Si dos palabras pudieran resumir el presente del Club Everton, seguramente serían “deporte” y “ladrillos”. La primera porque es la razón por la que unos 1.500 asociados concurren, ya sea a la sede de calle 14 o al campo de deportes de 7 y 629, y la segunda porque, pese a la crisis que asfixia a la mayoría de los clubes locales, el “Ever” no para de crecer y está constantemente en obras.
Marcelo Fortes, su presidente desde hace 5 años y vinculado a la institución desde 1988, asegura que todo se consigue pensando en el “día a día”, en no detenerse ante nada.
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