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Mal de época: cansados de estar tan cansados

Para muchos, el agotamiento es su pandemia personal desde hace un año. En qué influyeron la cuarentena, sus rutinas y el excesivo contacto con la tecnología. Cómo enfrentarlo

Mal de época: cansados de estar tan cansados

Tener que adaptarse muy rápido a la tecnología fue estresante para muchos / Freepik

Cecilia Famá

Por: Cecilia Famá
vivirbien@eldia.com

28 de Marzo de 2021 | 08:45
Edición impresa

“Estoy desbordado”. “No paré ni un minuto en todo el día”. “Me supera”. Uno de los males de estos tiempos que corren es correr a su compás, vivir a tope, al límite de nuestras capacidades, exigirnos o dejar que nos exijan al máximo. Mucho influyó la pandemia y que se corrieran los límites de la vida laboral y personal ante la irrupción masiva del home office y la virtualidad para todo: desde las clases de los chicos hasta el cumpleaños de una amiga. Desde hace un año vivimos en un loop entre las frases del inicio de esta nota; no sabemos si es martes o domingo, estamos agotados. Hablamos con varios profesionales para descubrir por qué pasamos por esto y si hay alguna forma de mitigarlo. Para ver si hay alguna forma de encontrar algo de alivio, una pausa. Algo de paz.

“Se habla de cansancio, del exceso de virtualidad, del agotamiento que producen las pantallas planas, pero ¿qué es realmente lo que desanima? Todos tenemos la experiencia de recibir, por medios virtuales, noticias de alguien muy querido, palabras de amor y eso se podría decir que nos llega, nos toca, nos despierta. También si es una mala noticia, por el medio que fuera. Con lo cual hay algo de ese desgano, de ese desánimo, que tal vez tenga que ver con otra cosa. También se habla del cansancio de la vuelta a la presencialidad, del cansancio de la pandemia. Se podría establecer que el cansancio en principio tiene que ver con un año de esta situación en la que está limitado el movimiento, la circulación de los cuerpos. En el que están las rutinas totalmente alteradas; en definitiva, se ha modificado todo lo que se conocía por vida”, revela la psicóloga María del Pedro.

“No saber si íbamos a poder mantener la actividad, más el nuevo plan laboral sumaron cansancio”

 

“Lo que se escucha mucho en la clínica es esa especie de loop -como dicen los más jóvenes- o lo que los más grandes relacionamos con la película ‘El día de la marmota’: algo repetitivo parece agotar, parece cansar. Esa rutina estática dentro de la casa, con los mismos recaudos, con los mismos contactos. Eso nos cansa, nos agota. Por último, resaltaría que es la repetición lo que resulta en desánimo, lo que mortifica”, agrega la profesional.

El agotamiento parece ser el mal de estos tiempos, aún más allá de estos tiempos pandémicos. En el libro “La sociedad del cansancio”, el autor coreano Byung-Chul Han ayuda a entenderlo. “La sociedad del siglo XXI ya no es disciplinaria, sino una sociedad de rendimiento”, asegura, y añade que “el exceso de trabajo y rendimiento se agudiza y se convierte en autoexplotación. Esta es mucho más eficaz que la explotación por otros, pues va acompañada de un sentimiento de libertad”.

Ana Bertoldi tuvo el estrés de no saber si iba a seguir trabajando y además sumó la planificación de todo su nuevo proceso laboral

LA NUEVA REALIDAD CANSA

“La pandemia nos afectó emocionalmente y repercutió físicamente. Adaptar nuestras vidas a nuevas costumbres, formas de trabajo, comunicarnos, relacionarnos, nos agotó y nos sigue cansando”, dice Karina Santibáñez, empresaria de nuestra ciudad.

“Todavía sigo olvidando el barbijo cuando salgo o bajo del auto. Todo es ensayo y error. Lo que hacíamos hace un año para cuidarnos al extremo vimos que podía flexibilizarse en algunos puntos… y volvemos a cambiar nuestras costumbres. Así, permanentemente”, asegura. Para mitigar un poco este cansancio constante, sintió la necesidad de practicar un deporte: “voy a clases de paddle; eso se ha convertido en mi pausa, en mi cable a tierra”, sostiene.

La psicóloga María del Pedro cree que la limitación de movimiento nos agota

Por su parte, Ana Bertoldi, propietaria de una librería del centro, asegura que “desde que comenzó la cuarentena a esta parte, mi rutina laboral cambió cien por ciento. No sólo tuvimos que adaptar la librería a un modo online, sino también los talleres que funcionaban en ella, y además incorporar un sistema de delivery. Es decir que todo lo que conocíamos y habíamos aprendido en los últimos ocho años debimos dejarlo atrás”.

“Nos cansa esa rutina dentro de casa, los mismos recaudos, y los mismos contactos”

 

“Lo primero que hicimos para poder salir adelante fue poner en línea, con fotos, descripciones y precios, todo el catálogo de libros y productos que teníamos en local. Eso nos llevó al menos dos meses de trabajo full time; tuvimos que regularizar y optimizar nuestra comunicación en redes y con los clientes, y por otro lado pusimos a funcionar los talleres diarios por medio de zoom, lo cual implicó la coordinación y puesta común de profesores y alumnos y padres de los mismos. Los primeros meses de la pandemia sentimos el cansancio y el agotamiento”, recuerda la librera.

Karina Santibáñez sostiene que la pandemia nos agotó física y mentalmente

“El estrés de no saber si íbamos a poder mantenernos en actividad, más el desarrollo del nuevo plan laboral hicieron que sumáramos más cansancio que de costumbre. Pero con el correr de los meses nos fuimos aceitando y pudimos ver los beneficios de muchos de los cambios”, admite Ana, y agrega: “creo que al agotamiento lo vamos venciendo un poco por acostumbramiento, y otro poco con cambios en las rutinas. Por mi parte, empecé a dedicar el primer momento del día a estar en silencio y sin redes; introduje algunos cambios en mi alimentación y desde hace poco incorporé entrenamiento físico. Eso me da más energía para encarar todo lo nuevo que nos trajo la pandemia”.

Realizar actividad física, tomar al menos un día a la semana para no trabajar y dedicarlo al ocio, desconectarnos de la tecnología durante varios períodos al día y conectarnos con lo que nos guste: cocinar, leer, estar en familia. Éstas son algunas de las recomendaciones que aporta la terapista ocupacional Sol Alday para aliviar el cansancio crónico al que sucumbimos en esta era, y que se ha acentuado en este último año por la pandemia.

 

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