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Orgullo de la ciudad

La terapia intensiva del Niños, pionera para salvar miles de vidas, cumple 45 años

Con el modelo francés en su radar, nació a inicios de los años 70, casi a pulmón. Hoy es un área de referencia nacional

La terapia intensiva del Niños, pionera para salvar miles de vidas, cumple 45 años

El doctor brook impulsó su creación a principios de los años 70 / el DIA

Se cumplen 45 años de la terapia intensiva del Hospital de Niños de La Plata. Una de las pioneras para salvar vidas de miles de chicos, literalmente. El doctor Adolfo Brook, con el modelo francés en su radar, en los primeros años de la década del setenta dio batalla para que las autoridades de entonces comprendieran la importancia de tener en un sólo lugar a los niños más graves, que corrían serios riesgos de vida. Primero fueron seis camas. Su alma y la compañía de los residentes que batallaron hasta lograr resultados contundentes lograron que el hospital cambiara su perfil: de baja complejidad a alta complejidad.

Se trata de una historia que arrancó el 24 de julio de 1974 y desde entonces sumó equipamiento, espacio y recursos humanos con el correr de los años. Hoy es una de las principales del país y orgullo de la Ciudad.

Brook, que actualmente tiene 88 años y es director de Salud de la Universidad Nacional de La Plata, cuenta que “fue bastante complicado lograr que se entendiera en ese momento, casi sin precedentes, armar un espacio como el que les propuse. Hasta que di con el doctor Elizalde, me dijo que no teníamos que archivar la idea, motorizarla y se abrió el servicio que cambió para siempre la pediatría en la provincia de Buenos Aires.

El objetivo de la terapia intensiva fue optimizar recursos. “En 1974 se atendía a unos 600 niños por año con riesgo inminente de fallecer, pero desde que se abrió la terapia comenzaron a salvarse casi el 80 por ciento de esos pacientes”, afirma el profesional que fue impulsor y primer jefe de ese servicio.

Además de cambiar el paradigma en la atención de los chicos, hubo que conseguir recursos humanos con dedicación exclusiva.

Primero en la Provincia

Cualquier diagnóstico que pusiera en riesgo cierto la vida de los chicos era trasladado al servicio, que fue el primero en crearse en el territorio bonaerense. La primera fue en Casa Cuna de la Ciudad de Buenos Aires.

Por esa terapia intensiva pasó la epidemia de sarampión de 1978, el primer brote de meningococcemia y el último paciente con rabia en humanos. Brook estuvo hasta 1984, cuando fue nombrado director del Hospital y en su etapa al frente del Sor Ludovica se hizo la obra para extender el espacio de la terapia.

“La voluntad de los residentes hizo posible que prosperara este proyecto”

Adolfo Brook, Médico

 

Recuerda también el creador de la terapia intensiva del Niños que “una vez que se consiguieron resultados contundentes, todos los sectores del hospital nos cuidaron, por el valor que tenía el trabajo en la terapia. En pleno proceso de la dictadura militar, y a pesar de ser un trabajo muy circunscripto a la salud, en el hospital se vivieron momentos muy dramáticos, porque hubo muchos desaparecidos”.

Llegaban al lugar, que antes había sido un depósito, chicos traumatizados, heridos de bala, y se colaboró con las primeras operaciones de cirugía cardiovascular en niños, en los primeros años de la década del 80.

“La voluntad, la actitud y la capacidad de los residentes del momento hizo posible que prosperara el proyecto”, recuerda el primer jefe del servicio de terapia intensiva del Ludovica. Pasaron mentes brillantes, talentosos profesionales. Los chicos con riesgo de vida ya no se internaban en servicios generales donde antes había que asignarles una enfermera y un médico. La terapia requiere de profesionales que estén a la altura de los avances y por eso se forma un equipo de médicos calificados. Entre los apellidos se destaca a Mielnicki, Segal, Ben, Fumagalli, Zandona, Luccini Garde, Fernández, Trevisan, Seoane, Hernández, Chereau, Romero, Portillo, Buzecki, Climent, Armendáriz, Renteria y Peltzer.

En Francia se ideó, a fines de la década del 60, la forma de juntar a los enfermos graves para atenderlos con el equipamiento de avanzada y la exclusividad del recurso humano abocado a esa tarea.

Todo fue hecho a pulmón, como parte de un engranaje pensado en función de salvar vidas. Por eso el Laboratorio estaba cerca de esa sala, para analizar rápidamente los gases en sangre y determinar los niveles de oxígeno para usar el respirador. Además de la guardia permanente, se incorporó entonces un grupo electrógenos para que los tratamientos no se interrumpieran jamás.

Fue el primer servicio de terapia intensiva de la provincia y el tercero del país, un sistema de atención que permitió cambiar la metodología para resolver los problemas de los chicos y favoreció su sobrevida.

En la actualidad el Hospital de Niños cuenta con una red de contención de urgencias y asistencia intensiva desplegada con 20 camas de asistencia respiratoria mecánica (terapia pediátrica); Neonatología y Terapia intensiva neonatal con 40 camas (el potencial total es de 60 camas, pero las otras 20 están actualmente en sector de obra, reformas y mejoras) y una terapia intensiva de cirugía cardiovascular con 12 camas. También tiene un shock room para los pacientes que llegan a la guardia con cuadros de extrema gravedad aguda.

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