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Deportes |AÑO 1957, EPOCAS DE TRES CLASICOS EN UN DIA
Mirando el tiempo bien atrás y el valioso relato en primera persona

Rubén Koroch, defensor de la camiseta roja y blanca y los hermanos Diego y Daniel Bayo, símbolos albiazules, recordaron en una jugosa charla con este medio cómo eran los clásicos hace más de 60 años

Mirando el tiempo bien atrás y el valioso relato en primera persona

Escena del partido que dio puntapié a la charla con Rubén Koroch y los hermanos Diego y Daniel Bayo / Archivo EL DIA

Walter Epíscopo

Por: Walter Epíscopo
wepiscopo@eldia.com

16 de Abril de 2021 | 03:06
Edición impresa

El domingo 18 de agosto de 1957, en el Estadio del Bosque por la 15° fecha del campeonato, se enfrentaron Gimnasia y Estudiantes. Era tiempos de tribunas llenas “de bote a bote” como se decía entonces, tanto cuando se jugaba en 60 y 118 como en 1 y 55, con el agregado que la gente iba muy temprano a la cancha. Sí, directamente de mañana por más que el juego principal se jugara por la tarde. ¿El motivo? Se jugaban tres partidos. A las 11 arrancaba la Tercera; luego a las 13 era momento de la Reserva; y recién a las 15 lo hacía la Primera. Es decir que los primeros hinchas ingresaban a la cancha tipo 10.30 y se iban pasadas las 17.

Los protagonistas recuerdan con cariño esas épocas donde entre ambos planteles había buena relación, y hasta han cruzado de vereda. Aquella tarde del ‘57, el Pincha derrotó al Lobo 1-0. Rubén Koroch jugó para Estudiantes, Diego Bayo para Gimnasia, con el agregado que su hermano Daniel lo hizo en Tercera (recién en el ´60 debutaría en Primera). Los tres fueron protagonistas de ese clásico donde mirando lo más atrás posible, tenemos el privilegio del relato en primera persona, hoy Koroch con sus 86 años, Diego Bayo a los 84 y su hermano Daniel con 80. Ellos son parte de la historia del clásico platense.

KOROCH Y SU PASE AL GOL

Delantero, con el número “8” en la espalda había llegado al Pincha para ese torneo proveniente de Córdoba, tras romperla en Sportivo Belgrano. Y su corazón desde ese momento sería rojo y blanco para siempre: se quedaría a vivir en la Ciudad donde formó una gran familia. “Yo había llegado de Córdoba y ya unos 15 días antes me empezaron a hablar del clásico. Y la verdad que eran partidos especiales, se esperaba ese partido y apenas salía el fixture lo primero que mirabas era cuándo se jugaba el clásico”, comienza contando Rubén que recuerda perfectamente aquel clásico de agosto del ´57.

“Fue mi primer clásico. Me acuerdo que ganamos 1-0 con gol de Héctor Antonio. Yo le bajé la pelota de cabeza y el la agarró de volea y la metió arriba, en el arco del lado de los vestuarios”, dice Koroch, quien agrega. “eran partidos donde los dos queríamos ganar y se jugaba fuerte pero con lealtad, no había mala intención. Es más, a través de los años tuvimos una buena relación con los jugadores de Gimnasia y hemos estado en reuniones juntos”.

Rubén Koroch, exjugador y delegado de Estudiantes en AFA

Lógicamente reconoce el paso del tiempo, aunque el clásico siempre será el clásico. “Es muy emocionante jugar el clásico, toda la Ciudad está a la expectativa de lo que pasará, se hacen apuestas entre amigos, pero igual creo que en nuestra época se vivía distinto a lo de ahora. Han cambiado mucho las cosas, hoy los jugadores son súper profesionales y se dedican al fútbol. Nosotros en nuestra época jugábamos y trabajábamos. El Club te conseguía algún puesto en la Provincia o en un Ministerio”, dice sonriendo, “se concentraba para los clásicos o cuando jugábamos con River o Boca. Estudiantes tenía una quinta en Hernández o sino íbamos al Jóckey Club en Punta Lara”, remata.

Hoy lo vive como un hincha más junto a su familia, “y, de afuera se sufre más porque no podés hacer nada, en cambio cuando jugaba adentro de la cancha podía resolver algo”, dice. El fútbol ha cambiado, ya no hay preliminares y tampoco hinchas. “Esto ha cambiado todo al margen de la pandemia. Hoy la realidad es que cuesta llenar una cancha. Creo que la televisión le quita público, y por ejemplo la gente grande ya no iba”, sentenció Koroch.

“En nuestra época jugábamos y trabajábamos. El Club conseguía un cargo”

Rubén Koroch,
exjugador de Estudiantes

LOS HERMANOS DEL LOBO

Si bien Diego debutó antes que Daniel, los hermanos Bayo estuvieron siempre juntos. El apellido Bayo es sinónimo de Gimnasia. Y aquella jornada del ´57 la vivieron por partida doble. Diego fue titular en Primera y enfrentó a Koroch; mientras que Daniel lo hizo en el juego de Tercera que abrió la jornada. Diego, desde siempre portador de la camiseta número “10” en su espalda. “Antes había más camaradería entre los jugadores, nos conocíamos. El clásico se vivía unos días antes donde la gente te pedía ganar y ahí quedaba, no había agresiones ni violencia”, dice quien jugaba por el sector izquierdo del mediocampo.

Daniel recordando el buen trato que había entre los protagonistas recuerda, “incluso los jugadores pasaban de un equipo al otro y eran bien recibidos, eran compañeros y no había ninguna historia. Por ejemplo, Infante y Antonio vinieron de Estudiantes a Gimnasia, y Monono Domínguez de Gimnasia a Estudiantes. Antes era otra cosa, había otro trato. Por supuesto que había cargadas pero no pasaba de ahí. Se jugaba con lealtad, no con mala intención... obvio que se pegaba un poco, pero no para lesionar”, remata Daniel coincidiendo con lo dicho por Koroch.

Daniel Bayo muestra una de las camisetas que usó en Gimnasia

También Diego coincide con Rubén en aquello que la gente iba muy temprano para ver los tres partidos. “Cuando terminaba la Tercera la cancha estaba por la mitad y cuando se jugaba la Reserva ya estaba llena. La gente se subía hasta arriba de los árboles para ver”. Daniel, cuyo número era el “5” y jugaba bien parado en el medio del campo agrega, “los estadios no tenían divisiones, y por ahí vos pasabas por adelante de la hinchada rival y no pasaba nada, no se veían tantas camisetas como ahora, pero te conocías con muchos”.

En cuanto al fútbol de antes en comparación al de ahora, Daniel Bayo afirma, “el fútbol era más lento y se marcaba mucho menos, entonces los buenos jugadores tenían espacio y mostraban su calidad. Ahora se pega mucho, se marca mucho”. Para los Bayo como hombres nacidos en el Lobo, era un partido esperado. “Siempre fueron especiales los clásicos, unos días antes ya se vivía, y a lo sumo un día después, nada más”, afirma Diego.

“El clásico se vivía unos días antes, pero no había violencia ni agresiones”

Daniel Bayo,
exjugador de Gimnasia

Como se puede ver, las diferencias son muchas entre aquellos clásicos de la década del ´50 y los actuales. Antes se jugaban con las dos parcialidades y se vivían tres clásicos en una jornada. Hoy no hay preliminar y el contexto es otro. Más allá de la pandemia, en 2019 ya se jugaba como una nueva costumbre con una sola parcialidad en las tribunas. Los tres protagonistas de aquel momento añoran lo que vivieron. “Los jugadores ya se están acostumbrando a jugar sin gente y es totalmente diferente. Se escucha todo lo que dicen ellos, los técnicos... parece una práctica o un amistoso, lógicamente con más requerimientos por ser un partido oficial. Pero la verdad que uno siente que se han perdido muchas cosas lindas de lo que era la fiesta futbolística de la ciudad”, concluye Daniel Bayo.

 

 

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