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ESPACIOS URBANOS

Coworking

No son sólo oficinas donde trabajar, si no se tiene un lugar físico propio para hacerlo. Estos lugares proponen crear vínculos, inspirar y acoger a los trabajadores de la Ciudad de distintos ámbitos laborales

Hive Valley, uno de los coworking de la Ciudad que ofrece, además de espacio, otros servicios laborales para trabajar casi como en casa / Foto: Gonzalo Calvelo

Hive Valley quiere dar servicios corporativos a todos los trabajadores platenses

Modo Coworking, a un par de cuadras de la Terminal de Ómnibus local, tiene un clima de casa de familia que transmite calidez a quienes lo visitan

Para los encargados del Espacio Weiaut, es notable el aumento de las personas interesadas en acceder a estos lugares compartidos

Por CECILIA FAMÁ / Fotos GONZALO CALVELO, GONZALO MAINOLDI Y SEBASTIÁN CASALI

vivirbien@eldia.com

Bautista Mouriño (24) es programador de videojuegos. Trabaja para una empresa de Estados Unidos y vive en La Plata. Sus tareas hacen que pase largos ratos sentado, con la mirada fija en la computadora. Vive solo. Y si bien podría trabajar desde su casa, o desde donde desee siempre que haya wi-fi, enchufes y mate, prefiere la rutina del coworking: tres o cuatro veces por semana va a su espacio de trabajo, en el que comparte áreas comunes con otras personas y también cuenta con lugares privados si necesita hablar por teléfono o reunirse con alguien. “Opté por esta modalidad porque me permite organizarme mejor a nivel horarios y tiempo productivo y además puedo compartir experiencias con otros coworkers, un almuerzo, o un café”, resume.

La filosofía del coworking implica más que el ofrecimiento de una oficina de alquiler. Apunta a brindar vínculos, relaciones, intercambio, y permite organizar horarios en un mercado laboral cada vez más “freelance”, atomizado y cuentapropista. La tendencia en La Plata indica que ha llegado para quedarse: hace cuatro años, había un solo espacio institucionalizado como tal, y algunos otros más informales. Hoy ya son cinco luas usinas de trabajo de esta índole establecidos como tales en la ciudad, sin contar la decena que se estima que hay en casas particulares o con diferentes grados de improvisación.

¿Es una moda o el inicio de algo duradero? “En estos últimos años, el mundo cambió rápidamente, eso hizo que los tipos de empleos y el trabajo convencional se resignificaran. Hoy en día, muchos pueden elegir trabajar desde distintos puntos del planeta sin problemas y eso no es moda, es cambio de paradigma. Por eso creemos que la modalidad del trabajo colaborativo , o “coworking”, llegó para quedarse y lo creemos porque es una manera de conectar y crear oportunidades para quienes viven esa experiencia”, explica Sebastián Nill (30), licenciado en Diseño Multimedia, experto en impresiones 3D y uno de los responsables del Espacio Weiaut, un moderno lugar de trabajo corporativo situado en e eje de diagonal 74.

TRABAJAR EN COMUNIDAD. “Estos últimos meses, nuestra ciudad ha incorporado varios lugares con esta modalidad de trabajo, lo que permite que la gente conozca de qué se tratan los coworking y sea más fluida y efectiva la comunicación. Por lo tanto, es notable el aumento de las personas interesadas en acceder a ellos, en los que no sólo contarán con un espacio físico sino con servicios como los de recepción de correspondencia, wi-fi de alta velocidad, impresora, sala de reuniones, café, té, mate, golosinas y snacks”, enumera Nill.

Julieta Jaime (23) es platense y está terminando la carrera de Licenciatura en Economía. Desde hace menos de dos meses es la CEO de Hive Valley, un flamante “coworking hub” situado en pleno centro platense, sobre avenida 7. “HV surge de la idea de nuestro grupo empresario, cuya base es la arquitectura. Al decidir expandirnos un poco más en lo que es la industria del ‘real estate’, investigando, nos dimos cuenta que el coworking era una tendencia en Estados Unidos y Europa, y que hacía casi una década ya estaba instalado en Buenos Aires. Por una cuestión de gustos, de oportunidades y de intereses surgió el tema de crear un coworking que en su visión lograra dar servicios corporativos a todos los trabajadores platenses, algo que hoy se materializa en nuestro espacio”, describe.

El costo de las membrecías diarias de los espacios de coworking rondalos 300 pesos

 

“Hace poco cambió la forma de trabajar y las directivas que vas teniendo. Antes era las órdenes se controlaban todo el tiempo y ahora es por resultados. Las profesiones y tipos de carrera van cambiando. Y con ellas, cambia el espacio físico del trabajador. Creemos que el valor agregado del espacio es el networking y la red de contactos que se pueda establecer. El espacio físico y el diseño son detalles: lo esencial es lo que uno pueda crear acá adentro. Y para crear, y para poder crecer como empresa, como freelancer o como startup no se puede hacerlo solo. Apuntamos a que se pueda crear una comunidad que permite el crecimiento colectivo”, agrega Jaime.

La ejecutiva analiza que hace varios años hubo un boom de la modalidad de “home office”, que hoy en día “se está revirtiendo, más que nada por la alienación que a uno le genera trabajar en la casa. Por ejemplo, en Hive uno mantiene independencia de trabajar en los horarios que más le convenga y tiene la libertad de entrar y salir como uno quiera. La idea es que las personas se apropien del lugar, porque este es su lugar de trabajo. Pero lo que pasa principalmente con la home-office es que estás todo el día adentro de tu casa; que muchas veces se te mezcla lo personal con lo laboral, y tenés que estar sorteando que te tocaron el timbre, que tenés a tu hijo que necesita atención por diferentes motivos, que la ropa, etcétera... A tu familia o al entorno cercano por lo general le cuesta distinguir que en ese momento vos estás trabajando y que aunque estés en tu casa estás haciendo algo importante en tu profesión o en tu puesto de trabajo”.

“Para los que vivimos solos es el tema de la alienación de que te das cuenta de que pasaste 16 horas adentro de tu casa, seguís en pantuflas y son las 8 de la noche” ejemplifica Julieta: “a veces está bueno, a todos nos gusta cada tanto quedarnos en casa guardados, pero creo que a la mayoría nos gusta salir, experimentar y hacer sociales. Para eso es ideal tener un espacio de trabajo”.

“Uno de los conceptos que nuestro espacio tiene como base es concentrar en un mismo lugar diferentes actores sociales; emprendedores, freelancers, bitcoiners... Todo esto a través de experiencias como compartir un café o reunirse con colegas a disfrutar de un ‘brunch’ y hablar de negocios. El concepto de ‘open space’ ayuda a que estas situaciones sucedan, y eso lo hace funcional y atractivo”, dice Sebastián Nill sobre el coworking del que está a cargo, que en tres pisos nuclea un resto-bar, oficinas, espacios comunes y un salón de eventos.

INNOVAR Y REINVENTARSE. Pablo Aleman es responsable de uno de los primeros coworking “oficiales” de La Plata. Hace varios años creó Synergia, que ahora es Synergia Jockey Club con más de 2.500 metros cuadrados de espacios, salas y “facilidades” para todo tipo de público, en el emblemático edificio céntrico del ex Jockey. El lugar cuenta con diez salas totalmente equipadas para reuniones, capacitaciones, talleres y “workshops”, con 6 a 500 personas de capacidad. Además, tiene dos espacios colaborativos que pueden albergar hasta 60 personas, y sectores privados para empresas y startups.

“Ahora sumamos a Hypatia, la incubadora de la Universidad Nacional de La Plata como parte del espacio, por lo que en lo inmediato estamos relanzándola para sumar actividades de emprendedores y startups en vías de crecimiento”, dice Pablo que, entre las novedades del espacio, agrega que “ya no tenemos planes, solo membrecías diarias de 300 pesos con todos los servicios incluidos”. En general, ése es el costo de los espacios de trabajo por día, con un promedio de 4.000 pesos para los abonos mensuales.

Lo que pasa con la homeoffice es que estás todo el día en tu casa y muchas veces se mezcla lo personal con lo laboral”

Julieta jaime
Ceo de Hive Valley

 

La arquitecta Marina Inza también está al frente de un centro de coworking, establecido en la que fuera la casa de su abuela. En un principio instaló allí su estudio, pero las dimensiones eran exageradas para ella y sus socias, por lo que las tres lo reconvirtieron y crearon Modo Coworking, a un par de cuadras de la Terminal de Ómnibus local.

El lugar empezó siendo un espacio de trabajo para amigos y conocidos, hasta que se fueron sumando otros emprendimientos: allí hay clases de idioma, una oficina de una empresa que regula una app de delivery, y profesionales con iniciativas personales. Todos se sienten como en casa en ese cálido espacio que conserva una arquetípica entrada imperial y algunos muebles “de abuelo”. Hay un sector común que abarca la cocina y un patio, y cada cuarto es una oficina, vinculada con la sala para reunión y talleres.

En el mismo plan, Sebastián Romano convirtió la antigua casa familiar en La Española Coworking, al lado de la panadería y confitería de su padre. El espacio, en la actualidad, es utilizado para oficinas, y también se dictan clases de coctelería dos días por semana. “Yo manejo cuestiones de catering, también hay una productora de eventos funcionando acá. Mi idea es que todos los emprendimientos tengan que ver con la producción de eventos, que es a lo que nos dedicamos nosotros; y que a la vez, diferentes emprendedores del área tengan acá un lugar de trabajo”, advierte Sebastián: “esto promueve una retroalimentación mutua y se traduce en un servicio integral. Con esa visión armamos el espacio”.

Algunos modernísimos y apegados a las últimas tendencias en diseño, otros más informales o caseros, los espacios para coworking hoy son furor en la ciudad, y son utilizados por cientos de platenses. Más de lo que parece. Julieta, de Hive Valley, admite que “cuando tenemos intercambios entre los distintos responsables de este tipo de espacios, hablamos de la necesidad de la ‘culturización’ del concepto: en capital está súper instalado, creemos que acá en La Plata hay mucha gente que aún no sabe qué es el coworking. La red de contactos es invaluable. Creo que si uno piensa que puede crecer solo, se está poniendo un techo. Hoy en día, de a poco, todos vamos entendiendo que la comunidad es una de las herramientas más valiosas que tenemos como personas”.

 

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