le cuesta hoy 106 pesos y le obliga a reducir gastos para mitigar el impacto de los aumentos (que en el caso del transporte en general sumaron hasta el 233% de alza en 2018, muy por encima de la inflación, que en el mismo año fue del 47,6%). Con ese objetivo, Ricardo eligió recortar en otro rubro, para que no se resienta ni la comodidad ni la velocidad de su viaje: dejó de comprar su almuerzo en los negocios de San Telmo cercanos a su trabajo, donde antes lo hacía por precios que iban de 120 a 250 pesos, y ahora se lleva todos los días una vianda desde su casa.

La estrategia de Ricardo es diferente de la de Martín Celis, pero el motor es el mismo: ahorrar. Celis, que trabaja en Buenos Aires tres veces por semana, decidió “resignar velocidad y comodidad” progresivamente para que el viaje no se haga tan oneroso.

“Al principio iba en auto, pero contando peajes y cochera me costaba 700 pesos por día y ya no me convenía. Entonces me pasé al micro , pero por poco tiempo, porque vale 106 pesos cada boleto. Ahora viajo en tren, que me cuesta 11,25 pesos hasta Constitución. Es cierto que resigné comodidad y velocidad en el viaje, pero gasto mucho menos”, dice.

Las historias de Ricardo y Martín son apenas dos de los ejemplos de cómo miles de platenses que unen a diario La Plata con Buenos Aires, cambian hábitos para reducir el impacto de los aumentos del transporte sobre los ingresos.

En este marco, uno de los datos salientes de los últimos años es el fuerte incremento del número de usuarios del ramal La Plata Buenos Aires del Ferrocarril Roca.

Según datos difundidos por Trenes Argentinos, entre 2016 y 2018 el número de usuarios de ese servicio aumentó un 52,36%. Si se comparan los meses de enero de 2016 a 2019, ese aumento alcanza al 137,51%.

Así, mientras en 2016 ese ramal transportaba 17.668.980 pasajeros, esa cifra trepó a los 20.845.230 en 2017 y a los 26.920.378 en 2018.

Mientras tanto, si en enero de 2016 viajaban en el tren 959.905 pasajeros, en enero de 2017 ese número pasó a 1.313.189, en 2018 a 1.607.280 y este año a 2.279.865.

Cono contrapartida, desde la autopista La Plata Buenos Aires se habla de una reducción interanual del orden del 10% del número de vehículos que la transitan a diario entre 2017 y 2018.

Según los datos proporcionados por Aubasa, el promedio de autos particulares que la transita en hora pico un día laborable es de 15.000.

“El número de micros es difícil de determinar , dado que en la misma categoría entran camiones, colectivos y combis altas”, dicen desde la concesionaria y agregan que “este grupo, en total, considerando la diversidad de vehículos, es de 900 promedio en hora pico”.

EN LA FILA

Más allá de los números, basta recorrer las colas de los distintos medios de transporte que unen La Plata con Buenos Aires en hora pico para escuchar el testimonio de los propios usuarios.

De él se desprende no sólo una tendencia a cambiar de hábitos para ahorrar, sino también diversos reclamos relacionados con la calidad de los servicios.

Daniel Krupa, que viaja en colectivo todos los días a Buenos Aires, dice que “los aumentos no se traducen en una mejora del servicio. Los usuarios notamos que hay una merma de pasajeros en los colectivos que viajan a Buenos Aires, pero paralelamente se aprecia una disminución de las unidades en circulación. Y eso repercute en menores frecuencias y esperas más largas. El momento más conflictivo es la mañana, entre las 6 y las 9, cuando se puede esperar 40 minutos un colectivo”.

Aunque dice que el impacto de los aumentos del transporte sobre los ingresos es fuerte y que la comodidad del servicio también se ve resentida (“cuesta encontrar un asiento reclinable en condiciones”) , Krupa descarta la posibilidad de pasarse a otro medio de transporte, como el tren, porque considera que “también experimentó un retroceso”.

“Entre el 2003 y 2005 viajaba en tren y tardaba una hora, porque había servicios rápidos y semi rápidos. Hoy la única opción es el servicio que para en todas las estaciones y tarda 1 hora y 20, lo que representa un retroceso”, dice.

Entre 2016 y 2018 los viajes en tren crecieron 52,36%. Entre enero de 2016 y enero de 2019, 137%

 

También opina que “siendo tan alto el impacto del costo del transporte sobre el ingreso las empresas de colectivos deberían volver a implementar bonos para abaratar el costo a los viajeros frecuentes”.

Los pasajeros del tren, en tanto, cuestionan las frecuencias (que se redujeron de 30 a 24 minutos, según la empresa) y que no haya disponibles servicios rápidos.

“Si uno piensa sólo en los números, cuando se viaja todos los días, conviene mucho más el tren. Lo que pasa es que, si bien el tren está mucho mejor que antes,está desbordado por la demanda. Es un servicio que necesita más frecuencias y que vuelvan los rápidos”, dice por caso, Christian Diepolder que viaja todos los dias a Buenos Aires desde hace más de un año.

Los testimonios de los platenses que viajan a diario a Buenos Aires se enmarcan en una tendencia nacional: según un informe desarrollado por Adecco Argentina a fines de 2018, el 20% de los argentinos cambió su forma de viajar al trabajo a raíz de los aumentos en el transporte.

Así, dos de cada diez consultados para ese trabajo dijeron que la comodidad y la rapidez dejaron de ser prioridad frente al costo a la hora de elegir cómo desplazarse.

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