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DESTACADO DE LA CARTELERA

Luis Machín: el hombre que está solo y espera

En el marco del ciclo de Teatro Off porteño, el destacado actor llega el domingo al Coliseo con la premiada “El mar de noche” de Santiago Loza, con dirección de Guillermo Cacace

Luis Machín: el hombre que está solo y espera

LUIS MACHÍN, QUE INTERPRETÓ AL INOLVIDABLE DR. FROILÁN PONCE EN “PADRE CORAJE”, PERSONAJE QUE LE VALIÓ UN MARTÍN FIERRO, LLEGARÁ EL DOMINGO AL COLISEO CON “EL MAR DE NOCHE” / PRENSA

María Virginia Bruno

vbruno@eldia.com

Prolífico y versátil actor argentino, con dilatada trayectoria entre el cine, el teatro y la televisión, Luis Machín (Rosario, 1968) es una de las caras más reconocidas de la actuación de las últimas tres décadas y este domingo, en el Coliseo Podestá, ofrecerá “El mar de noche”, una de las propuestas más destacadas del fin de semana.

La pieza, que le valió el año pasado la distinción al mejor actor en los Premios Teatro XXI, además del ACE a la mejor actuación en obra de un solo personaje, nació de una necesidad de trabajo compartida entre Santiago Loza y Guillermo Cacace que, con referencias a “De profundis” de Wilde y “Muerte en Venecia” de Mann, y habla de la escandalosa soledad con la que un hombre enfrenta lejos, la espera y la agonía. Los intentos de no hundirse en cada minuto de la noche y de tratar de nombrar lo innombrable. Consuelo para solitarios y desesperados, para los tristes, los abandonados y los sobrevivientes del amor.

En diálogo con EL DÍA, el recordado Dr. Froilán Ponce de “Padre Coraje” o León Rocamora de “Montecristo” asegura que a la hora de elegir un proyecto, en general, le gusta que “se cuenten buenas historias” aunque, según el formato, son diferentes los motivos que lo llevan a dar un paso adelante.

En el cine, por ejemplo, la decisión está vinculada con la historia que se quiere contar. Aunque eso sólo no le basta. “Después enseguida quiero ver películas del director para entender sus intereses en relación a la mirada que tienen”, explica.

En la tevé es diferente: ahí le importa el elenco por una cuestión de convivencia por las largas jornadas de grabación. Para él, “es importante, al menos de entrada”, tener buena relación con sus colegas. Después se verá.

Y en el teatro, lo que aquí nos compete, la motivación está relacionada al texto y al director.

En “El mar de noche”, en este sentido, Machín encontró todo lo que busca en una proyecto y un plus, también. No sólo lo sedujo el interés que tenía en el trabajo de Cacace con la obra de Loza sino las ansias de seguir mejorando en su profesión. Al intérprete le interesó la mirada crítica del director en relación a su trabajo como actor, “porque es un director que en devoluciones de trabajos anteriores no tuvo reparo en decir con enorme respeto los puntos que él consideraba flojos en mi trabajo en general”, entendiendo que se trata de una cualidad hoy en día “devaluada” y que “es esencial para abrir a registros interpretativos más delicados y finos”.

Cuando a los 24 años se instaló en Buenos Aires con intenciones de ampliar sus horizontes como artistas -se graduó como actor en 1989 en la Escuela Nacional de Teatro de Rosario y allí fundó la Agrupación Filodramática Te quisimos con locura realizando gran cantidad de obras-, se contactó con el Sportivo Teatral que dirige Ricardo Bartís y comenzó a desarrollarse en el mismo. En ese espacio, cuenta, tuvo el primer antecedente en el unipersonal, con una obra dirigida por Bartís que era una experiencia de un relato de Osvaldo Lamborghini “El niño proletario”, que formaba parte de otros solos. Por eso considera a “El mar de noche” su debut en una obra de un solo personaje.

“Creo que cierto sentido de la responsabilidad escénica en una obra coral está repartido y, en este caso, esa hora casi que estoy en el escenario recae solo sobre mí, en esa dirección creo que hay una valorización distinta del trabajo”, reconoce Machín, aunque descree un poco del término unipersonal. “Esto también forma parte de un trabajo colectivo porque el teatro es un arte colectivo y esta no es la excepción. Si no hubiera habido un autor sensible como Santiago, un director tan personal como Guillermo, una productora que se jugó como Romina (Chepe) y un asistente que también puso cabeza y su cuerpo como Gastón (Re), este trabajo no hubiera existido”.

El proceso con Cacace partió desde la libertad y duró casi un año. Se habían propuesto experimentar con el texto de Loza, incluso, existía la posibilidad de reescribirlo si hiciera falta y de abandonarlo si consideraban que el resultado no era el esperado. Pero eso no pasó, ni la una ni la otra. Sin cambiar “ni una coma del escrito”, abarcaron “un texto que en principio se presenta como poético más que teatral pero que con el tiempo se valora en su medida más profunda”, dando una dimensión al estado del personaje que atraviesa la frontera de lo teatral para convertirse, según remarca, “en una experiencia teatral de las más intensas en las que he trabajado, sin olvidar mi paso por el Sportivo Teatral de Ricardo Bartís y ‘Vigilia de noche’ de Lars Loren”.

En paralelo a las funciones de “El mar de noche”, que acaba de estrenar su segunda temporada porteña en Nün Teatro (J.Ramírez de Velazco 419), con funciones los sábados y domingos a las 18, a Machín se lo pudo ver recientemente en la tele, como parte de “Sandro. la Serie”, en la piel del representante del Gitano, Oscar Anderle, que acaba de morir en la ficción de Telefé.

Para el actor, es fundamental esta producción -de lo más visto de la tele en los últimos meses- porque “vuelve a colocar la ficción argentina en el lugar de privilegio que supo tener y que los programas de periodismo del espectáculo de a poco le fue sacando”. A su entender, “es la demostración de que cuando hay una buena historia con una dirección que conoce el territorio y un grupo de actores que sacan lo mejor de sí, la gente vuelve a mirar ficción argentina”.

Entre las características propias y diferenciales de este proyecto, destaca que “cuenta aspectos poco conocidos de un ídolo de una época, de un músico sensible y adorado por muchísima gente”, y valora que “hay muchos datos de su vida que no se conocen y hubo que hacer un verdadero trabajo de recolección para construir un rompecabezas complejo”. Aunque sin dudar pone el peso del trabajo en los hombros de Adrián Caetano, el director, por haber contado “una historia que de otra manera podría haber caído en el cliché del cantante loco y desbordado”, sin dejar de lado “el vuelo poético que tienen sus canciones y una reconstrucción de lenguaje de época que fue muy complejo”.

Consultado en relación a la fuga masiva de la audiencia de la tevé tradicional a las diferentes alternativas on demand, asegura que seguirá cambiando en “tiempos donde la era digital da paso a la posibilidad de ver el contenido que uno quiera en el horario que a uno le venga mejor, lo que hace que la gente pueda sentirse más libre para darse los gustos audiovisuales que quiera y que el mercado le ofrezca”.

Y en su mirada de actor comprometido y militante, cuestiona que “otra sería la discusión en relación a los contenidos en un momento donde la mayoría de las horas de contenido audiovisual que se acumuló durante años -con producción entre privados y Estado y que estaba disponible en una plataforma como Contenidos Digitales Audiovisuales (TDA)- fueron borrados de las redes y solo algunas de esas series son pasadas en algunos canales perdidos en la grilla”.

Machín, que ha manifestado públicamente su postura contraria al gobierno actual (dijo no hace mucho que Macri era no sólo el “peor presidente” sino también el “peor actor” de la historia argentina), no evita las preguntas sobre la actualidad política, y define nuestro presente de país como “una época de enorme individualismo”.

“Yo creo que cuando la economía aprieta como en estos momentos, la gente se pone muy individualista, ciertas políticas nos obligan a pensarnos como seres solos intentando agarrar un salvavidas que no es colectivo y eso limita nuestra capacidad solidaria. Veo un país enormemente endeudado que no quiere acertar en políticas más salvadoras de la gente que está en los márgenes por imposibilidad de trabajar, una reducción de las fuentes de trabajo alarmante, una industria en caída progresiva, un estado de derecho a medias y una negación a revisar supuestos errores que yo no creo que lo sean, yo creo que son enormes aciertos para los pocos para los que se gobierna”.

Pero en medio de tanta oscuridad, vislumbra una luz entre “la gente pidiendo por sus derechos en las calles”. Reconoce tener esperanza “en los grupos que se juntan para hacer cosas para el bien de muchos y tengo esperanza también en que finalmente la mayoría de la gente tome conciencia colectiva y no se sume a proyectos que no los benefician y que atentan fuertemente contra sus intereses”.

Para agendar
Qué: “El mar de noche”
De: Santiago Loza
Por: Guillermo Cacace
Con: Luis Machín
Dónde: Coliseo Podestá
Cuándo: Domingo, a las 21
Entradas: $100

 

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