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Cinco misas y un concierto coral en la celebración

Como cada 13 de julio, una multitud adoró a la Rosa Mística en la iglesia de 23 y 54

Como cada 13 de julio, una multitud adoró a la Rosa Mística en la iglesia de 23 y 54

Desde temprano, cientos de fieles llegaron a 54 y 23 / Roberto Acosta

Cientos de fieles de la Región y de lejanos pueblos de la provincia de Buenos Aires se volcaron ayer, como cada 13 de julio, a adorar y agradecer a la imagen de la Virgen Rosa Mística en la iglesia platense de 54 y 23.

Como parte de los festejos patronales, el viernes se celebró una misa cerca de la medianoche, mientras que ayer hubo oficios religiosos a las 8,30, 10, 12, 16 y 18,30.

La festividad, una de las que genera la mayor concentración de peregrinos en nuestra región junto con la de San Cayetano, tocó a su fin con un concierto coral a cargo de la formación vocal del Instituto Británico y el Coro Municipal de Luján.

El fervor por María Rosa Mística tomó cuerpo en la parroquia de 23 y 54 desde muy temprano.

Los devotos de la virgen se acercaron al santuario cuando aún la noche le ganaba a la luz del día y comenzaron a rezar. Algunos en forma individual. Otros en grupo. Siempre guardando un respetuoso silencio.

Las larguísimas y ya tradicionales filas para acercarse a la imagen de la Rosa Mística, que se erige en el denominado Patio del Peregrino, se convirtieron en la postal de la jornada. Pero también hubo colas para participar de las diferentes misas, así como para comulgar en cada una.

Historia

El Monte Luminoso, situado en el norte de Italia, fue escenario de la primera aparición de la Virgen a Pierina Guilli, en la primavera de 1947. La mujer, quien se desempeñaba como enfermera, vio a “una hermosa señora que vestía una túnica morada y que cubría su cabeza con un velo blanquísimo. Con el pecho atravesado por tres espadas y un rostro triste de toda tristeza, la Virgen, entre lágrimas, pidió ‘oración, penitencia y reparación’, guardando después un silencio solemne, hasta desvanecerse”, cuenta la Iglesia. Una aparición posterior, “llevando rosas blancas, rojas y doradas en lugar de espadas”, consagró a Nuestra Señora de la Victoria como Rosa Mística.

 

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