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Piel sana

Tomando color

Sale el sol y muchas ya quieren lucir morenas. Cuáles son los autobronceantes que se pueden aplicar según el tipo de piel y cómo hacerlo

El bronceado por vaporización es ideal para lograr un tono parejo

En pocas semanas el sol comenzará a calentar más y las fanáticas del bronceado estarán aprovechando para empezar a tomar color bajo el hermoso febo y así lucir espléndidas y con más luminosidad.

Pero bien se sabe que estar expuestos al sol sin protección y en demasía no es bueno. Es por eso que les contamos cuales son las opciones para poder tomar color artificial, pero sanamente.

Hay distintas opciones de autobronceantes, que son la solución avalada por los dermatólogos.

Se trata de un muy buen recurso para no tomar sol o hacerlo más espaciadamente, ya que no generan daños en la piel.

Estos productos contienen dihidroxiacetona, una sustancia que reacciona con la queratina y otras proteínas de la epidermis y provocan la coloración de la misma, explicaron los especialistas. El efecto se hace visible entre las tres o cinco horas posteriores de aplicado, dependiendo de la fórmula de esta presentación.

El bronceado se mantiene estéticamente agradable de siete a diez días, el tiempo que tarda la exfoliación cutánea normal.

Las marcas cuentan con distintas presentaciones para elegir, pero es importante saber que hay que elegirlas según el tipo de piel.

Para las pieles más oleosas, se aconsejan las emulsiones, los geles y los sprays. Mientras que para las secas, se aconsejan las cremas.

Según los expertos, las mejores fórmulas son aquellas que suman sustancias que mejoren la nutrición y humectación, como las vitaminas E y A. También es importante verificar que cumpla con las normas de seguridad y calidad de la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT), que sean hipoalergénicos y que estén dermatológicamente testeados.

Para obtener los mejores resultados, se recomienda seguir algunos pasos fundamentales a la hora de aplicarlos. No hay que excederse porque pueden aparecer manchas o un tono muy exagerado.

Para lograr una superficie homogénea, se recomienda exfoliar con una esponja de crin o vegetal. Es importante insistir en las zonas de codos, rodillas y tobillos. Esto permitirá que el producto no produzca manchas.

La idea es colocar abundante cantidad de crema o loción corporal hidratante. Esto permitirá reponer el manto protector hidrolipídico que se quitó con la exfoliación.

Al aplicar el producto es fundamental realizarlo en forma pareja, en el cuerpo y cara. Para una apariencia natural, conviene mezclar el autobronceante con un poco de crema hidratante. Una advertencia fundamental: evitar el contorno de los ojos, las entradas del cabello y las cejas, para que no se acumule producto.

Una vez aplicado el producto, hay que lavarse las manos con agua tibia y jabón, para evitar que las palmas queden coloreadas.

Aunque no es común que esto suceda, no se aconseja su uso cuando se presenta hipersensibilidad hacia alguno de los componentes del producto. Es importante leer la información del envase y consultar con un dermatólogo que aconseje qué producto utilizar.

Un falso mito es que el color que se logra con el autobronceante protege contra el daño que producen los rayos solares. No hay ningún inconveniente en exponerse al sol después de usar este tipo de productos, pero es fundamental usar un buen protector acorde al tipo de piel.

El sistema de bronceado por vaporización se realiza en los institutos de belleza y se basa en el mismo criterio que las cremas autobronceantes. La diferencia está en la forma de aplicación, que logra un efecto más parejo, y que el sistema ofrece una variedad de tonos a elegir.

Suele tener más ventajas porque es adecuado para todo tipo de piel -incluso en aquellas más sensibles- y los centros especializados ofrecen productos que complementan el efecto.

no a las camas solares

Si bien han pasado bastante de moda porque se creó conciencia sobre sus efectos nocivos para la salud, alguno siguen utilizándolas.

Pero su uso está totalmente desaconsejado porque pueden producir desde reacciones dérmicas y la reducción de la efectividad del sistema inmune hasta el envejecimiento precoz de la piel y el desarrollo de enfermedades fotoalérgicas o fotoinducidas, como rosácea y lupus.

Además, la radiación puede reactivar el virus del herpes simple en los labios (herpes labial), incrementan en forma notable el riesgo de cáncer de piel y si no se toman los recaudos necesarios, dañan la vista, advierten los especialistas.

 

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