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El 2,2% de julio fue un espejismo y el piso para la inflación de 2019 ya es 50%

Por ALEJANDRO RADONJIC

www.eleconomista.com.ar

El Indec difundió el dato de inflación de julio y dio 2,2 por ciento. Fue la cifra mensual más baja de 2019 y la ratificación de que la desinflación iniciada en marzo, tras el pico de 4,7 por ciento, siguió su curso. Pero, como dijeron desde la consultora SBS, fue una “no noticia”. Primero, porque ya se esperaba y, segundo, porque todos coinciden, PASO y devaluación mediante, que la inflación se dio vuelta y hoy está, nuevamente, en peligroso ascenso.

“Debido a la fuerte devaluación que comenzó inmediatamente después de las PASO, el nivel de julio se convierte en piso y los próximos datos quedan alejados de lo que se venía observando. Esperamos una nueva aceleración de la inflación, con registros no menores a 5,5 por ciento en agosto (cuando el aumento de precios impactará a partir de mediados de mes) y fuerte arrastre hacia septiembre”, dijeron desde otra consultora, LCG. “No se descartan riesgos de que la devaluación y la inflación puedan retroalimentarse y acelerar la inercia inflacionaria (que se vuelve cada vez más veloz debido a la indexación de la economía). En la medida que el dólar vuelva a estabilizarse y vuelva a ser un ancla nominal, nuestra proyección de inflación se ubica en torno al 55 por ciento anual”, agregaron.

“Nuestra estimación de inflación fue revisada al alza y, de mantenerse el escenario actual, sería 64,1 por ciento para 2019”, dijeron desde Elypsis. “Incluso con tasas altas de inflación mensual, hasta noviembre la inflación anual aún no superará el récord de 57,3 por ciento de mayo de 2019. Esto se debe a la alta base de comparación de septiembre y octubre de 2018 (6,5 por ciento y 5,4 por ciento mensual de inflación, respectivamente), que estadísticamente podrían aun disimular esa aceleración. Sin embargo, su persistencia en noviembre y diciembre generarían que la inflación anual se aproxime al 64,1 por ciento para 2019”, dijeron.

“El impacto de la devaluación se sentirá en la remarcación precautoria de precios en todos los rubros. El efecto es directo e inmediato sobre rubros sensibles como energía, alimentos y medicamentos y, en otros sectores (como electrónica, juguetería y muebles), muchas empresas aún no informaron los aumentos de precios que aplicarán, a la espera de volver a contar con un valor claro de referencia para el dólar. Además, el Gobierno deberá renegociar los precios de las mercancías incluidas en los programas Precios Cuidados y Precios Esenciales para cubrir los mayores costos de las firmas adheridas y evitar su desabastecimiento”, agregaron desde Elypsis.

Más allá del “buen” dato de julio, desde Grupo SBS dijeron: “Nada de esto importa a la luz del shock que recibió la demanda de dinero con los resultados electorales del fin de semana. Luego de la fuerte depreciación del peso, esperamos una significativa aceleración de la inflación llegando a 53 por ciento a fin de 2019 (desde 40,0 por ciento)”.

Por su parte, desde la consultora ACM opinaron: “Si bien el dato de la inflación del mes de julio continúa hacia la baja siendo incluso el valor más bajo del año corriente, se ha llegado a un piso y la devaluación del 25 por ciento generará un rebrote inflacionario similar al de mediados del año pasado, pudiendo finalizar el año con una inflación superior a 50 por ciento. Por otro lado, seguiremos observando la dinámica respecto a la indexación de salarios de la mayor parte de los sectores, y la reducción de la duración de los contratos entre privados. Dentro de las medidas paliativas anunciadas por el Presidente, se incluye una revisión del salario mínimo, lo que también impactará en los precios y se observará el grado en el que los empresarios querrán recuperar márgenes perdidos. Otros datos que creemos que pueden empeorar son los del nivel de pobreza e indigencia, ya que ambos están muy influenciados por el precio de los alimentos. Mientras que el congelamiento de combustibles por noventa días jugará a favor en el corto plazo, al momento de liberar estos precios, se podría generar un aumento significativo en los niveles de inflación”.

En diálogo con El Economista, Federico Moll (Ecolatina) dice: “Típicamente en estos procesos los transables son los primeros en reaccionar. Por eso se vuelve relevante analizar el comportamiento de los servicios privados, si estos aumentan rápido con un sentido más precautorio que como respuesta a su estructura de costos y el estado de la demanda, entonces vamos a estar en problemas. Para adelante no importa tanto el número, sino la posibilidad de caer en un régimen inflacionario distinto. La clave va a estar en la evolución de las paritarias. Si el gobierno entiende que está en partido y decide aceptar el pedido de sindicatos de ajustar mensualmente el salario, podemos pasar rápidamente a un régimen de alta inflación, complicando la estabilización futura. Esperemos que prime la racionalidad”.

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