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Espectáculos |“Elegimos la ciudad por su cultura”, le contaron a el dia

La travesía musical de una familia rusa en La Plata

El clan Monasýpova-Semikin dejó su vida en Kazán y se instaló en Tolosa. De larga tradición en la música clásica y de cámara, se presentan con melodías que cuentan su historia

La travesía musical de una familia rusa en La Plata

En su casa de Tolosa, Antón, Martina y Yura ensayando

Vanesa Odino
Vanesa Odino

23 de Enero de 2026 | 02:12
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“Yo siempre amé la libertad”, dice Antón Semikin, pianista y docente ruso, actualmente radicado en La Plata, lugar que eligió para desarrollar su proyecto artístico: Travesía Musical. Semikin vive en la ciudad con su familia, su esposa Martina Monasýpova, nieta de Almaz Zákírovich Monasýpov (un destacado director y compositor tártaro-soviético), y sus cuatro hijos, todos músicos. Sin embargo, su necesidad de emigrar por la guerra en su país lo llevó por un camino sinuoso y complejo: “Cuando llegamos a la Argentina fue un momento bastante difícil para nosotros. Vinimos un poco a la aventura, sin conocer casi a nadie y sin saber con certeza si íbamos a ser necesarios o encontrar nuestro lugar aquí como músicos clásicos. Además, llegamos los tres: mis dos hijos (el segundo y el tercero) y yo”, recuerda en diálogo con EL DIA.

Para Antón y sus hijos adaptarse no fue tarea fácil. En Rusia tenían una vida establecida, pero todo eso se vio eclipsado por la situación bélica y necesitaron un plan de escape. “Yura, el violinista (mi segundo hijo, que hoy tiene 22 años), estudiaba en el Conservatorio de Moscú con un maestro extraordinario, pero a causa de la guerra tuvo que dejar todo atrás. Mi tercer hijo, Yakov, tenía en ese momento 10 años y estudiaba trompeta en una escuela musical especializada vinculada al conservatorio donde yo trabajaba”, cuenta el artista, quien hizo hincapié en que la educación de conservatorio en su país de origen es equivalente a una universitaria aquí.

El comenzar una nueva vida habría sido una tarea imposible, de no ser, según Antón, por los platenses que lo ayudaron en el camino. “Al principio casi no hablábamos el idioma, y eso hizo que todo fuera bastante difícil. Sin embargo, quiero destacar algo muy importante: rápidamente encontramos aquí amigos increíbles, personas que nos ayudaron muchísimo y lo siguen haciendo”, destaca.

“Al mes de llegar, Yura comenzó a trabajar en la orquesta del Teatro Argentino, y poco después Yakov empezó a cantar en el coro de niños del mismo teatro. Eso fue fundamental para él, porque al principio sufrió un shock muy grande: no entendía el idioma, le costaba la escuela y, además, estaba lejos de su mamá, de su hermanito menor y de sus abuelos. En el coro lo ayudaron mucho a adaptarse, lo rodearon de cuidado y atención, y eso le dio seguridad. Hoy, incluso, habla español mejor que yo”, cuenta sobre la adaptación, que culminó con la llegada del resto de su familia: su esposa Martina, el resto de sus hijos, Ígor y Efrém, además de los abuelos Svetlána Monasýpova e Iván Aleksándrov, una nuera, Elizavéta Plashchínskaia, y hasta su pequeño gato.

Venir a la Argentina, y a La Plata en particular, no fue una decisión al azar, fue parte de una extensa investigación sobre destinos del mundo en donde podrían llegar a vivir: “Elegimos la ciudad por su cultura y las oportunidades que eso presentaba”, cuenta por su parte Yura, quien comentó que también se habían planteado otros destinos argentos, como Córdoba, pero finalmente la familia terminó decantando por la Ciudad y la experiencia fue realmente positiva. De hecho, cuando el joven se presentó en la audición para el Teatro Argentino sabía unas pocas palabras de español que aprendió a través de YouTube y Duolingo, y tuvo la suerte de quedar en el staff.

Hoy, instalados en su casa de Tolosa, siguen creciendo musicalmente, en especial desde que crearon Travesía Musical, un grupo en donde plasman su experiencia clásica y académica y la fusionan con una forma distinta de encarar el arte. “Para mí, los argentinos son la mayor riqueza del país. La forma en que se relacionan, cómo aman la vida, cómo saben disfrutarla y celebrarla es algo realmente impresionante. Yo aquí me siento mucho más libre por dentro, y eso también lo siento cuando toco el piano”, resalta Antón.

Música clásica, sentimiento y familia

Travesía Musical es un proyecto camerístico con una base en la rigurosa formación clásica rusa, que se aventura en el repertorio folklórico y contemporáneo. “Nació de las ganas de crear un hogar creativo en común”, destaca Antón, remarcando que “la música siempre fue nuestro lenguaje universal y nuestra ancla en la transición (de Rusia hacia la Argentina)”.

El grupo, que se presenta en múltiples formatos (desde la intimidad del dúo de piano y violín, a la espectacularidad del dúo a cuatro manos, hasta la riqueza del trío completo), presenta la historia personal de la familia en donde cada programa es un viaje por épocas, culturas y emociones. “La clave está en buscar los puntos de contacto: lo universal de las emociones, las experiencias humanas que se expresan distinto en cada época y estilo. Buscamos que Bartók, Piazzolla y un compositor contemporáneo en nuestro programa le hablen al público en un mismo plano, abriendo un mismo gran tema”, le dice Semikin a este medio.

Este domingo, a las 21 horas, Travesía Musical se presentará en Desafinado Club (Diagonal 90 Nº52, City Bell) en un show en donde continúan explorando musicalmente. “No somos un trío como se entiende siempre (violín-cello-piano), sino un equipo de tres músicos que toca en distintos formatos: como dúo de violín y piano o como dúo de pianos. Así que la transformación principal no pasa por el arreglo de afuera, sino por lo interno, por los sentidos que le metemos entre todos a la música, por nuestra mirada en común”, remarca Antón.

“Armamos cada concierto como una cosa dramática entera, como una historia con un principio, un desarrollo y una cima. Laburamos mucho el ‘clima’: la luz, las pausas, unos comentarios cortos y en confianza. Queremos que quien nos escucha sienta que no está en una sala, sino que se metió en nuestro viaje musical, en nuestra charla”, cierra el músico, dejando abierta la invitación para el domingo.

 

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