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Séptimo Día |CATALINA DE ELÍA
Háblenme de Duarte

Con grabaciones de testigos y los tres expedientes judiciales de la muerte del hermano de Eva Perón, la periodista desentraña los misterios del hecho

Háblenme de Duarte

Catalina De Elía vuelve a lanzar un libro de investigación / web

1 de Noviembre de 2020 | 08:47
Edición impresa

En “Maten a Duarte”, un libro que aborda desde una nueva hipótesis la muerte del hermano de Eva Perón, la periodista Catalina de Elía hace respirar la historia a partir de dieciséis discos con grabaciones de testigos que aportan datos para conjeturar sobre el “suicidio” o el “crimen organizado”, según las miradas de uno u otro lado de la extensa grieta que divide la Argentina.

“Juan era el hermano del medio entre dos hermanas mayores, Blanca Amelia y Juana Elisa, y dos menores, Erminda Luján y Eva María –precisa de Elía-. Cuando Evita conoció a Perón en 1944 alcanzó el poder muy rápido. Perón, que por ese entonces acumulaba tres cargos (vicepresidente, secretario de Trabajo y Previsión y ministro de Guerra en el gobierno de Farrell), lo nombró secretario privado. Y cuando asumió como presidente, Duarte fue designado como secretario privado de la presidencia. Tenía, en los hechos, mucho más poder político que el que podía inferirse de la sola consideración institucional de su cargo en la administración pública. Sus acciones eran siempre conocidas y aprobadas por Perón. Duarte organizaba fiestas, pagaba rondas de tragos a sus amigos y tenía un palco en el Tabarís. Salía con actrices: sus dos principales amores fueron Fanny Navarro y Elina Colomer. En 1953, hacía un año que estaba angustiado por la muerte de Evita y esa mañana estaba citado a declarar, con el aval de Perón, para explicar las acusaciones de corrupción por un oscuro y podrido ‘negociado de las carnes’”.

“Salvando las distancias, existen muchas semejanzas entre este caso y la muerte de Nisman”

 

Hay un libro que vive. Voces liberadas durante 65 años de cautiverio que se pueden volver a oír y donde el lector puede dialogar o discutir con sus personajes: enojarse o empatizar con esas voces recobradas. El texto, publicado por Planeta, es una investigación detallada y renovada por la aparición de documentos con las declaraciones de testigos y partícipes que cuentan la historia de Juan Duarte, hermano de Eva y secretario privado de Perón hasta abril de 1953.

“El 9 de abril de 1953, Juan Duarte fue encontrado muerto en su dormitorio -explica de Elía, autora también del libro “La cara injusta de la Justicia”-. Estaba arrodillado ante la cama, sobre su propia sangre. En su sien derecha, un disparo. A su lado, un revólver calibre 38 y, sobre la mesa, una carta de despedida dirigida al presidente Juan Domingo Perón”.

Para la investigadora y escritora -actualmente también conducta del programa “Altavoz” en la TV Pública-, “salvando las distancias, hay muchas semejanzas con la muerte de Nisman. Ambos murieron en su domicilio de un disparo en la cabeza. En los dos casos se tejieron miles de versiones desde la propia escena del crimen. Ambos tuvieron una relación similar con el poder político, cercana en un momento y algo más distante después. Cerca de Duarte se halló una carta dirigida a Perón. Cerca de Nisman, dos denuncias, una incluía a la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner. Duarte estaba citado la mañana de su muerte a declarar por una investigación interna por supuesta corrupción ordenada por Perón. Nisman apareció muerto horas antes de tener que explicar en el Congreso en qué se basaba su acusación contra la entonces presidenta Fernández de Kirchner. Las investigaciones en los dos casos fueron objeto de sospechas. En el primero, bajo la división político-social peronismo versus antiperonismo. En el segundo, bajo la denominada “grieta” que concita sentimientos similares. Las dos investigaciones están sospechadas de manipulación. La de Duarte fue rehecha por autoridades administrativas de un gobierno de facto. La de Nisman salió de las manos de la jueza original hacia las de un juez federal, que culminó con una resignificación del caso y así se pasó de la sospecha de suicidio a homicidio. En ambos casos, la dirigencia política usó el expediente como un insumo para fines particulares”.

 

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