Estimado lector, muchas gracias por su interés en nuestras notas. Hemos incorporado el registro con el objetivo de mejorar la información que le brindamos de acuerdo a sus intereses. Para más información haga clic aquí

Enviar Sugerencia
Conectarse a través de Whatsapp

Eber Ludeña: Un fenómeno que no deja de asombrar

"Tiene peor prensa el leñador que el tipo hábil, creativo. Pero ambos son útiles. Porque también es necesario destruir al adversario. Alguien lo tiene que hacer", dice -quién otro si no- Eber Ludueña, el rústico marcador de punta derecha, símbolo mediático de tantos oscuros 4 del fútbol argentino -e, incluso, internacional- que nunca soñaron, por ejemplo, ser invitados a "La noche del 10" o la entrega de premios MTV. El rubio defensor (que en la semana viajará a México para intervenir en la ceremonia del canal de música, que participó del show de Diego Maradona y que hasta se anima por TyC a una suerte de remake desopilante y bizarra del programa de Canal 13 bajo el título de "La noche del 4"), claro, se postula efusivamente para esa poco glamorosa tarea. Tan efusivamente se postula que cuando dice "destruir", lo dice en sentido literal: su misión nunca fue cortar el juego rival, sino cortar en pedacitos la humanidad de su enemigo más acérrimo: el puntero izquierdo.

Experto en traumatología por su familiaridad con tibias, peronés, rodillas y tobillos ajenos, Eber acaba de caer en la cuenta que el periodismo deportivo registra siempre los goles, en algunos casos las asistencias, pero jamás hace la estadística de las fracturas que produce cada jugador. Por eso, denuncia con firmeza: "Somos discriminados. No lo había pensado hasta ahora, pero está claro que los que nos las pasamos pegando sufrimos una clara segregación".

Justamente, por la diferencia en el trato entre los que salen con un hacha en cada pierna y los que intentan darle belleza al juego, "La noche del 4" (que se emite una vez por mes en el programa diario de Alejandro Fantino, "Mar de fondo") se convirtió en un espacio reivindicativo para los que, como Eber, "nos perdimos seis mundiales", pero dejaron todo en pos de arruinar a los habilidosos.



Para las dos últimas emisiones del año (la de noviembre y la de diciembre, con las cuales el programa llegará al ineludible número de 4) Ludueña tiene previsto seguir convocando marcadores de punta de ambas bandas y, también artistas representativos de otra época -su sueño es tener a Gino Renni y Bárbara y Dick- tópico que integra el DNI del ex futbolista tanto como su falta de talento y su inexorable apetito de violencia.

EL ACTOR DETRAS DEL FENOMENO

Luis Rubio, el humorista detrás del fenómeno, no es un futbolero fanático como podría suponerse. Y ni siquiera tiene, como espectador, especial predilección por los que le pegan de punta para arriba. "Es emocionante que en el equipo haya un tipo así, sanguíneo, pero la verdad es que prefiero jugadores más elegantes, como Patrick Kluivert, a un marcador limitado técnicamente", aclara. Sí, comparte con el personaje la inclinación a la nostalgia, aunque lo de Ludueña no es tanto el recuerdo sino, directamente, la pretensión de vivir el pasado como si fuera presente. "El dato de la época es clave en Eber. Yo también soy de guardar revistas viejas y juntar cosas de antes. Y las mujeres se enganchan con eso, aunque también hay minas tremendamente futboleras".

Al actor, como se nota en su más famoso rol, el mundo del fútbol no le es indiferente. Sin embargo, acota, "tampoco soy un enfermo que no se pierde un solo partido". Y agrega: "Algo entiendo, y si no entiendo, miento". El perfil del personaje surgió por el trabajo en un canal de deportes. "Cuando estaba en Radio Mitre escribía de política, tenía que saber los nombres de los legisladores e ingeniármelas para hacer chistes sobre economía. En 'El ojo cítrico', no cuando estaba con Mariana Fabbiani, pero si en la última etapa en la que estaban Julieta Prandi y otras chicas voluptuosas, la gracia comenzaba a transitar esos caminos. Y ahora el humor está signado por TyC".

En parte, el personaje también está construido por la mecánica de trabajo en "Mar de fondo". "Improvisamos todo el tiempo con Ale -confirma Rubio. Nos divertimos. No hay guión, y si alguna vez conversamos algunos puntos de los que íbamos a hablar, después el desarrollo del programa nos llevó para otro lado". El humorista (que en la nota se prestó sin problemas al ejercicio de saltar de personaje a persona) apunta que "inventamos una forma de laburar, porque no es común que se trabaje de esta manera". La fórmula incluye la búsqueda de Fantino de hacerle pisar el palito a Ludueña. "Un eje son las características del personaje y otro las chicanas del conductor al columnista para ponerlo en apuros", describe el intérprete.

POR QUE PEGO

Fantino es el que busca respetar la coherencia histórica del personaje. Y ante tantas historias que Eber inventa por las preguntas del conductor llega un punto en que las contradicciones inevitablemente aparecen. "Hay algunas imprecisiones. Pero no es un tema que me preocupe. No me importa tanto si dije que jugó en tal o cual club, sino la descripción, cada historia. No me hace gracia ver si me acuerdo o no de algo. Ese es un tema de Fantino. Igualmente, yo soy permeable a la canción que le gusta al otro y me adapto, pero para mí lo fundamental es si es gracioso o no".

Rubio puede hablar largamente de las claves del personaje, pero no sobre el motivo del éxito de Ludueña, interrogante para el que no tiene una respuesta a mano. Desde su primer trabajo en radio (en Rosario, hace quince años) hasta ahora creó decenas de personajes y sin saber por qué el mediocre futbolista es el que se convirtió en un suceso que lo trasciende. Pero un rato después de la pregunta sugiere una explicación provisoria pero interesante. "Por ahí pegó tanto porque toca alguna cuestión que tiene que ver con la frustración de no haber llegado. Con eso de 'yo jugué en Ferro', aunque hayan sido 15 minutos. Me parece que se mezcla lo dramático con lo gracioso, es decir, el drama releído con humor".

Debe iniciar sesión para continuar

cargando...