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Toda la semana |DÍA INTERNACIONAL DE LA DIABETES
Emociones en sangre: el estrés puede alterar los niveles de glucemia

Las tensiones nerviosas y los conflictos emocionales son otro de los factores que influyen como disparador de un crecimiento del azúcar en sangre. Cómo manejarlos según los especialistas

Emociones en sangre: el estrés puede alterar los niveles de glucemia

Las emociones pueden generar un pico de diabetes

14 de Noviembre de 2021 | 05:56
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La diabetes es una patología que genera graves complicaciones asociadas al deterioro en la calidad de vida y a una elevada mortalidad, con una disminución de 5 a 10 años en la expectativa de vida.

Es por eso, y por ser generalmente “una enfermedad silenciosa durante varios años”, es que en 1991 la Federación Internacional de Diabetes y la Organización Mundial de la Salud estableció el 14 de noviembre como el Día de la Diabetes, con el fin de concientizar acerca de las causas y el tratamiento de esta afección a la que ya se la considera una epidemia.

A nivel global, esta enfermedad afecta a más de 463 millones de personas, de las cuales 32 millones son de América del Sur y Central de acuerdo a la Federación Internacional de Diabetes.

En Argentina, la prevalencia de diabetes es del 12,7 por ciento y esta tendencia continúa creciendo: según la 4ta Encuesta Nacional de Factores de Riesgos realizada por la Dirección Nacional de Promoción de la Salud y Control de Enfermedades Crónicas No Transmisibles, en 15 años la diabetes aumentó en un 50 por ciento. Asimismo, se registró un aumento en los porcentajes de otros factores que potencian el riesgo asociado a la enfermedad como la obesidad, el exceso de peso, la baja actividad física y la presión arterial elevada.

Se estima que 1 de cada 10 argentinos mayores de 18 años tiene diabetes y dado que, por varios años permanece sin síntomas, aproximadamente 4 de cada 10 personas que la padecen desconocen su condición.

La diabetes originada por las tensiones nerviosas y emocionales, es la “diabetes emotiva”

 

Y los pronósticos a mediano plazo no son alentadores: se estima que para el año 2030, 1 de cada 10 adultos podría padecer diabetes.

Más allá de las causas físicas y/o orgánicas que generan esta enfermedad, está comprobado que las emociones afectan los niveles de glucemia. Por eso, la diabetes originada por las tensiones nerviosas y los conflictos emocionales, es la llamada “diabetes emotiva”.

“La experiencia con pacientes demuestra que aunque un diabético no haya comido durante más de 15 horas, puede tener una glucosa en sangre arriba de lo normal por haber pasado una situación de angustia, ira o ansiedad. Esto tiene una explicación hormonal muy clara: cada vez que nos ponemos nerviosos sube un neuroquímico llamado adrenalina, y esta sustancia estimula directamente la glándula suprarrenal aumentando el cortisol. Estas dos sustancias normalmente suben el azúcar en la sangre, sacándola del hígado, y así se producirá un cuadro de hiperglucemia en un diabético”, explica la doctora María Alejandra Rodríguez Zía (MN 70.787).

Como en varios tratamientos médicos, controlar esta patología se basa en la relación médico paciente: “si se establece un equipo de trabajo, cada una de las partes responde con el 50 por ciento de la tarea y, por tal motivo, es preciso el pleno compromiso del paciente con el procedimiento. Muchos pacientes llegan a autocontrolarse y, con el tiempo, son sus propios médicos y solo acuden al profesional para actualizar los tratamientos. En este punto, cabe destacar que es fundamental el control emocional para que un paciente logre la autodependencia”, subraya la especialista.

La diabetes es una enfermedad crónica que debe controlarse con responsabilidad

En este sentido, Rodríguez Zía menciona que las emociones no distinguen entre los tipos de diabetes. “Afecta tanto al diabético tipo I como al tipo II, ya que ante cualquier emoción que suba la adrenalina en primer término y, luego, el cortisol, sube el azúcar en la sangre. Si bien entonces afecta a ambos tipos, puede tener niveles diferentes si el paciente es insulino dependiente, que puede subir bastante más según los controles, tanto de insulina como de alimentación. En cambio, el diabético tipo II, como no depende de la insulina inyectada, puede ser más leve”.

Ahora, si estas situaciones de estrés o emocionales se prolongan en el tiempo, dado que no son un schock agudo, van a aumentar los niveles crónicos de glucosa en sangre, si no existe un control médico, obviamente, porque esto se puede evitar. “Esto va llenando el cuerpo de un proceso denominado glicosilación, que es el proceso que determina que luego aparezcan problemas oculares, renales, pie diabético, entre otras complicaciones. Pero esto se puede controlar manejando, por un lado, las emociones y por supuesto con los controles propios de la diabetes a nivel clínico”, cuenta la doctora.

Es por eso que, si un diabético sabe que va a enfrentarse a una situación emocional fuerte tiene que consultar a su médico, quien determinará si necesita una atención terapéutica, si necesita ayuda medica del tipo psicofármaco, o bien colaborar con la bioquímica de sus neurotransmisores. “Cuando esto lo amerita, en un caso de insomnio crónico, por ejemplo los diabéticos que no pueden dormir aunque no coman nada, siempre están con glucosas altas. Estos cuadros hay que tratarlos sí o sí porque si no aparecen las complicaciones”, ejemplifica la experta.

“Lo ideal es que el paciente con diabetes sepa adelantarse a estas situaciones, tanto sea con las comidas como con el ejercicio, que son generadores de estrés extras no programadas; o a las emociones imprevistas. Esto va a llevar a tener que modificar su medicación en forma aislada, sólo por esa situación. Se tiene que controlar su glucemia y donde se requiera plantear una corrección, ya sea con insulina (tipo I) o con medicación (tipo II), por supuesto concurrir al médico o a la terapeuta, que ayude con el tema emocional”, agrega Rodríguez Zía.

“Siempre va a ser mejor un control de la emociones, que la debacle que genera la glucemia alta”

 

Si bien hay eventos de estrés inesperados, en la vida de quienes padecen una enfermedad crónica ya es normal saber que hay que prepararse para esos acontecimientos. “Si la persona ya está prevenida por un profesional, tomará una medicación extra o aumentará la dosis de insulina a demanda. En caso del diabético tipo II aumentará su hipoglucemiante oral hasta que pueda controlar el manejo de la emoción en sí misma o, sino tratarla con psicofármacos para disminuir los niveles de adrenalina y cortisol, hasta lograr dominar todo el episodio. Siempre va a ser mejor un sueño reparador, un control de la emociones, que la debacle que le ocasiona su cuerpo al tener la glucemia alta en forma crónica”, finaliza la médica.

 

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