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Inflación de casi 300 por ciento en cuatro años y sin soluciones a la vista

Con el indicador interanual cercano al 55 por ciento, la suba en el costo de vida no solo corroe el poder adquisitivo del salario, sino que también complica cada vez más las variables macro y micro de la economía

Inflación de casi 300 por ciento en cuatro años y sin soluciones a la vista

Por: ESTEBAN PÉREZ FERNÁNDEZ
eperezfernandez@eldia.com

20 de Octubre de 2019 | 06:16
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La inflación marcó otro récord en septiembre y la polémica se disparó un día después, tras la peculiar frase con la que Mauricio Macri quiso graficar el tema al comparar al país con “un alcohólico recurrente con la inflación”. El indicador del costo de vida que releva mes a mes la suba sostenida y generalizada de los precios es un problema ya de vieja data en la economía argentina que genera controversias y diagnósticos muy heterogéneos.

Los datos oficiales que brinda el Indec revelan que la inflación interanual marcó 53,5 por ciento y el Índice de Precios al Consumidor (IPC) acumuló 37,7 por ciento en los nueve meses del año y 267,5 por ciento en 46 meses, cuando asumió el gobierno de Cambiemos.

A la cabeza de esta variación estuvo el rubro Vivienda (electricidad, gas y luz) con subas atadas a la recomposición tarifaria, marcando 407,1 por ciento, seguido por salud (medicina prepaga y medicamentos) con un 305,1 por ciento; comunicaciones (telefonía) 298,4 por ciento; alimentos y bebidas 256,2 por ciento; equipamiento y mantenimiento del hogar con 254,7 por ciento; transporte con un 279,3 por ciento; e indumentaria y calzado con 182,3 por ciento.

En una lista más amplia en base a datos del IPC Indec y CABA, en ese período también anotan grandes subas en rubros como bebidas alcohólicas y tabaco 261,1 por ciento; bienes y servicios varios 253 por ciento; restaurantes y hoteles 248 por ciento; y recreación y cultura educación 212,8 por ciento, según revela un informe de economistas del grupo “Proyecto económico”

EL ARRASTRE

Tras haber cerrado el 2016 con una inflación de 39,3 por ciento, el año 2017 finalizó con una inflación de 24,8 por ciento y en 2018 fue 47,6 por ciento, la cifra más alta en 27 años.

En septiembre se cumplió un año de el plan “emisión cero” que anunciara el Gobierno como vía para controlar la suba de precios. Pero el interanual del IPC sumó 53,5 por ciento, echando por tierra las proyecciones de este programa acordado en su momento con el Fondo Monetario Internacional.

El último informe del Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) realizado por el Banco Central esperaba una suba del 5,8 por ciento en septiembre (fue 5,9 por ciento), guarismo que resultó el más alto desde septiembre del año pasado, cuando marcó 6,5 por ciento, para ubicar a la Argentina en el poco deseado podio de ser la tercera economía del mundo con más alta inflación detrás de Venezuela y Zimbabwe.

Los rubros que más subieron en septiembre fueron “Prendas de vestir y calzado” y “Salud”, que se dispararon 9,5 por ciento y 8,3 por ciento, respectivamente. En tanto, “Bienes y servicios varios” (8,2 por ciento), “Recreación y cultura” (7,6 por ciento), “Equipamiento y mantenimiento del hogar” (7,2 por ciento) y “Comunicación” (6,7 por ciento) también saltaron por encima del nivel general.

Por su parte, “Alimentos y bebidas no alcohólicas” registró una variación de 5,7 por ciento, por debajo del promedio pero anotó un alza interanual de 56,9 por ciento, es decir, 3,4 por ciento más que el nivel general. Sin embargo, fue el sector que aportó mayor incidencia sobre la variación mensual de septiembre 2019 en todas las regiones, destacó el organismo estadístico.

Pero si hablamos de un rubro sensible como medicamentos podemos marcar que aumentaron hasta un 100% en un año, según los datos que dio a conocer el Indec, y la suba de precios en este sector alcanza hasta un 63% en lo que va del 2019.

Los rubros que más subieron en septiembre fueron “Prendas de vestir y calzado” y “Salud”

 

LAS RAZONES

Agustín Monteverde, economista titular de la consultora Massot, Monteverde & Asoc., le explicó a EL DÍA que “Macri dijo que Argentina es un alcohólico, pero confunde el diagnóstico. La enfermedad de nuestro país es el gasto público sin control, que es el origen del proceso inflacionario. Y ese gasto se financia con impuestos que significan el 50 por ciento de la mayoría de las cosas que pagamos. Hasta los tarifazos servían para alimentar ese gasto, porque la mitad de lo que se paga por tarifas de servicios son impuestos. Pero, además, hay lo que llamo ‘paraimpuestos’ como la VTV, que el ciudadano está obligado a pagar y también tienen fines recaudatorios”.

Desde Proyecto Económico explicaron que “el índice de precios general fue empujado hacia arriba por los precios regulados como vivienda y transporte y en segunda instancia, los alimentos. En el otro extremo, perdieron respecto de los demás rubros, los capítulos de bienes más prescindibles como ropa y calzado, reduciendo rentabilidad para no perder demasiado mercado. Con esto, los hogares de menos ingresos, cuyo gasto se compone del capítulo más inelásticos como servicios, transporte y alimentos, tuvieron incrementos mayores a los de la inflación general. Es decir, independientemente de la dinámica de salarios e ingresos, la variación de precios relativos tuvo efectos regresivos en términos distributivos”.

Para el director del Centro de Estudios de la Unión Industrial Argentina (UIA), Pablo Dragún, calificó al dato como un “golpe fuerte” para los sectores de la economía real y descartó que el problema sea totalmente monetario. “Evidentemente la emisión de la base monetaria no es el problema. El salto rápido del tipo de cambio incide fuertemente en la inflación, sobre todo en la Argentina”. A su vez, Dragún sumó a las expectativas como un jugador fuerte en la dinámica inflacionaria. “La tasa de interés acelera los costos dado que es algo que descuentan las empresas para cobrar a futuro”, señaló.

En resumen, concluyen: “En el último trimestre la inflación mensual no perforaría el 3% –y promediaría más cerca de 3,5%– y la inflación anual acumularía no menos de 52% en 2019. En consecuencia, 2019 marcará un nuevo récord de nominalidad desde el inicio de la convertibilidad en 1991.

En septiembre se cumplió un año de el plan “emisión cero” que anunciara el Gobierno

 

“De no mediar nuevos saltos cambiarios, prevemos que la desaceleración de la inflación será lenta. Esto se debe a que todavía habrá cambios en precios relativos como consecuencia del reciente salto cambiario. Adicionalmente, los ajustes salariales –ya sea mediante bonos o paritarias– también presionarán a los costos. Esto llevará a optar por trasladarlos a precios o bien absorberlos, tolerando una pérdida todavía mayor del margen de ganancia”, dicen.

Para el economista Orlando Ferreres, la suba de los precios tiene relación en primer lugar con la devaluación del 12 de agosto: “provocó un aumento en alimentos y medicamentos que tienen insumos importados”, sostuvo. Y remarcó que él observa un desorden general de la economía, que a su vez está ligado a la falta de recursos para afrontar el déficit fiscal.

Por su parte, el economista Rodolfo Santángelo sostuvo que la economía desde 2012 en adelante ha estado muy complicada: “es casi una década perdida”, señaló. Y con relación a la inflación dijo: “es consecuencia de algunos problemas puntuales, pero que a su vez genera otros. Entonces se plantea un círculo vicioso. A veces sube, a veces baja, pero se hace muy difícil bajarla a largo plazo”, afirmó. El especialista aseveró que se vienen muchos meses con una inflación interanual de más de 50 por ciento, cuando según sostuvo, ese aspecto ya no es un problema para la mayoría de los países: “Estamos con un problema estructural con inflación y sin reactivación, y allí se mezclan problemas políticos y económicos”, afirmó.

Desde Consultora Ledesma, el especialista Gabriel Caamaño Gómez explicó que “la proyección de inflación entre puntas para 2019 se sostiene en 55,9%, algo por encima mediana del último REM (54,9%)”, Siempre que no haya nuevos eventos cambiarios”, advirtió. “Esperamos que la desaceleración sea lenta y progresiva durante los próximos meses, producto de la magnitud de la corrección cambiaria que ya se produjo y un contexto que seguirá caracterizado por la alta incertidumbre”, concluyó.

 

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