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HOUSE SITTING

Viajar cuidando casas, la fórmula de una pareja platense que recorre el mundo

Tras haber partido desde La Plata en marzo del año pasado, Antonela Brianese y su marido, Matías Del Zotto, están a punto de completar su primera vuelta al globo gracias a una nueva modalidad surgida de la web

Antonela y Matías iniciaron su inusual viaje desde la plata en marzo del año pasado/ gentileza entrevistados

Amsterdam, a donde viajaran para un intercambio de house sitting

En sidney, australia, pais donde cuidaron ocho casas

En Dinamarca, donde les tocó cuidar caballos

Al hacer house sitting se viaja viviendo como local

En el house sitting se combina trabajo y turismo

El cuidado de mascotas forma parte de las responsabilidades que implica en general el house sitting

NICOLÁS MALDONADO
nmaldonado@eldia.com

Aunque siempre habían soñado con recorrer el mundo juntos, Antonela Brianese y Matías Del Zotto venían postergando el proyecto porque no les “cerraban los números” hasta que en enero del año pasado descubrieron en internet una novedosa alternativa que finalmente les daba la posibilidad. Sin pensarlo demasiado, un mes más tarde se casaron, renunciaron a sus trabajos (en una consultora ambiental ella; en un estudio jurídico, él) y se lanzaron a cumplir su sueño haciendo house sitting, una práctica de intercambio gracias a la cual hoy están a punto de dar su primera vuelta al planeta sin haber gastado casi en hotel.

Si bien en Argentina es bastante común recurrir a un familiar, un amigo o incluso un vecino para que nos cuide la casa y las mascotas cuando salimos de vacaciones, no en todos lados ocurre igual. En gran parte de Europa, por ejemplo, “la gente lo toma como una molestia, una clase de favor que no se suele pedir”, cuenta Antonela al explicar el trasfondo cultural de la modalidad que utilizan ellos para viajar.

Producto de las redes sociales y la popularización del acceso a internet, el house sitting ha venido ganado terreno durante los últimos años a fuerza de contactar personas con necesidades que se complementan a la perfección: por un lado propietarios que al ausentarse de sus casas necesitan quien las cuide; por el otro, viajeros con poco efectivo que están dispuestos a ceder parte de su tiempo a cambio de alojamiento. Existe cerca de una decena de plataformas digitales que ofrecen hoy este servicio no sólo facilitando los contactos entre potenciales interesados sino prestándoles además cierto marco de formalidad.

En base a este sistema, Antonela y Matías están a punto de completar el viaje de sus sueños. A lo largo de del último año y medio visitaron ya 27 países y 81 ciudades en Europa, Asia y Oceanía. Pero además lo hicieron de la forma en que a ellos más les gusta: no saltando de un hotel a otro sino viviendo en muchas de esas ciudades con la comodidad y la falta de apuro que da el hecho de ser transitoriamente un vecino más.

UNA COTIDIANIDAD ITINERANTE

“Muchas veces las casas que se ofrecen tienen jardín, lo que implica encargarse de su mantenimiento, animales de granja o mascotas con problemas de salud a las que hay que darles medicación. Es una gran responsabilidad, pero si lo hacés bien vas ganando un reconocimiento como cuidador (por un sistema de puntuación de la plataforma) que te la posibilidad de elegir más y mejores casas donde quedarte”, cuentan Antonela y Matías, que gracias a ello llegaron a habitar casas de un lujo que jamás habían llegado a imaginar. Así les ocurrió de hecho en Singapur, donde se alojaron en una propiedad valuada en 15 millones de dólares, vecina a la del primer ministro del país.

Este sistema nos ha permitido seguir con la vida diaria pero de manera itinerante por el mundo

Te permite disfrutar de las comodidades de una casa y hacer un poco la vida de la gente del lugar

 

“Aunque implica una gran responsabilidad, el house sitting nos atrapó de entrada porque plantea una forma completamente distinta de viajar: te permite disfrutar de las comodidades de una casa, hacer un poco la vida de la gente del lugar y conocer sitios que están fuera de los circuitos turísticos tradicionales”, cuenta Antonela al explicar que justamente por ello se lo suele asociar a la filosofía del viaje lento o “slow trip”.

En el caso de ella y su marido, la oferta de casas que les fue surgiendo cuando se lanzaron a viajar con esta modalidad los llevó a realizar un itinerario poco convencional. Como la mayoría de las propuestas que encontraban en la plataforma donde se anotaron (www.trustedhousesitters.com) estaban en Inglaterra, arrancaron por ahí. Cuidaron primero una casa en Bournemouth, una ciudad costera, luego otra en Tetbury, un pueblito muy pintoresco cerca de Oxford, y más tarde una en Cannock, en el centro del país

La ruta de su house sitting los conduciría luego a Fjaltring (Dinamarca), Amsterdam (Holanda), Amberes (Bélgica), Puket y Bangkok (Tailandia), Singapur, Tasmania, Melbourne y Sydney (Australia), Auckland y Taupo (Nueva Zelanda), donde se encuentran hoy a punto de volver a La Plata completando así su primera vuelta al mundo.

Además de haber visitado en el medio decenas de otras ciudades, “este sistema de vivir en casas nos ha permitido seguir con nuestra vida diaria, con la rutina de trabajar, entrenar, estudiar, pero viajando mientras estamos en movimiento con una vida itinerante alrededor del mundo”, cuenta Matías, quien junto a su mujer se mantienen económicamente realizando trabajos a distancia para una consultora ambiental.

En el medio de su largo viaje, Antonela y Matías reunieron su experiencia en una guía de house sitting que hoy ofrecen de forma gratuita en su sitio de Facebook (Juntos por ahí) para alentar a otros a explorar esta modalidad viajar. En ella se pueden encontrar tanto recomendaciones prácticas como sitios puntuales a los cuales recurrir para arrancar.

“Aunque el house sitting es la modalidad que a nosotros nos funcionó mejor -cuentan-, hoy existen un montón de otras alternativas para achicar costos: desde el couchsurfing hasta la posibilidad de realizar pequeñas trabajos en cada lugar. Si uno una tiene el sueño de recorrer mundo lo puede hacer por poca plata. Hemos conocido en el camino a decenas de personas que lo hacen. ¡No hay excusas si lo que uno desea es viajar!”.

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