Estimado lector, muchas gracias por su interés en nuestras notas. Hemos incorporado el registro con el objetivo de mejorar la información que le brindamos de acuerdo a sus intereses. Para más información haga clic aquí

Enviar Sugerencia
Conectarse a través de Whatsapp
Avisos Clasificados
Buscar
La revolución de la televisón

Goar Mestre fue, practicamente, el inventor de la TV en nuestro país. “Telenoche”, “Buenas tardes, mucho gusto”, fueron algunos de sus productos. Llevó a Pepe Biondi, Pepitito Marrone y Juan Verdaguer a la pantalla

La revolución de la televisón

Telenoche, con andrés percivale y mónica mihanovich

Por: RICARDO JAÉN
@r_jaen

16 de Febrero de 2020 | 07:02
Edición impresa

El hombre de la siempre caprichosa versión de esta historia que queremos contar, tiene mucho que ver particularmente con los nacidos en las décadas del 50, 60 y 70 en la Argentina y casi que colocó “su dedo en el cemento fresco de nuestro cerebro” convirtiéndose en uno de los principales “editores de nuestra educación, diversión y conocimiento del mundo” desde el living o cocina de nuestras casas.

Había nacido en Cuba, pero se educó en Estados Unidos en la Universidad de Yale. Llegó como exilado a la Argentina y tenía trato directo en charla de negocios con Fidel Castro y Francisco Franco. También con el presidente Arturo Frondizi, o con los presidentes de la CBS y de Time/Life.

El mismo que fue referenciado como “el padre de la TV latinoamericana” por Don Hewitt (creador de 60 minutos, el programa más exitoso de la televisión norteamericana por varias décadas) cuando recibió el Emmy.

Goar Mestre Espinosa, de él se trata, era -además- un fumador compulsivo de habanos.

Casado con una argentina, Alicia Martín, compañera de todas sus aventuras y todos sus negocios quien fue además la madre de sus cuatro hijos.

Instalado prósperamente en Cuba, había montado la cadena de medios más poderosa de la isla, CMQ-Radio y CMQ- televisión y junto a sus otros hermanos numerosos negocios inmobiliarios.

A finales de la década del 50 -en1959, para ser precisos- todo parecía encaminarse para que fuese un año muy prometedor para él. Fidel Castro había triunfado con su revolución y él había sido uno de los principales aportantes económicos en la larga guerra revolucionaria. Además estaban fructificando sus contactos en Argentina y España en cuanto a proyectos televisivos de la mano de la CBS, una de las mayores corporaciones de medios de los Estados Unidos. Si algo faltaba, el sistema de garantía hipotecaria lanzado por el gobierno de la revolución vaticinaba una explosión inmobiliaria que seguramente, uno de sus hermanos al frente de empresas de construcción, sabría aprovechar con alguna de sus 25 sociedades.

Pero algo se quebró en su relación con Fidel. Esto se lo cuenta al Periodista Pablo Sirvén que lo entrevistó para su libro “El Rey de la TV”; ya de vuelta y casi afuera del negocio, dice de ese diálogo con Castro: “… me cambió los temas dos veces en menos de cinco minutos y a pesar de que por primera vez me tuteaba, hablamos generalidades y la próxima reunión quedó en una agenda difusa…”.

Al llegar a su casa le relató la conversación a su mujer y esa noche con toda prisa, digna de un capítulo cinematográfico de la guerra fría, decidieron marcharse “con lo puesto”.

En uno de los poquísimos reportajes dados a un medio cuando era el Emperador de la televisión (Primera Plana 1963) la nota refiere: “…No importa: las que ha mostrado (se refiere a unas fotos) —estudios de radio y TV, plantas, transmisores— son el reflejo mecánico de una inversión que Goar Mestre calcula en diez millones de dólares. Una parte de su vasta fortuna en una isla del Caribe donde hoy están centradas muchas miradas y muchas tempestades”.

Hace exactamente tres años que Goar Mestre se fue de Cuba y se radicó en Buenos Aires. “Salimos con dos valijas y dos chicos, dispuestos a reconstruir nuestra vida. No teníamos nada. Excepto unas pequeñas reservas, un poco de experiencia, un poco de energía y un poco de buen crédito”.

Según Goar Mestre, Proartel se fundó en Buenos Aires cuando el Canal 13 ni siquiera existía en proyecto (fue en abril de 1959 y se arrendaron los viejos estudios de EFA de la calle Lima).

Entre junio de 1960 y julio del 61 tres Canales privados de Televisión salen a la competencia del hasta ese momento única señal, el Canal 7, de propiedad del estado.

El 13 (Río de la Plata TV) lo hace en segundo lugar el 1 de Octubre de 1960 apenas unos meses después del 9 (La Compañía Argentina de Televisión). Finalmente el Canal 11(Difusora Contemporánea) llegaría el 21 de Julio de 1961. Mucho más tarde, en 1966, lo haría el último Canal privado, el 2, (Tevedos) con domicilio legal y centro de operaciones en la ciudad de La Plata, que quizás merezca un relato particular para abordar en el futuro.

Puede que un número nos sirva para evaluar la revolución en las costumbres y de las clases medias en ascenso que se estaba produciendo ya a mediados de 1962 en una parte importante del país como consecuencia de la popularización de la televisión: más de 400 pantallas de cine desaparecen en Capital y lo que entonces se denominaba, orgullosamente el Gran Buenos Aires.

Popularmente se identificaban como el canal estatal (7), el canal popular (9), el canal serio y el que resume las aspiraciones de ascenso social (13) y el de “los curas” o el de la familia (11).

Tanto el 9 como el 13 tenían sus socios norteamericanos aunque la ley de privatización “lo prohibía expresamente”. La National Broadcasting System (NBC) con el primero y La Columbia Broadcasting System (CBS) y Time-Life con el segundo. El 11 tenía el respaldo de la Compañía de Jesús y de la Iglesia Católica que Finalmente cerró un acuerdo con la American Broadcasting System (ABC).

La revolucionaria programación de “los cubanos”.

En el gran programa espectacular de su presentación en el que actuaron figuras internacionales de máximo nivel para la época como Tony Bennet, Bobby Capó y Chabuca Granda, se adelantaba uno de sus íconos en la programación: El Show Casino Philips.

Hace una audaz selección de jóvenes directores: David Stivel, María Herminia Avellaneda y María Inés Andrés integraban esa primera camada.

Con, Buenas tardes mucho gusto, apuntó a la mujer que pasaba mucho tiempo en el hogar y además de consejos útiles y prácticos las conectaba con el afuera.

También se diferencia con los primeros teleteatros y coloca una vara muy alta con el primer gran éxito en el que Elsa Martínez escribe para Jorge Salcedo y Olga Vilmar Una historia… la nuestra con una novedosa mirada en la dirección de María Inés Andrés.

Esta novela marcará una línea que tuvo en “El amor tiene cara de mujer” y más adelante en Rolando Rivas, dos de sus hitos más altos.

En 1961, con la frase “En el 13 no hay verano” y con más de 700.000 televisores encendidos según el Instituto de la opinión pública y los grandes diarios ya con suplementos de programación, Goar Mestre avisa que “los espacios se ocupan” y como a él le gustaba decir, “el primero que ve la oportunidad es el que se lleva el gato al agua.”

La Familia Falcón (5/2/1962) será el modelo aspiracional de “la nueva clase media argentina” con su derrotero de problemas cotidianos pero siempre progresando. Goar en principio ha decidido no tener noticieros y utiliza el programa para el tratamiento de cierta actualidad y cuando es necesario para bajar alguna línea política en la que se va denotando una posición crítica a la revolución cubana.

La ausencia de noticiero, frente al éxito que obtenía el primero de un canal privado (11), “El Repórter Esso”(United Press/Esso y Mc.Cann Ericsson) que a las 23 horas en 15 minutos entregaba una extraordinaria y completa síntesis nacional e internacional, era todo un desafío que pudo sostener (su planteo era que las noticias eran fundamentalmente políticas y esto dividía a las familias) hasta que en 1966 con la producción de A. Carlos Montero y Kaiser Argentina, a las 20 horas lanzó Telenoche con un elenco original integrado por Mónica Mihanovich (Cahen D’Anvers), Tomás Eloy Martínez y Andrés Percivale y redobló la apuesta al ir convirtiéndolo en “su nave insignia”. Las coberturas en Vietnam o el Cordobazo, para tomar un ejemplo local y uno internacional, quedaron como piezas históricas del periodismo en televisión.

En cuanto a la comicidad se apostó a tres individualidades para una primera segmentación del público pero en formato familia: Pepe Biondi, José Marrone y Juan Verdaguer.

Biondi redondeaba los 65 puntos de rating que significaban casi 2.000.000 (la Argentina tenía 20.620.000 habitantes) de seguidores con un humor directo ingenuo pero muy elaborado en cuanto al ritmo de sucesivos gags y con excelente remate.

Marrone con peluca y flequillo con sus trabajos de…, apuntaba a un público más infantil pero que también atrajera a los padres y, finalmente, Verdaguer era un humor adulto e inteligente.

En este rubro vale destacar que 1963, los cubanos se juegan por una troupe de humoristas uruguayos que apostaban al absurdo con trabajos actorales de alta factura y con libretos complejos, Telecataplum, resultando un gran éxito que terminó convirtiéndose en un hito en el humor por televisión.

En cuanto a las series americanas, El Show de Dick Van Dyke o Yo amo a Lucy junto a Disneylandia, marcaban una fuerte diferencia en la programación con los otros canales que preferían series del oeste o de acción.

Cuando Proartel cumple sus primeros 10 años (1969) se calcula que se está llegando al número de más de 90 % de los hogares de Capital y el Gran Buenos Aires, con La Plata incluida, que tienen un aparato de televisión.

Al cumplirse esos 10 años de la empresa y el pensamiento de la clase media argentina habían cambiado tanto como la televisión.

En su discurso para la ocasión, Mestre menciona que aproximadamente 8.400.000 habitantes reciben cuatro señales, 5.900.000 dos emisoras y 2.700.000 sólo pueden ver un canal.

Luego habla del futuro cercano, el cable y su desarrollo para la próxima década y estima que para los años 80 la oferta será de tal variedad que incluirá: clases universitarias, conciertos, información meteorológica constante, bolsa de valores, espectáculos en directo, estreno de películas y hasta servicio de tele ventas.

Ese 29 de Agosto, “El Emperador” proyectó asombrosamente el futuro; ya estaba el satélite y el hombre pensaba en exportar horas de producción a otros países y hasta se aventuró en anunciar cuatro horas de televisión color desde Enero de 1971, quizás su único vaticinio demorado unos cuantos años más, cuando un oficial de la Marina de Guerra ocupó su sillón.

Un visionario, un empresario agresivo, un oportunista, una persona muy talentosa y muy culta, un frío negociante, un incansable trabajador, un aventurero, un gran padre de familia, Goar Mestre era todo eso y mucho más. Él y la Argentina se encontraron en el momento justo de sus vidas.

En el excelente libro escrito por Carlos Ulanovsky, Silvia Itkin y Pablo Sirvén (Emecé 1999), “Estamos en el Aire”, cuya guía fue utilizada para esta crónica se rescata un relato de Tato Bores que contaba su padre, dueño de un negocio de radiofonía en Córdoba y Cerrito (pleno centro porteño)… “Por el frente del comercio pasaba, apurado, ensimismado, un típico porteño. Al ver las imágenes se detuvo y, entre desorientado y enojado, dictaminó: ¿Y esto es la televisión, señor? Pero, por favor: ¡por que no se va a la puta que lo parió!”

 

Las noticias locales nunca fueron tan importantes
SUSCRIBITE

Multimedia

Telenoche, con andrés percivale y mónica mihanovich

El Telepibe que identificaba a Canal 13

Pepe Biondi

“El Repórter Esso” con El locutor Armando Repetto

cargando...
Básico promocional
Acceso ilimitado a www.eldia.com
$30.-

POR MES*

*Costo por 3 meses. Luego $194.-/mes
Mustang Cloud - CMS para portales de noticias

¿Querés recibir notificaciones de alertas?

Para ver nuestro sitio correctamente gire la pantalla