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25.2.2018

La suba del dólar golpea a los precios y ahonda diferencias en las negociaciones salariales

Por RICARDO ROSALES

¿Cuánto impactará la suba dólar en los precios y en las negociaciones salariales? La Argentina no está en el lote de países a los cuales los vaivenes cambiarios afectan poco y nada en la tasa de inflación y en los sueldos nominales. La historia de crisis, hiperinflaciones y desconfianza en los gobiernos, convirtieron al dólar en la moneda de reserva y de atesoramiento de los argentinos. Y también en el punto de referencia de sus ingresos. La conducta social es elocuente. La clase empresaria corrige sus precios hacia arriba ante cada suba del dólar. Incluso, agrega un “colchón” en las coyunturas de incertidumbre. Sucedió claramente en el inicio del gobierno del presidente Mauricio Macri, con un dólar implícito en los precios de dos o tres pesos por encima del mercado.

Los sindicatos, en la medida de sus posibilidades, demandan un ajuste en sus salarios para que no pierda terreno respecto la inflación esperada. La encuesta de expectativas que realiza el Banco Central entre las principales consultoras, estimó una inflación para el año de alrededor del 20%. El porcentaje esperado aumentó en las últimas semanas, al ritmo del dólar pasó de cotizar 19 pesos a superar la barrera de los 20 pesos. En enero, el dato de inflación para el año rondaba 17,5%. En diciembre, el Gobierno había fijado una nueva meta de precios para el 2018 del 15%. Y como se señaló, la conducta de precios y salarios es mirar lo que espera el mercado. No habría que extrañarse que en las paritarias haya demandas del orden del 20% y de “cláusulas gatillo”, si la inflación es mayor.

En esta batalla de expectativas y de negociaciones, gana el que tiene más poder: el empresario que puede trasladar el precio del dólar a sus productos, y los sindicatos que cierran un acuerdo que proteja al sector de mayores subas de la inflación. Aunque en términos de país la ganancia es por lo menos cero: otros sectores deben perder para que haya ganadores. No aumenta la riqueza, simplemente se distribuye de otra manera. Es la historia de las últimas décadas de la Argentina: el producto per cápita es cada vez más bajo comparado con países similares de la región. Es la otra cara de la moneda, con el aumento de la pobreza.

Carlos Melconian, un economista del oficialismo, explicó que al Gobierno le resulta muy difícil perforar una inflación del 1,5% mensual. Esto es una suba anual de más del 18%, por lo que el 20% que espera el mercado no es una rareza. Distinta es la opinión del Gobierno, que espera convencer al mercado de que la inflación estará este año más cerca del 15% que del 20%. Parece una tarea imposible. El ministro Nicolás Dujovne habría informado a Macri que la expectativa es que en marzo, las presiones inflacionarias bajarán. Aunque para esa fecha, es probable que la meta anual se haya consumido en alrededor del 50%, con un índice cercano al 7%.

Otro aspecto de la política económica, es que cambiaron las prioridades. Aunque no se haya explicitado, la política de tasas más bajas y un dólar más alto que emprendió el equipo económico macrista, dejó en un segundo plano la lucha contra la inflación, que antes era un prerrequisito del crecimiento económico. El dólar de 20 pesos alimenta las presiones de precios y de mayores salarios. Algo que el Presidente quisiera evitar. Pero, al mismo tiempo los técnicos del oficialismo reconocen que el nivel del dólar está retrasado y que hacia delante, debería recuperar progresivamente los valores históricos. Con un dólar más alto, las economías regionales, algunas industrias y servicios recuperarán rentabilidad y las exportaciones competitividad. El camino de la reactivación económica vendría de otra mano. Y también ayudaría a bajar el desequilibrio de la cuenta corriente: los gastos en turismo en el exterior de los argentinos habría alcanzado 10.000 millones de dólares en el 2017.

Otro capítulo de la gestión económica es la nueva realidad que alumbró en los mercados financieros mundiales con la caída de Wall Street. Los optimistas hablan de una “corrección” de precios de los activos financieros y no de una crisis. Aunque están los más cautos, que advierten sobre otra “burbuja” financiera que tendrá una salida más cruenta. El detonante de la “corrección” es la suba de los tipos de interés de los bonos americanos a 10 años, con rendimientos que están en 2,9% y podrían llegar al 3% en poco tiempo más. ¿Cuánto afecta al programa gradual del oficialismo el mayor costo financiero? Por el momento, el cambio de condiciones no parece tan complicado. El ministro Luis Caputo habría tomado fondos en el exterior por alrededor del 40% de las necesidades de financiamiento del año. Una decisión acertada pero que no elimina el riesgo en lo que resta del año, y en los próximos.

Algunos economistas con experiencia en los mercados internacionales, como Daniel Marx o Jeffrey Sachs, no esperan una crisis local por la suba de tasas y coinciden en que es necesario un programa de varios años para concretar las correcciones fiscales y macroeconómicas. Aunque también parece lógico que los ajustes deban corregirse y acelerar los tiempos para evitar que la Argentina sea cada vez más vulnerable a los vaivenes financieros del mundo.

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