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LA DISTANCIA ENTRE LO QUE GANAN LOS PRODUCTORES Y EL PRECIO EN MOSTRADOR SIGUE CRECIENDO. LOS QUINTEROS PIDEN MEDIDAS URGENTES

De la quinta a la góndola, la diferencia de precios llega a superar el 1.000 %

Un informe de la CAME indica que en los últimos dos meses la brecha de precios entre origen y destino aumentó nuevamente, esta vez un 5,3%. Productores locales dicen que se necesita una política productiva clara

Salvador Vides (productor platense).- “El productor nato no necesita pedir demasiado. Sólo requerimos políticas claras de producción y comercialización por parte del Estado, que nos tengan en cuenta. Si se crean canales transparentes y permanentes de comercialización directa, por ejemplo, podemos organizarnos y nuestra ganancia sería mayor”

Una plantación en el cordón hortícola local, mayor proveedor del país. Cuenta con más de 5 mil productores

Por CARLOS ALTAVISTA

caltavista@eldia.com

“La cadena de comercialización es bastante compleja. Y contiene una innecesaria cantidad de eslabones. Hay casos de productos que van de la quinta al mercado central, de allí a mercados secundarios, luego a distribuidoras, y por último a los comercios. ¿Qué valor se les añade en el camino? Ninguno. Sólo se les agrega precio y deterioro por tanto traslado”.

De hablar pausado y conceptos muy claros, el productor platense Salvador Vides describió en forma sencilla y contundente una problemática antigua que, en los últimos tiempos, se profundizó al ritmo de los crecientes costos que deben afrontar quienes tienen que poner “el lomo al sol”, como él mismo definió.

Preparar la tierra, sembrar, cuidar las plantas, fumigar, cosechar, embalar. Enumerar esas acciones es simple. El trabajo en el campo, durísimo. Y la recompensa, cada vez menor. “No sólo nos pagan poco por el producto, que luego se vende a entre un 100 y un 700 por ciento más en los comercios, sino que estamos atados de pies y manos por ese sistema, pues nosotros carecemos de la logística para distribuir y comercializar en forma directa la mercadería. Es como un mal necesario”, puntualizó Salvador, para subrayar enseguida que “lo que se necesita para terminar con este problema y avanzar hacia uno en el que ganemos todos es una política productiva y de comercialización clara”.

Desde el sector aseveran que, si un productor quiere diversificar a sus clientes para ganar más, algunos lo condicionan. “Me vendés todo a mi o no te compro más”, suelen escuchar muchos quinteros.

“A veces, trabajando a comisión, se dan casos de productores que le quedan debiendo al comprador, debido a que el valor de la mercadería no llega a cubrir los costos”, señaló Vides, quien en su quinta siembra y cosecha tomate, pimientos, lechuga, brócoli, remolacha, cebolla de verdeo y más. “Nos fuimos diversificando. Eso es fundamental para no perder”, explicó.

SEMANA A SEMANA

El sistema de producción y comercialización, ese que el integrante de la Asociación Platense de Horticultores Independientes dice que es preciso cambiar, lleva a que los movimientos de precios sean incluso semanales.

Es por ello que Salvador, cuando se lo consultó sobre precios, aclaró que “se deben tomar en cuenta los valores anuales promedio para poder comparar; de lo contrario, alguien puede decir, y con razón, que el kilo de lechuga o tomate lo paga una fortuna, pero hay que explicar que eso se debe a la escasez de oferta en un momento determinado y a la especulación que se genera en consecuencia”.

Dicho esto, puede apuntarse que los quinteros de la Región venden la jaula de lechuga de 5 kilogramos a unos 100 pesos, mientras que el kilo en verdulerías y grandes comercios va desde 40 pesos -el más barato- hasta ochenta. Un diferencial entre precio en origen y en destino de entre 100 y 300%.

Si se toma en cuenta el informe recientemente publicado por la Cámara Argentina de la Mediana Empresa (CAME), que da cuenta de un crecimiento de 5,33% de la brecha solamente durante enero, la diferencia porcentual que presenta entre el precio en origen de la lechuga ($15,5) y el precio en destino ($50,2) es de 223,62%, o sea, prácticamente un promedio de los números platenses.

En el cordón frutihortícola platense, donde trabajan entre 5.000 y 7.000 productores que son los principales abastecedores del país, el cajón de 6 a 8 kilos de berenjenas se vende en las quintas a unos 50 pesos, es decir, a 7 pesos el kilo. En mostrador se paga entre 40 y 70 pesos.

CAME, en base a los informes de su área de economías regionales, dice que el kilo de berenjenas en origen está $9 y en destino $43,2 promedio: una diferencia de 380 por ciento.

En la Región, en tanto, el morrón rojo cuesta en origen 10 pesos el kilo, mientras que en mostrador puede subir su valor hasta en un 600%. Los números, con matices lógicos, siguen en línea con el relevamiento nacional, que refiere a un pimiento rojo que se paga a $14,8 el kilo en origen y a $93,4 en destino: un 532,19% más. Fue el segundo que más aumentó la brecha durante enero último, detrás de la calabaza y por delante del zapallito.

La CAME describe que “de 25 productos relevados en enero hubo 14 con aumentos en sus brechas, dos sin cambios y nueve con caídas”.

Como se dijo, el producto donde más subió la brecha fue la calabaza, con un alza del 50%.

Tan utilizada para el puré de los bebés, el kilo de calabaza se paga a los productores 5,7 pesos en promedio a nivel país, pero en comercios se abona en torno a los 35,1 pesos. Eso arroja una brecha de casi 520%.

“Toda esa suba fue por menores precios al productor, que bajaron 31,2% promedio”, indica el informe de la Cámara.

Y sigue con el morrón colorado, segundo producto sobre el que creció la brecha de diciembre a febrero, con más pérdidas para los que ponen “el lomo al sol”. “En el pimiento rojo la brecha subió 39% en el mes, lo que se explica por la baja de 15,6% en los precios percibidos por los productores y, además, porque los valores pagados por los consumidores también subieron, 17,3%”, detalla.

Fueron siete productos los que empujaron el incremento de la brecha en enero. A los tres mencionados (calabaza, pimiento rojo y zapallito) se sumaron la acelga, la berenjena, la frutilla y el limón, enumera el trabajo.

FRUTAS PROHIBIDAS

Los productos con mayores brechas en enero fueron -siempre de acuerdo al área de economías regionales de la entidad empresaria- la manzana, donde el precio se multiplicó por 15,42 veces desde que salió del campo hasta que llegó a las góndolas, y la naranja, con 10,89 veces.

Si bien en esas dos frutas la brecha se redujo levemente el mes pasado respecto de la medición anterior, ello “quedó contrarrestado por lo que sucedió con el resto de los alimentos”.

Las cifras son contundentes y asustan. La diferencia porcentual entre el precio en origen y en destino de la manzana roja es del 1.442 por ciento, y el de la naranja de 988 por ciento (ver gráfico en la página 14).

Semejantes números evitan complejas explicaciones sobre el deterioro que vienen sufriendo los productores frutihortícolas y las consecuentes protestas que dos por tres llegan desde el campo a las grandes ciudades.

“NO HAY UNA POLÍTICA CLARA”

Quienes ya perdían y cada vez pierden más son, claro está, los productores.

El trabajo de la Cámara Argentina de la Mediana Empresa lo sintetiza así: “El aumento de la brecha entre el precio en origen y en destino redujo la participación promedio del productor en el valor final del producto, que bajó 5,7%: de 22,7% en diciembre a 21,4% en enero. Sólo en cuatro productos la participación del productor en el precio final resultó mayor al 30% (pollo, huevo, lechuga y ajo)”.

¿Qué se necesita para empezar a cambiar esta realidad?

Salvador Vides, ante todo, remarcó que “el productor nato no necesita pedir demasiado. Sólo requerimos políticas claras de producción y comercialización por parte del Estado, que nos tengan en cuenta”.

“Nosotros no podemos dedicarnos a comerciar, porque de ese modo dejamos de producir”, puntualizó, e hizo hincapié en que “si se crean canales transparentes y permanentes de comercialización directa, podemos organizarnos y nuestra ganancia sería mayor”.

En ese sentido apuntó a las ferias. “En algunos municipios del Conurbano bonaerense se organizan ferias fijas dos o tres veces a la semana. Es algo que debería generalizarse”, consideró.

También se refirió a la ventaja que representaría poder contar con centros de acopio. “Eso permitiría trabajar de manera mucho más organizada con las plazas del interior, tan importantes para nosotros”, explicó, para nombrar a Santa Fe, Córdoba, Bahía Blanca y Mar del Plata como algunos de los principales destinos de la producción regional.

Otro tema que puso sobre la mesa fue el rol que el Estado puede cumplir como dinamizador de la producción.

“El Estado compra siempre. Lo hace para abastecer escuelas, hospitales, cárceles. ¿Y si comprara directamente a los productores?”, se preguntó.

“Si hay políticas productivas y de comercialización claras se puede planificar a largo plazo, lo cual automáticamente alienta el arraigo y garantiza la salud de los trabajadores”, realzó.

Otro punto central es la puesta en marcha de políticas que faciliten darle valor agregado a la materia prima, pudiendo trabajar con congelados y derivados de frutas y verduras.

“Hay que buscar un horizonte común que beneficie a todos”, remató.

 

Datos
700%
A nivel local
la brecha entre el precio en origen (quintas del cordón frutihortícola platense) y en destino (verdulerías y góndolas) va del 100 al 700 por ciento de acuerdo al producto. Esa diferencia, en líneas generales, coincide con la que reporta el Área de Economías Regionales de la CAME.

1.442%
Es la mayor brecha
entre precio en origen y en destino y corresponde a la manzana roja ($4,7 a $72,5 promedio país). Le sigue otra fruta, la naranja, con una diferencia de 988% ($3,3 a $36).

Valor agregado
Los productores dicen que la cadena de comercialización es “compleja” y que está repleta de eslabones “innecesarios”, que el único valor que le agregan al producto en el camino de la quinta a la góndola “es el del precio” y un “deterioro” de la mercadería por tanto traslado.

 

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