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Información General |El boom de los cuentacuentos platenses
Apostar al relato oral en tiempos de celulares y redes sociales

Alrededor de un centenar de narradores dan vida en la Ciudad a un fenómeno que cada vez tiene más cultores y que se expande a nuevos escenarios

Apostar al relato oral en tiempos de celulares y redes sociales

Alrededor de un centenar de personas participa de la movida de los cuentacuentos en la ciudad / El dia

Por: Omar Giménez
ogimenez@eldia.com

5 de Abril de 2019 | 01:41
Edición impresa

“Contar cuentos es un acto de resistencia, sobre todo en estos tiempos en los que somos bombardeados por imágenes rápidas y mediáticas. El acto de narrar oralmente nos hace detenernos en el apuro del mundo y completar el cuento con nuestra propia historia e imaginación”, dice Claudio Ledesma, narrador, formador de narradores y uno de los referentes de la movida de los cuentacuentos en La Plata. Un fenómeno que crece cada vez más y del que ya forman parte alrededor de un centenar de platenses que llevan sus relatos a los ámbitos más dispares: desde escuelas, a fiestas de cumpleaños; desde bares a bibliotecas; desde cárceles a espacios públicos como el Centro Cultural Islas Malvinas o el Parque Ecológico.

Lo que empezó de la mano de grupos pioneros como el Cuentoencuentro de María Rosa Bordagaray y Mónica Elicabe Urriol, se fue extendiendo cada vez más hasta conformar el actual escenario de la actividad, del que participan más de una decena de grupos unidos por una única pasión: “esa bendita manía de contar”, de la que hablaba Gabriel García Márquez.

Los grupos son, con todo, apenas un expresión de un fenómeno que reconoce otras manifestaciones, que hacen de la Ciudad un punto de especial interés en el mapa argentino y aún latinoamericano de la narración oral: entre ellas, las Jornadas Internacionales de Narración Oral, que ya van por su sexta edición; el Festival Internacional de Cuentacuentos Palabra Mía, que suma 19 ediciones, o el ciclo “Cuentos Bajo la Luz de la Luna” que desde hace una década se concreta todos los jueves de verano en el Malvinas.

Detrás del fenómeno y de las estadísticas, aparecen las historias de vidas transformadas por una actividad que se caracteriza por la forma en que apasiona a sus cultores.

Hugo Chávez (61) que junto a Analía Oubiña y Laura Dipolito integran el grupo “Cuentos en el Aire”, relata que su especialidad era la electrónica cuando comenzó a hacer teatro y desde allí se acercó a un curso de narración oral con la idea de mejorar su desempeño en los monólogos.

Esa decisión sería una bisagra, reconoce Chávez, y a partir de allí se dedicaría plenamente a la narración oral, que hoy desarrolla desde un programa de radio, con presentaciones periódicas en el café de un teatro céntrico y otras de índole solidaria que lo hacen llevar sus relatos a cárceles y comedores y escuelas de barrios vulnerables.

El crecimiento y la expansión del movimiento de cuentacuentos genera sus propios desafíos, indica Chávez. Uno de ellos es el de sumar a más gente joven.

“La edad de los narradores platenses es hoy de 50 años para arriba, mientras que el público va de los cuarenta en adelante. Tenemos que hacer que la idea prenda en los más jóvenes”, dice Chávez.

Pero no es ese el único desafío. Mónica Elicabe Urriol, una de las pioneras -que comenzó a contar cuentos con el grupo Cuentoencuentro en la plaza de 12 y 60 cuando nadie lo hacía y observa maravillada el fuerte crecimiento del movimiento- dice que el otro peligro es que, de la mano de la expansión, la calidad de la propuesta se desvirtúe.

“La narración oral requiere una formación integral que incluye la educación literaria, la de la voz, del movimiento. Lo importante es que los narradores sigan teniendo una buena preparación”, dice.

Elicabe Urriol agrega que “todavía no terminamos de darnos cuenta” lo mucho que creció ese movimiento que ellas iniciaron en la Ciudad y en el país en el año 1983, tras la visita a la Argentina del narrador argentino radicado en Venezuela Daniel Mato, quien contó que en ese momento se vivía un boom de la narración oral en el Caribe y formó narradores en Argentina entre los que se contaron las platenses de Cuentroencuentro y referentes nacionales como Ana María Bovo.

“Lo que se logró en estos años fue el objetivo principal: sacarle al cuento el olor a escuela y llevarlo a la calle”, dice Elicabe Urriol.

En el camino, la tendencia va cambiando las vidas de los narradores. Como la de Emilce Brusa, una narradora platense que hace nueve años es cuentacuentos y descubrió en la narración oral, como muchos otros, una actividad que la apasiona: “narrar es la puerta a mi mundo feliz”, dice Brusa.

 

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Alrededor de un centenar de personas participa de la movida de los cuentacuentos en la ciudad / El dia

Hugo Chávez, Analía Oubiña y Laura dipólito, de “cuentos en el aire”/el dIa

La narradora Emilce brusa/el dIa

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