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Economía Dominical |SEGÚN DATOS OFICIALES
En apenas un año calendario, el Estado incorporó 93.200 empleados

En diez años la nómina de asalariados que se desempeñan en la planta de Nación, provincias y municipios ronda los 3,3 millones de personas, un incremento de casi 30 por ciento respecto de los 2,5 millones de 2012

6 de Noviembre de 2021 | 06:22
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El empleo registrado creció en agosto 0,5 por ciento con relación al mes anterior, un porcentaje equivalente a 54.600 puestos laborales, según los índices elaborados por el Ministerio de Trabajo. Además, el informe detalla que el sector público sumó más de 90.000 empleados en el último año.

La cartera laboral difundió un resumen del informe de Situación y evolución del Trabajo correspondiente al octavo mes del año. Allí se detalla que en agosto, la cantidad de personas con trabajo registrado en el total país alcanzó a 12.158.000.

Con respecto al mismo mes del año anterior, el trabajo registrado creció 2,8 por ciento (326.900 trabajadores).

Durante la última década el empleo privado cayó casi 5 por ciento, y se agravó en pandemia

 

“De manera desagregada por modalidad de ocupación, se contabilizan 9.670.000 de personas asalariadas registradas (incluyendo al sector privado, sector público y el trabajo en casas particulares) y 2,487 millones de trabajadores independientes (monotributistas y autónomos)”, indicó el Ministerio.

En la comparación interanual, el total de personas asalariadas se expandió un 2,2 por ciento (211.600 trabajadores).

“Este crecimiento se explica principalmente por las variaciones positivas registradas en el sector privado y en el público, que incorporaron 124.000 y 93.200 trabajadores respectivamente (variaciones del 2,1 por ciento y 2,9 por ciento en cada caso), ya que el trabajo en casas particulares mostró una caída del 1,3 por ciento (5.700 trabajadores menos)”, agregó la cartera.

El trabajo independiente en conjunto se expandió un 4,9 por ciento (115.300 trabajadores) en la comparación interanual.

“Esta expansión se explica principalmente por los crecimientos registrados en el monotributo (87.100 personas, 5,4 por ciento) y monotributo social (42,4 por ciento, 11.600 personas). Por su parte, la cantidad de aportantes al régimen de autónomos se redujo un 3,6 por ciento (14.200 personas)”, señaló el Ministerio.

Con respecto a la evolución del empleo sectorial, las variaciones mensuales fueron positivas en 7 de los 14 sectores analizados.

Entre las ramas de actividad que mostraron mayor dinamismo mensual se encuentran Hoteles y restaurantes (1,2 por ciento), Pesca (1,0 por ciento), Construcción (1,0 por ciento), Enseñanza (0,8 por ciento), Explotación de minas y canteras (0,2 por ciento).

EMPLEO PÚBLICO EN LOS ÚLTIMOS 10 AÑOS

Los datos oficiales arrojan que en diez años la nómina de asalariados que se desempeñan en la planta de Nación, provincias y municipios ronda los 3,3 millones de personas.

Representa un incremento de casi 30 por ciento respecto de los 2,5 millones contabilizados hace diez años.

A contramano, durante la última década el empleo privado cayó casi 5 por ciento, en un fenómeno que se agravó durante la pandemia.

En casi diez años, la cantidad de empleados registrados del sector privado descendió de 6,1 millones a 5,8 millones.

Las empresas le apuntan a varios factores: a la recesión, le suman la vigente prohibición de despidos sin causa y la doble indemnización, además de lo costoso que es tomar un empleado en el país.

Más allá de cuáles sean las causas, las cifras reflejan que hay un problema, si por cada puesto perdido en la esfera privada, se crean tres en la pública, cuando el país soporta un fuerte déficit fiscal.

De acuerdo con estadísticas del INDEC, para alcanzar los niveles de empleo anteriores a la pandemia, se deberían crear medio millón de puestos de trabajo.

Existe un estancamiento en el empleo privado y los puestos que se van generando corresponden al sector público o a categorías relacionadas con la precariedad, de acuerdo con los últimos reportes del Ministerio de Trabajo.

En enero de 2012, el sector privado le daba empleo al 56 por ciento del total de trabajadores registrados, pero esa participación cayó al 49 por ciento en el último año.

Al contrario, la nómina de asalariados que cobran de Nación, provincias y municipios subió de 2,5 millones a 3,3 millones.

Los estatales eran el 23 por ciento del total de trabajadores en 2012, mientras que ahora son el 28 por ciento, según la información oficial.

En la última década, los trabajadores autónomos cayeron a 370.000, cuando en 2012 eran 409.000. Es una reducción del 10 por ciento.

En cambio, los monotributistas se incrementaron un 23 por ciento, de 1,3 a 1,6 millones.

También hubo una fuerte alza del empleo registrado entre el personal de servicio doméstico, que subió casi 30 por ciento, al pasar de 390.000 en 2012 a 475.000 en junio último.

El mayor crecimiento se produjo entre inscriptos en la categoría de Monotributo Social, que pasó de 165 mil en 2012 a 370 mil en la actualidad. Representa un alza cercana al 120 por ciento.

De acuerdo con un informe de la Fundación Libertad y Progreso, el estancamiento en la creación de empleo privado arrancó en el 2011, cuando “se acabó el boom de los commodities y se impuso el primer cepo cambiario del kirchnerismo”.

“A partir de ese entonces sólo se creó empleo privado en épocas electorales, con excepción a 2019”, consignó.

El ciclo económico electoral se inicia con un gobierno que expande el gasto público (obras y subsidios) para intentar ganar elecciones, lo cual genera inicialmente un repunte de la actividad económica, pero de corto plazo.

“Eso es lo que se ve en los años impares (electorales). 2013, 2015 y 2017 son años en donde el empleo privado creció. Sin embargo, como la Argentina tiene perspectivas futuras que alienten la inversión privada que crea empleo privado de calidad, el rebote no se sostiene y entramos en un año de caída del PBI y de destrucción del empleo privado”, señala el informe.

En 2012 el sector privado le daba empleo al 56 por ciento del total de trabajadores

 

A partir del 2018, un año que, en principio, prometía cortar con este ciclo de caída en los años pares, la economía se desplomó como consecuencia de la crisis de confianza que sufrió el gobierno de Cambiemos.

“El hecho de haber postergado las reformas estructurales no fue gratis y el mercado dejó de prestarle dinero a un gobierno que sostenía el gradualismo fiscal mediante endeudamiento”, advierte.

En 2020, la crisis que desencadenó la pandemia y la floja gestión económica del gobierno del Frente de Todos llevó a que la caída del empleo privado se profundizara. Con datos hasta julio del 2021, hay 385.000 empleos privados menos que en el pico de diciembre de 2017.

En simultáneo, el empleo público parece no sentir las crisis, es más, sigue creciendo. Desde diciembre del 2017 hasta julio del 2021, el empleo público creció en 132.000.

En el medio pasaron dos crisis económicas, pero tanto la Nación como las provincias y los municipios siguen aumentando sus plantillas, donde se produce el fenómeno del apilamiento de empleados y contratos, ya que buena parte de los que fueron contratados en el gobierno anterior, logran resistir y quedarse en la siguiente administración.

“De esta manera el Estado sigue incrementándose. La contrapartida de un Estado muy grande es una necesidad de financiamiento de la misma magnitud. El problema es que la sociedad argentina no está en condiciones de aportar esos recursos mediante impuestos. El resultado de esto es el financiamiento mediante emisión monetaria que nos lleva a vivir con una inflación superior al 50 por ciento”, alerta el informe de Libertad y Progreso.

Según datos del Ministerio de Trabajo, desde que empezó la pandemia, 89.247 asalariados privados perdieron su empleo, lo que representa una caída del 1,5 por ciento del empleo privado, mientras que se crearon 86.000 empleos públicos, marcando una suba del 2,7 por ciento en este sector, según Iprofesional.

Así, la grieta entre el sector público y el privado se profundizó con el COVID-19, aunque ello no es exclusivo de esta gestión, pues el punto de inflexión fue la crisis de confianza en 2018.

MÁS ESTADO

Desde diciembre del 2017, el empleo público creció en 131.800 puestos, mientras que se perdieron 385.000 empleos privados.

Si bien el primero aumentó su planta casi a la par de la caída del segundo, no logró recuperar los empleos perdidos. En porcentaje, el privado cayó 6,1 por ciento en simultáneo al crecimiento del 4,2 por ciento del público. En términos interanuales, puede notarse que el empleo público creció un 3,1 por ciento este año, la mayor suba interanual desde junio del 2016.

Diego Piccardo, economista en la Fundación Libertad y Progreso, indicó que los gobiernos fueron decisivos en este detrimento: “Los datos muestran que, a la hora de enfrentar una crisis, es el sector privado el que termina realizando el ajuste mientras que el sector público sigue contratando trabajadores”, señala.

Además, Piccardo hizo foco en los últimos dos años y explicó que “si para enfrentar una crisis como la del 2018 o la del COVID-19, el Estado contrata más trabajadores financiados mediante mayores impuestos o inflación, el sector privado se va a terminar asfixiando cada vez más como consecuencia de esta enorme presión tributaria”.

Otro factor a tener en cuenta es la regulación laboral y la industria del juicio, que generan altos costos tanto para las pymes como para grandes empresas, y deben medirse a la hora de contratar trabajadores.

Aldo Abram, director ejecutivo en Libertad y Progreso, propone “disminuir la carga impositiva sobre el salario, pero también reformar la legislación laboral que hace sumamente riesgoso tomar un trabajador”.

“Ambas cosas permiten bajar el costo extra salarial y por ende, incentivar la creación de puestos productivos sin afectar los ingresos del empleado”, destaca.

Piccardo, por su parte, compara la prohibición de despedir con el cepo cambiario: “Como sucede con la entrada de dólares, que un cepo desincentiva la entrada de divisas, cuando se impone un cepo para despedir empleados, se desincentiva contratar nuevos trabajadores”.

Otro factor a tener en cuenta es la regulación laboral y la industria del juicio

 

Y agrega que “a pesar de la fuerte recuperación económica, la cantidad de empleo productivo está lejos de los momentos previos a la pandemia; ya que nadie sabe cuándo va a volverse a caer la demanda de sus productos y no quieren encontrarse con una nómina salarial que no puedan reducir”.

La mayoría de los especialistas consultados coincidió en que la Argentina debe insertarse en un círculo virtuoso de crecimiento, creación de empleo, mejoras salariales y estabilidad macroeconómica, para empezar a salir de la crisis y crear empleo.

Y a su vez salir del círculo vicioso de estancamiento, déficit fiscal e inflación en el que se encuentra actualmente.

Para volver a retomar el camino de la creación de empleo privado, es necesario que crezca la inversión productiva. A mayor inversión, se incorpora más y mejor tecnología, que mejora la productividad de los trabaja

 

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