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Carlos Belloso: “La cuarentena desató mi parte creativa”

Dibujó, escribió, animó, jugó con la ventriloquia y, además, aceptó ser parte de “Murciélagos”, la película dirigida a distancia que lo sedujo porque quedará como un “documento antropológico” del encierro por la pandemia

Carlos Belloso: “La cuarentena desató mi parte creativa”

carlos belloso en una escena de “el desacato”, la historia que forma parte del filme “murciélagos” / captura

María Virginia Bruno

Por: María Virginia Bruno
vbruno@eldia.com

4 de Julio de 2020 | 05:32
Edición impresa

Carlos Belloso (57) admite estar “contento” porque en lo que va del 2020 hizo “muchas cosas” creativas pero también “deprimido” por este contexto pandémico asfixiante, que nos tiene viviendo en una cuarentena que parece interminable a la que “hay que obedecer sí o sí porque es la única manera para evitar que el virus no invada tanto y para que las consecuencias no sean tan graves”, según asegura en diálogo con EL DIA.

El popular actor, al que muchos conocimos gracias a su inolvidable “Vasquito” en “Campeones”, un papel bisagra en su vida del que le costó despegarse, protagoniza una de las ocho historias que componen “Murciélagos”, la primera película producida y filmada íntegramente en confinamiento.

Al filme, que se acaba de estrenar en www.amnistia.org.ar/autocine, se puede acceder a través de una entrada virtual voluntaria de 200, 800 o 4.000 pesos que será donado en su totalidad al Banco de Alimentos a través de Amnistía Internacional.

“El desacato” se llama la propuesta que Belloso protagoniza con Moro Anghileri que, bajo la dirección a distancia de Hernán Guerschuny, retrata una de las formas que el amor adoptó en tiempos de aislamiento.

“Mi historia, dentro de la película, es concreta pero fuerte. Una mujer a la que, en plena cuarentena, se le rompen los caños del baño y no sabe a quién pedirle ayuda y recurre al ferretero. El ferretero, que soy yo, trata de dar indicaciones como puede. Al principio se establece una relación distante, de cliente/comerciante, pero después empiezan a mirarse con otros ojos y se establece una relación que va in crescendo”, revela sobre su relato.

Como todos durante estos días de encierro, Orlando, su ferretero, atraviesa durante la historia un cambio profundo.

“Al principio se muestra adusto, pero de a poco va empezando a ablandarse”, admite Belloso sobre su personaje al que define como “medio tramposo”, en tanto, inicia una relación “clandestina con su clienta mientras tiene a su mujer en su casa dando vueltas”, una criatura a la que se referencia a través de sombras y a la que le da vida su propia pareja, la también actriz Ileana Jaciw.

Reconoce que lo primero que pensó cuando recibió la propuesta de parte de Virginia Martínez, la guionista, fue “no hay que parar, hay que seguir trabajando, hay que hacer”. Pero analizando más a fondo el proyecto hubo otra cosa que lo sedujo aún más. “Al leer el guión, me di cuenta que iba a quedar como un documento antropológico de cómo estábamos en 2020, encuarentenados con una pandemia afuera”. Una prueba, quizás, para cuando los nietos se resistan a creer esta anécdota que parece parte de un guión de ciencia ficción.

“Murciélagos”, cuyos otras siete historias incluyen las actuaciones de Oscar Martínez, Peto Menahem, Julieta Vallina, Luis Ziembrowski y su hija Clara, Juan Pablo Geretto, Marcelo D’Andrea, Maida Andrenacci, Héctor Díaz y Azul Lombardía, lo desafió a prestar atención a lo que se esconde detrás de la cámara.

Cuenta que fue un proceso “placentero pero al mismo tiempo pesado”, en tanto fueron varios aspectos a tener en cuenta, como el encuadre, la perspectiva, el tiro de cámara y un largo etcétera de cuestiones técnicas que fue resolviendo a prueba y error a partir de las indicaciones que iba recibiendo a través de videollamadas, tanto del director como de la directora de fotografía, Connie Martín.

Zoom, la aplicación estrella de la cuarentena, no sólo le sirvió para reunirse con el equipo sino, además, como herramienta para contar la historia, porque es así como el ferretero y la clienta se muestran dialogando, a través de escenas en plano y contraplano.

“La experiencia de producir en casa fue rara, extraña, porque era resolverlo y quedarme en el mismo lugar. Antes, cuando ibas a filmar, terminabas y te ibas a tu casa. En este caso, cuando terminé, me fui de la cama al living”, detalla entre risas Belloso para quien “lo simpático de esta experiencia es que se vean algunas fallas porque es lo que prueba que la película fue hecha por actores”.

En este sentido, reconoce que esta producción, que prescindió de los profesionales detrás de cámara, fue un hecho aislado que no pretende instalarse como medida en el tiempo ni mucho menos. “Sería desastroso que pasara eso, serían muchas personas sin trabajo, sería precarización laboral que es lo que, obviamente, nadie quiere”, advierte el intérprete, remarcando además su fin solidario y pidiendo que “vuelvan los técnicos ya”, en tanto, “son fundamentales para el cine, sino más importantes que el actor”.

Dice que “Murciélagos” le reactivó las ganas de actuar, algo que estaba extrañando. De todos modos, cuenta que hasta el parate, venía “re embalado” con la actuación como parte de “Sueño que duermo”, el proyecto teatral que compartió con Rosanna Pavarini, Carlos Branca y su mujer y que lo tuvo girando durante el verano por Italia, Francia y España, los países más afectados por la pandemia del COVID-19.

“Volvimos de Europa el 3 de marzo, un día después del primer caso en Argentina y me autocuarentené. Estaba medio paranoico porque había escapado del virus allá y no me lo quería agarrar acá. Pero vine sin ningún síntoma, e hice la cuarentena y ya voy por la quintuplena, la sextuplena y ¡ya no sé ni cuántos días llevamos”, bromea sobre su aislamiento que lleva 17 días más que la mayoría de los argentinos.

Sus 120 días de encierro fueron a pura actividad para el actor e incluyeron hasta una mudanza que había quedado en stand by hasta que la actividad se habilitó. De hecho, en “El desacato”, su ferretero aparece entre medio de pilas de cajas ya embaladas y listas para mudar de verdad.

Optimista y simpático como pocos, Belloso admite que no se puede quejar por cómo han sido sus días de encierro, dado que pudo reencontrarse con facetas olvidadas, sobre todo, artísticas.

En una entrevista anterior, a propósito de su visita en 2018 a la Ciudad como parte de la obra “El Test”, Belloso comentó en diálogo con esta misma periodista que el hecho de haber sido parte de la “guerra por Malvinas”, como la suele nombrar, dando protección antiaérea en el Aeropuerto de Río Gallegos, como parte del Teatro de Operaciones, le generó un gran estrés post traumático que “sensibilizó mucho” sus decisiones y direccionó su proyecto de vida hacia un costado luminoso. Y si bien la mayoría lo reconoce por sus interpretaciones en la pantalla chica, en la grande -el año pasado fue parte del éxito de taquilla “La odisea de los giles”- y en el teatro -venía de hacer “¿Qué hacemos con Walter?”-, hay otras aristas en Belloso con las que pudo volver a conectar.

“Se me desató la parte creativa”, cuenta el actor, que no muchos saben que fue alumno del maestro Hermenegildo Sábat, y que usó Instagram (@bellosoactor) como escenario virtual para mostrar las obras que creó siguiendo el desafío que propuso Antonio García Villarán #escriboydibujoencuarentena y gracias al cual pudo “refrescar el ímpetu”, volver a tomar lápiz y papel y dejarse llevar por una imaginación que siente cómoda trazando calaveras y esqueletos que esconden significados profundos.

Pero no sólo eso. Carlos también aprovechó este tiempo libre para crear animaciones, que son muy bien recibidas por sus seguidores, y se dio espacio para volver a jugar con Felipe, su muñeco de ventriloquia, con el que se divierte y divierte a sus fans.

Solidario, el actor no sólo donó su cachet de “Murciélagos”, con el que se ayudará a más de 1.190 organizaciones sociales a través de Amnistía Internacional, sino que desde que comenzó la cuarentena anima a sus seguidores a donar sangre para llegar a la meta que, junto a sus compañeros de Concertación Toas -veteranos de guerra del conflicto Atlántico Sur no plenamente reconocidos- se trazaron: conseguir 1000 litros.

“Vimos que en el banco de sangre bajó un 80 por ciento la donación durante la cuarentena y por eso quisimos ayudar e instamos a la gente a que lo haga: siempre hay una posibilidad de donar cerca del domicilio y se puede seguir haciendo aún en cuarentena”, informa el intérprete.

En febrero, mientras estaba en plena gira de “Sueño que duermo”, vivió en Europa el estreno de “Puerta 7” en Netflix, la producción argentina para el gigante on demand que se mete en el barro de los barras del fútbol y que tiene pendiente su segunda temporada. En la serie, protagonizada por Dolores Fonzi y Antonio Grimau, Belloso le pone el cuerpo a uno de esos personajes que mejor le calzan, y con el que espera reencontrarse en algún momento, cuando la pandemia pase y todo vaya tomando su lugar. Mientras tanto seguirá jugando a crear.

Alumno de Sábat, Belloso volvió a conectar con el dibujo, la escritura y la ventriloquia

En “Murciélagos” es un ferretero al que una clienta le pide ayuda por videollamada

 

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