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Una recorrida por las distintas propuestas que ofrece este destino

Mucha movida en la noche de Pinamar, con los jóvenes como principales animadores

Bares y boliches reciben a nutridos grupos. Y allí disfrutan hasta entrada la madrugada. Los lugares de moda y los precios

Mucha movida en la noche de Pinamar, con los jóvenes como principales animadores

Una vista panorámica de un sector de bares y restaurantes de Pinamar colmado de personas

Jorge Garay

Fotos: Demian Alday

 

Alejada de las intermitencias del clima, que impidieron a los turistas tener unos cuantos días seguidos con sol y temperaturas agradables para disfrutar del mar, la noche en Pinamar mostró una amplia movida en bares, restos y boliches, especialmente el sábado, donde varios locales estuvieron prácticamente llenos.

EL DIA hizo una recorrida por las distintas opciones que ofrece este destino, desde el concurrido y clásico Súper XV, con impronta platense, al exclusivo UFO Point, para comparar precios, tendencias, gustos y costumbres.

Aunque la noche en los boliches recién “explota” de las 4 de la mañana en adelante, desde la tarde el centro de esta localidad comienza a respirar juventud. En los alrededores de la céntrica rotonda de Bunge y Av. del Libertador, por ejemplo, un resto-bar con show musical rebosaba de familias degustando rabas (a $350 la porción) o una pizza de grande de muzzarella (a $280). También, parejitas de jóvenes o amigos apurando pintas de cerveza artesanal (a $220 la de medio litro), moviéndose en sus sillas al ritmo de un dúo de covers de rock, riendo ante el mínimo evento de la noche, soltando la carcajada cuando una promotora, acompañada de una mujer de ambo blanco, les dejó sobre la mesa dos blister de medicamento “anti-resaca”.

“Es para cualquier tipo de malestar generado por la abstinencia al alcohol. Lo pueden tomar mañana al levantarse, o esta noche cuando se acuesten si se sienten mal de tanto tomar”, indicó la médica ante la sorpresa de una rubia que rió mostrando todos los dientes, y aportó un dato: que en verano en la Costa aumenta la ingesta de alcohol entre jóvenes, muchos de los cuales ella tiene que atender en la guardia del Hospital de Pinamar. Y que mejor prevenir, que curar.

A metros de allí, a uno y otro lado de Bunge los jóvenes se repartían por cervecerías donde la pinta de cerveza, en promedio, oscila entre los $130 y $150, el porrón $240 y los tragos entre $180 y $200.

“Solo acá gastamos, como mínimo, $300”, contaron Tomás, Micaela y Catalina, de 17 años y sentados a la mesa de un bar lúdico en el que varios se debatían entre partidas de jenga y pool mientras sonaba un karaoke de La Bersuit. Como Tomás, Micaela y Catalina son varios los menores que echando mano a sus mañas y aprovechando la laxitud de las autoridades en esta zona, saben cómo burlar los controles y ahorrar: “Venimos temprano, porque a las 2 cobran $300 la consumición y te piden el DNI”, soltaban. La cosa se complica en boliches como UFO Point, Boutique o Súper XV, donde los menores de 18 no pasan.

También jóvenes, familias con hijos y abuelos se suman al ritmo de esta Pinamar que hacia la medianoche todavía está en pañales.

Desde el interior de un tradicional café concert con vista a Bunge y Marco Polo, viaja la voz de un cantante que reinterpreta clásicos de cumbia y logra que treintañeros se “peleen” para bailar con la reina de la noche: Beatriz Chávez, el rostro apenas maquillado e iluminado por el sudor, ojos celestes y pelo rubio, que marca el ritmo de su pareja de ocasión y recién se detiene cuando la música se apaga. Poco le importan sus dos prótesis de rodilla, de las que se rehabilita bailando zumba y que la llevaron a dejar el tenis, su deporte de toda la vida. “Pero dejar de bailar, nunca”, aseguró, y sonrió orgullosa: “Ni a mis 81 años”.

Previa y boliches

Hacia la 1, comienza a sentirse la presencia policial y de inspectores de tránsito haciendo controles de alcoholemia en los caminos que conducen a la zona de boliches. Es también la hora en que los restobares y café comienza a cerrar, y son las cervecerías las que sostienen la vida nocturna de Bunge y Av. del Libertador: allí están los que aprovecharon el happy hour de 19 a 21, con cervezas o tragos a la mitad de precio, siguieron de largo y se quedaron, o los que tuvieron una previa corta y, antes de que se hagan las 2, rumbearán hacia alguno de los boliches de moda procurando no pagar la consumición que, según las características y la ubicación del lugar, puede oscilar entre los $200 y $800. Pero la previa se extiende, y olvidándose de todo descuento, los jóvenes aparecen en masa a los boliches a las 4 ó 4.30.

La movida en algunos boliches de Pinamar se extiende hasta bien entrada la madrugada

 

Están también los que hacen la previa “gasolera” en una casa o departamento, a razón de entre $150 y $200 por cabeza en un grupo de unos diez integrantes y allí terminan. O los que, con más ganas y presupuesto, comienzan bien temprano en la playa, entre cervezas y fernet, al pie del parador Boutique -a metros del muelle, justo detrás del abandonado Ku-. Allí, de día el paisaje muestra a jóvenes bronceados y con la menor prenda posible, recostados en camastros, bajo reposeras o carpas blancas (a $18.000 la quincena); a la noche se convierte en boliche electrónico (para mayores de 18 a 22, a $300 la consumición) hasta que el sol asoma sobre el mar, y la fiesta puede prolongarse sobre la arena hasta pasadas las 9. Muchos llegan en autos de alta gama y camionetas 4x4; los que no tienen movilidad propia, en taxi ($45 la bajada de bandera, $3,50 la ficha) y si vienen desde el centro puede costar, en promedio, $100.

Una vez en esta zona de playas, a 250 metros de Boutique y frente a Ku, está Súper XV, sin costo de consumición y donde un vaso de fernet puede tomarse por $250 y un porrón de cerveza por $150. Esta propuesta, que tomó su nombre de un importante campeonato de rugby y combina shows rockeros con los hits del momento, fue ideada hace 15 años por el platense Hernán Barajano, ex jugador de Los Tilos. Y es el lugar de encuentro platense por antonomasia en este sector de la Costa: hay platenses entre sus barman y también entre sus jóvenes habitués, quienes destacan el rango de edad (de 24 en adelante), la música y la sensación de sentirse como en La Plata, estando en Pinamar.

Otro punto de moda es UFO Point, parador del sur que, como Boutique, se levanta sobre la arena y ofrece una vista de 180 grados al mar. Aquí también estacionan camionetas 4x4 y autos alta gama, mientras que llegar desde el centro en taxi puede costar $120. La entrada puede costar casi el triple que en otros lugares y adentro, donde la música pasa de la electrónica al reggaetón en cuestión de horas, las copas de champagne pasan de mano en mano entre muchachos y muchachas de piel bronceada, apenas cubiertas con top y short ellas, camisa hawaianna semiabierta ellos. Bailan y toman hasta que el amanecer del domingo se deja desde el ante-patio (una especie de gran balcón frente al mar) o a través de los ventanales que rodean el sector de la pista. En lugar de copas, ahora levantan celulares: todos quieren tener esa selfie, esa foto grupal, de espaldas al cielo anaranjado. El boliche cierra y algunos vuelven a la playa, a donde empezaron el sábado y de donde tendrán que correr más tarde, cuando las nubes y la lluvia se ensañen otra vez con Pinamar.

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