En primer lugar hay que señalar que no existe legislación específica sobre este tipo de accidentes. Por lo tanto, al derivar de casos no resueltos ni establecidos, hay que apelar a acomodar normas a una acción no contemplada, y a la interpretación. Así, a la hora de buscar culpables, puede haber varios. En segundo lugar, la persona que estaba al mando del vehículo aunque él no manejase; el siguiente podría ser el programador del software, que falló; también el fabricante físico del aparato; él o los dueños del coche; y también la empresa Uber, aunque en este caso solo sería un intermediario entre el cliente que elige viajar con el servicio y la empresa dueña de los vehículos. En nuestro país no existen estos coches que se conducen solos, pero sí circulan, por ejemplo, drones. Y allí también hay un vacío legal.
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