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Estreno

Las Arrugas de Luke

Sobre Star Wars: Episodio VIII, Los Últimos Jedi

Las Arrugas de Luke

         Star Wars: Episodio V, El Imperio Contraataca inicia raramente con una escena casi tirada de los pelos. Un Luke al que no le vemos bien la cara, muy abrigado a causa de una fría tormenta, es atacado por una especie de hombre de las nieves. A los pocos minutos de película nuestro protagonista ya está desfigurado y, luego de una cirugía reparadora, igualmente continúa con algunas cicatrices en su rostro. Eso hace que dejemos de ver al Luke joven y carilindo de Episodio IV, y ahora tengamos uno más crecido y áspero. Es más, cuando se entera que Darth Vader es su padre su aspecto es por poco monstruoso. Lo cierto es que el actor Mark Hamill tuvo un terrible accidente automovilístico. Eso ocasionó que se agregue esa escena en el guion para justificar su cara deformada y sus cirugías estéticas. Hacia el Episodio VI , El Regreso del Jedi, Luke tiene un semblante todavía más solemne. En su mirada ahora se siente el paso del tiempo y su progreso en el entrenamiento. Está cercano a ser un Jedi consumado. Por supuesto no es necesario explicar qué sucedió entre el episodio V y el VI. Eso lo imagina y lo aprecia el espectador en los ojos de Mark Hamill.

         El Episodio VII termina con una imagen suprema, de gran potencia. Un anciano espera de espaldas en lo más alto de la única montaña de la isla. Es alguien encapuchado que mira al horizonte. Se da vuelta lentamente ya que siente la presencia de alguien especial. Rey, una aspirante a aprendiz Jedi, ve cómo ese hombre se descubre con una mano cercenada. Es un hombre canoso, con barba abundante, despeinado, descuidado y arrugado. Parece abandonado, abatido, pero se muestra experimentado y sabio. El paso del tiempo es demoledor. Es Luke Skywalker. Esta vez ha envejecido demasiado. Es un veterano, es un maestro.

         Durante El Despertar de la Fuerza poco se había dicho de lo que sucedió con Luke. Parece que entrenó a nuevos Jedis pero falló y algunos se pasaron al lado oscuro. Entre ellos Kylo Ren, Ben Solo. No era necesario explicar nada más. En el universo Star Wars no existe y no es imperioso el recurso narrativo del flashback. Episodio 8 utiliza 3 flashbacks para explicar lo que sucedió entre Luke y Kylo Ren. Que rompa las reglas de la saga es lo de menos, el problema es pensar como imprescindible explicar las causas que nadie se preguntó. Aquí se destinan una hora de monólogos, explicaciones y racontos explícitos para no llegar a generar el mismo nivel de emoción que sí provocan sus expresiones y las marcas en su rostro. Los episodios I, II y III, las películas que cuentan la historia de Anakin Skywalker, no se deben ver porque es obligatorio que se nos explique el pasado, se deben ver solo por placer.

         J. J. Abrams tampoco lo creía necesario, por eso en el Episodio VII Luke ni siquiera habla. Con su sola presencia se sienten las huellas del tiempo, genera nostalgia del pasado que se fue y emociona con la promesa de un gran cine por venir. Así, las arrugas de Luke y su fuerza visual coronan una secuencia gloriosa.

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