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Nuevamente, los efectivos entraron camuflados en un caballo de Troya

La Policía volvió a La Palmera y asegura que esta vez descabezó al narcomenudeo en la zona

En un operativo con 50 efectivos, hubo 9 detenidos. Entre ellos, el líder de un clan familiar que zafó en otra avanzada, en abril

Hubo un segundo operativo en tres meses en “la palmera” / el DIA

Con perros, se buscó droga en una casa de villa catella / el DIA

La Policía volvió a sacar a la calle a su caballo de Troya para poder entrar en La Palmera -una de las zonas calientes del tráfico de drogas en la Ciudad- y asegura que el ardid de guerra le dio resultado: entre los 10 detenidos por actividad de tráfico de drogas está el líder del clan familiar que controla la venta en ese enclave de la localidad de San Carlos.

Es la segunda vez en tres meses que la fuerza llega con un fuerte operativo a las inmediaciones de 36 entre 150 y 151, el corazón de un barrio levantado sobre tierras fiscales, con escasa dotación de servicios públicos y fuertes contrastes entre viviendas humildes y un puñado de robustas construcciones de dos plantas. A algunas de esas le apuntan los investigadores, del área de Drogas Ilícitas de La Plata.

Según las conclusiones que derivaron en la autorización de la UFI Nº 1 para la realización de 10 allanamientos, en la zona opera una banda compuesta en su mayoría por integrantes de una familia con raíces en Paraguay, que se dedica a la venta de marihuana y cocaína en varios búnkeres distribuidos en el barrio.

La organización parece robusta y rebelde. A principios de abril, en un operativo similar con participación de la comisaría del barrio y el Municipio, hubo siete detenciones y hasta se derribaron dos casas que funcionaban como kioscos de droga, según la pesquisa. “Caen siete, quedan siete mil”, avisaba entonces un vecino de esos búnkeres, mientras miraba de reojo varias caras que seguían la tarea de las topadoras desde los techos de otras casas en una calle cortada, juntamente por las casas que volteaban.

Así, ayer por la tarde, 50 policías se escondieron en la caja de un camión y pudieron evitar ser detectados por los soldaditos que custodian el barrio para los narcos. De mismo modo habían entrado en abril, pero aquella vez los policías saltaron a la calle desde un camión con una caja térmica.

Los efectivos solo debieron lidiar con una lluvia de piedras. “Los soldaditos, que son todos adolescentes a quienes se les paga con droga o dinero para que miren los movimientos en el barrio y avisen, no vieron a los policías escondidos, pero cuando estaba el procedimiento en marcha comenzaron a tirar piedras. Eso no impidió la tarea”, apuntó uno de los investigadores.

En los seis allanamientos a viviendas situadas en un área comprendida por las calles 36, 36 bis, 150, 151 y 152, se detectó un total de un kilo y medio de marihuana y 72 gramos de cocaína.

Entre los arrestados, hombres y mujeres, algunos tienen antecedentes penales por infracción a la ley 23.737, que pena la tenencia y comercialización de drogas.

Pese a la sumatoria de detenciones y la caída del jefe del clan, el investigador consultado fue cauto: “seguimos investigando porque al tratarse de una organización familiar puede haber más personas involucradas que no hayan sido detenidas y ante el vacío que deja el operativo saldrán a ocupar esos lugares, rearmando el esquema de tráfico”, dijo y detalló que “vuelven a vender porque necesitan el dinero para sostener la organización y sacar a sus familiares de la cárcel”.

La historia de la penetración de la droga en La Palmera tiene otro antecedente más atrás. A principios de noviembre de 2017, la Policía golpeó contra la entonces denominada “banda del drone”. Hacían lo mismo que todos, pero se distinguían por el empleo del aparato volador a control remoto, con cámara incorporada, para la vigilancia del barrio.

“Podría decirse que la banda del drone fue previa a esta organización familiar. Cuando cayeron esos, comenzó a crecer esta gente”, recordó el policía. En la fuerza no descartan que el residual de la organización busque camuflar sus actividades instalándose en otras zonas de la ciudad.

Sólo estaba la mamá

En una jornada extendida, los agentes de Drogas Ilícitas allanaron también tres viviendas en el barrio de Villa Catella, Ensenada.

Allí, los resultados no fueron los que se esperaban. Ni en cantidad de drogas ni en detenciones que pudieran darle en la línea de flotación a una organización de narcomenudeo.

En los allanamientos a viviendas situadas en 123 entre 40 y 41, 36 entre 124 y 125, y 125 y 530, se secuestró un poco más de medio kilo de marihuana. La mayor parte, unos 480 gramos, estaban en la casa donde los policías pretendían encontrar a un joven que lidera la presunta organización. No estaba en los lugares donde la pesquisa indicaba.

Le colocaron las esposas a una mujer en cuya casa hallaron 51 gramos de marihuana y a otro hijo. “Es la madre del que manejan la droga”, dijo un investigador de la zona. Se calcula que ese clan ocupó espacios dejados libres por otro grupo que le había arrebatado el liderazgo y ahora tiene a sus integrantes repartidos en varias cárceles: “la banda de Ioio”.

Competencia
Los policías del área narcotráfico también allanaron casas y un negocio en Villa Catella. Se investiga a otro grupo “familiar” que habría crecido en el último año, tras la detención de “la banda de Ioio”

 

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