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EL ACUERDO QUE RESTA CERRAR TRAS LA APROBACIÓN DEL PRESUPUESTO 2019

El PJ y Massa apuran la negociación para quedarse con cargos clave en la Provincia

Por MARIANO PEREZ DE EULATE

El PJ y Massa apuran la negociación para quedarse con cargos clave en la Provincia

Intendente Luis Andreotti

Por MARIANO PEREZ DE EULATE

mpeulate@eldia.com

Una de las cartas de negociación que usó María Eugenia Vidal en la aprobación del Presupuesto 2019 y la autorización de endeudamiento fue cumplir la promesa de, finalmente, ocupar las vacantes que le corresponden a la oposición en el Tribunal de Cuentas bonaerense y en el directorio de Banco Provincia. Así, por estas horas en el peronismo provincial y en el Frente Renovador massista se deciden los nombres que se elevarán a la gobernación. La aprobación depende del Senado, con mayoría de Cambiemos, donde las manos se levantarán en base a los acuerdos políticos.

El PJ aspira a ubicar a dos dirigentes propios en el Bapro, para reemplazar al dúo que los representa allí, los actuales directores Eduardo Di Rocco y Andrea García. Pero, al menos hasta anoche, no se lograban los consensos básicos y se registraban tironeos entre las tribus que integran el partido.

Hasta antes de la votación del Presupuesto se mencionaba que uno de esos sillones sería para Unidad Ciudadana -léase cristinismo puro- y el otro para el sector de los intendentes del Conurbano, que manejan el sello partidario.

Se escuchó mucho el nombre de la ex diputada nacional Juliana Di Tullio, hoy invisibilizada en una oficina de la Defensoría del Pueblo de la Provincia. La lectura política que se hacía era que ese sería un “pago político” a La Cámpora, que es el primer círculo que rodea a Cristina Kirchner.

Pero la votación del presupuesto y endeudamiento habría cambiado todo. Según fuentes de Cambiemos, Unidad Ciudadana habría incumplido un pacto de último momento para no votar en contra de todo el paquete de leyes clave para Vidal (Presupuesto, Ley Impositiva y Deuda) sino abstenerse. Por eso ahora habría mucha resistencia oficial a que el cristinismo nomine un director en el banco. El nombre de Di Tullio, pues, aparece un poco más debilitado.

Una ofensiva interna en el PJ aplaude esta tesis. Es el sector que preferiría darle esa silla a un representante del peronismo del interior. Concretamente el nombre que suena desde el año pasado, cuando se votó el Presupuesto de 2018, es el del ex senador provincial oriundo de Ameghino, Patricio García, de buen diálogo con el vidalismo. Es el hermano de la mencionada actual directora Andrea García.

La otra silla peronista en el Bapro la aportaría el resultado de un acuerdo del justicialismo de la Tercera Sección Electoral (Sur del GBA), donde capitanea el lomense Martín Insaurralde. Se guarda el nombre con recelo pero trascendió que podría ser un hombre cercano al intendente de Almirante Brown, Mariano Cascallares.

ENEMIGOS

No es una buena noticia para el jefe comunal de Merlo, Gustavo Menéndez, que querría ver allí a alguien de su propia Sección, la Primera (Norte y Oeste del Conurbano). El nombre que proponía era el de Franco Laporta, dirigente de San Miguel. Detalle: es el enemigo de pago chico del influyente ministro de Gobierno de Vidal, Joaquín De la Torre.

Dos sillas más del Bapro deberián corresponder a gente de Sergio Massa. Una de ellas, casi con seguridad, seguirá siendo del actual director Mario Meoni, ex intendente de Junín. Es un hombre de mucha confianza del tigrense. La otra era de Daniel Arroyo, que dejó el lugar para asumir como diputado nacional del Frente Renovador el año pasado y, hace semanas, se alejó del massismo para integrar, junto a otros compañeros de ese bloque, el novel espacio neo peronista que lidera el ex gobernador Felipe Solá.|

La silla de Arroyo en el Banco, según versiones oídas en el massismo, podría ser ocupada por el ex senador bonaerense Sebastián Galmarini, cuñado de Massa. Un dato que enerva a los críticos del círculo familiar massista. Acaso crezcan las chances, pues, de la ex legisladora Micaela Ferraro.

El caso del Tribunal de Cuentas, donde habrá cuatro lugares a ocupar, es diferente. Respetando las tradiciones, Vidal se habría comprometido a ofrecerles un sillón al peronismo y otro al Frente Renovador, reservándose dos para el oficialismo. Las vocalías de ese organismo son un sitio que siempre apeteció la política bonaerense. Se accede con mayoría simple del Senado y son cargos vitalicios. La condición: ser contador público, algo que no es común en el mundillo político donde proliferan abogados.

Se rumorea que el PJ propondrá a un hombre vinculado a Insaurralde. Sus pares Menéndez y Cascallares también tienen aspiraciones pero primaría la condición de interlocutor privilegiado de Vidal que ostenta el de Lomas.

El massismo vive su propio tiempo de definiciones al respecto y su danza de nombres. Massa se tomará el fin de semana para decidir. Dicen que a él le gustaría ver allí al intendente de San Fernando, Luis Andreotti. Pero un cargo así supone, en verdad, una suerte de retiro de la política activa. El intendente de San Andrés de Giles, Carlos Puglielli, también es contador pero no parece con ganas de retirarse.

El martes, Massa cenó con Andreotti -casi su mano derecha- para definir estos detalles. La diputada Valeria Arata es otra candidata eterna. Pero su nombre habría sido doblemente vetado. Por un lado, en el massismo: es de Junín, cercana a Meoni, quien -se reitera- renovaría en el Bapro. Se lee como un doble pago al distrito. Y además no pasaría la inevitable aprobación senatorial de Cambiemos. Motivo: de Junín también es la ex legisladora massista Malena Baro, que ahora milita en el oficialismo y es la esposa del jefe de los senadores macristas, Roberto Costa.

En la revuelta de nombres, el último que sonó como posible delegado massista en el Tribunal de Cuentas es Daniel Chillo, actual gerente de Deuda Pública de la Auditoria General de la Nación y ex secretario de Ingresos Públicos de Tigre.

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