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UN DELITO QUE CRECE EN ARGENTINA

Un chico “bien” está acusado de traficar pornografía infantil

Tiene 16 años. Es alumno de uno de los colegios más caros de La Plata. Y sus padres, separados, son profesionales. Los movimientos en la red que lo vincularon con la causa

Un chico “bien” está acusado de traficar pornografía infantil

“En los reportes analizados que llegaron desde Estados Unidos, está en el sumario que desde el año 2017 en adelante comenzaron a subir imágenes ligadas a la pornografía infantil, con un pico en 2018”, le aseveró una fuente oficial a este medio.

El vocero hacía referencia a la investigación de una presunta red de pedofilia que funcionaría en la Ciudad, y por la cual el lunes se llevó a cabo un allanamiento en una casa de Gonnet. Como resultado del operativo, se identificó a un adolescente de 16 años propietario de los elementos incautados y a través de los que se compartieron las fotos: una notebook, una tablet, una cámara digital y varias tarjetas de memoria.

La pesquisa se encuentra aún en pleno proceso, por eso los interrogantes ocupan más fojas que las certezas. En ese marco, la información a la que pudo acceder este medio apunta a que el autor del delito no habría actuado solo.

La evidencia recabada determinó que las víctimas son “chicos o preadolescentes” y que se “usaron varios domicilios para distribuir el material”, aunque la investigación por el momento se basó en torno a dónde se produjo el mayor movimiento.

En esa línea, se presume que el sospechoso puede ser el eslabón de una cadena que derive en otros procedimientos por hechos similares, una hipótesis que se está siguiendo con firmeza.

El joven implicado -a quien hasta el momento no se lo acusa de pedofilia, sino que fue indagado ayer a la mañana por poseer una gran cantidad de fotos de menores que a su vez fueron “repartidas” en diversas redes sociales desde su dirección de IP- concurre al colegio Lincoln, de 41 entre 6 y 7. “Es un chico respetuoso y muy callado, que pasa desapercibido. La mamá en algún momento del año pasado manifestó tener problemas para abonar la cuota”, comentaron fuentes oficiales.

“Sus padres, ambos profesionales, están divorciados y él pasaba sus días en las viviendas de los dos”, refirió el portavoz.

Por otra parte, explicó que “la gente que consume este tipo de pornografía paga mucho por esas fotos. Entonces, cualquier imagen que sea publicada en Twitter, Facebook, Google u otra red social que contenga este tipo de formas, es derivada a su país de origen por el Centro Nacional para Niños Desaparecidos y Explotados (NCMEC) de Estados Unidos, que monitorea la red”.

Así fue como la fiscal Cecilia Corfield (UFI Nº 15) recibió el primer dato que originó la posterior actuación.

UNA “GRAN ESTAFA” EN EL MEDIO

Por otro lado, los voceros consultados detallaron que el menor investigado vive con su madre, de profesión odontóloga. En tanto que su padre, dueño del inmueble allanado, se presentó a las autoridades como “martillero público”. No obstante, un investigador precisó que el hombre estuvo implicado en una denuncia por estafa a una empresa dedicada a la venta de equipamiento e insumos odontológicos. De acuerdo a esa acusación, la firma presuntamente habría engañado a cerca de 90 profesionales por unos 18 millones de pesos.

La tenencia de pornografía infantil con fines de distribución es muy difícil de probar

 

Contaban con dos sucursales, en La Plata y Avellaneda y, según consta en la declaración de los estafados, tras recibir el dinero por las supuestas compras desaparecieron del mercado.

A él se lo notificó de que su hijo estaba siendo investigado por el delito de “promoción o facilitación de prostitución de menores de 18 años”. Según confió un testigo, “ni habló cuando se le comunicó lo que ocurría. Se limitó a abrir toda la casa”.

Actualmente está en pareja con una psicóloga, con quien tuvo otros hijos.

Ahora bien, las autoridades actúan amparados en la ley 27.436 que establece que “será reprimido con prisión de tres (3) a seis (6) años el que produjere, financiare, ofreciere, comerciare, publicare, facilitare, divulgare o distribuyere, por cualquier medio, toda representación de un menor de dieciocho (18) años dedicado a actividades sexuales y de cuatro (4) meses a un (1) año el que a sabiendas tuviere en su poder representaciones de las descriptas en el párrafo anterior”.

Luego, el nuevo artículo 128, puesto en vigencia en 2018, castiga la “tenencia simple de material pornográfico sin importar si se lo posee con intenciones de compartirlo o comercializarlo, con una pena de 4 meses a 1 año de prisión”.

El hasta ahora único sospechoso es menor, en tanto se investiga una eventual responsabilidad de parte de los adultos a cargo.

En Argentina, en los últimos años las denuncias por pornografía infantil en internet aumentaron exponencialmente, según cifras oficiales. Durante 2017 y parte de 2018, el país se colocó entre los diez primeros lugares del mundo con mayor distribución y consumo.

La tenencia con fines de distribución es “muy difícil de probar”, afirmó la fuente. Mas, añadió, “en este caso eran niños fotografiados en actividades sexuales explícitas, también con la representación de sus partes genitales”.

OTROS DOS CASOS EN LA PLATA

Hubo dos situaciones con redes de pedofilia y pornografía infantil que golpearon a la Ciudad en 2019.

La primera tuvo lugar en San Carlos, en marzo, cuando un hombre de 48 años fue detenido acusado de compartir videos y fotos por Internet de menores de edad. En ese procedimiento fueron secuestrados seis teléfonos celulares, dos notebook, tablets y computadoras.

Un mes más tarde, en Gonnet, se allanó una vivienda tras detectar que se estaban subiendo material que contenía pornografía infantil desde ese lugar. En esa oportunidad, los efectivos policiales hallaron notebooks, tablets, discos rígidos, un pendrive y cámaras fotográficas, además de la presencia de ropa interior de niños, juegos o libros infantiles que no pudo ser explicada por el propietario.

Como en el caso que se describió al comienzo de la crónica, éste guardaba una particularidad: la cantidad de imágenes que se subieron durante un período de tiempo. Por esa razón, en ambas investigaciones se evalúa si hay detrás una red de explotación infantil. Los tres procesos descritos tuvieron su origen en una alerta realizada por el NCMEC.

 

En 2017 comenzó la “subida”
De imágenes sexuales a Internet, a través de las redes sociales.
Hubo un pico durante gran parte de 2018
Que llamó la atención de una ONG que se dedica a monitorear la red, y que avisó a las autoridades.
Un año más tarde, en 2019, desde la UFI 15
Solicitaron un allanamiento en la propiedad de Gonnet desde donde se detectó la maniobra.

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