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PANORAMA ECONÓMICO

El calendario electoral manda a la economía

El calendario electoral manda a la economía

Por AMÍLCAR COLLANTE (*)

Las semanas de “tregua cambiaria” valen doble para el Gobierno. Y esta que terminó, fue la tercera consecutiva en calma. Desde que se conoció que el Banco central puede intervenir en la zona de no intervención, el dólar fue menos volátil y se movió como el conjunto de países de la región. La divisa norteamericana osciló entre $44,15 y $ 45,3 en el mercado mayorista, el Central no vendió dólares y la tasa de interés de las letras de liquidez de corto plazo del BCRA –Leliq- comenzó a reflejar un lento descenso. Esto se dio en un contexto adverso en la economía global.

La guerra comercial entre EE.UU y China se exacerbó en estos días, y nuestro principal commodity lo sufrió: la soja cayó y se ubicó cerca de 300 dólares (en Chicago), el peor registro en una década. Que las 2 potencias más importantes del planeta se peleen, en medio de nuestros conflictos internos, trae más incertidumbre aun. Sin embargo, las variables financieras aguantaron el stress sin sobresaltos.

Está claro, que el verdadero “precio esencial” para el Gobierno es el dólar. Algo de la tranquilidad cambiaria dijo presente en el índice de inflación de Abril. Que aunque dio un número alto de 3,4% mensual, fue menor a lo esperado por el mercado.

La agenda electoral va a empezar a tironear cada vez más al Gobierno y al Banco Central

 

Para mayo se espera un descenso de la inflación. Restan ajustes marginales de tarifas con respecto a lo que fue el primer cuatrimestre del año. Este mes subió la tarifa de gas (9%), agua (26%) y pre-pagas (8%). En junio queda solo un 8% del último aumento en el servicio de gas. A partir de Julio, de no mediar otro salto cambiario, la inflación mensual debería ubicarse entre 2,6% y 3%, según el “Relevamiento de Expectativas de Mercado”, que elabora el BCRA en base a una encuesta que realiza a bancos y consultoras (nacionales y extranjeras) para el mes de Junio se espera 2,7% de inflación y 2,4% en Julio.

La agenda electoral va a empezar a tironear cada vez más al Gobierno y al Banco Central, cuanto más nos acerquemos a la fecha límite para presentar candidaturas a las PASO. Hay que tener en cuenta que quedan 84 días para las PASO, y solo 34 días para la definición de las candidaturas (22-Junio) al round electoral de agosto próximo.

El calendario electoral le marcará la cancha a la economía. A mi entender en la previa, tendremos menos volatilidad del dólar. Porque el Central puede intervenir y lo va a hacer si es necesario. Pero pueden sufrir un poco más los bonos soberanos (y acciones) y subir el riesgo país.

Los dos candidatos que lideran las encuestas son Mauricio Macri y Cristina Fernández. Ambos tienen que convencer al mercado que esta vez será diferente. Los dos tienen que recobrar la confianza. Sobre el presidente, Mauricio Macri, cargan todas las promesas incumplidas y la crudeza de una economía que continúa en estanflación. Y la expresidente Cristina Fernández esta marcada en la “memoria” del mercado. El cepo cambiario, la intervención del INDEC, el no acuerdo con holdouts, restricciones al comercio exterior, etc. no son fáciles de borrar. ¿Cómo lo lograrán? Es un gran interrogante. Además, quien sea electo tiene que mantenerse dentro del acuerdo firmado con el FMI. En pocas palabras, junio será la bisagra del año. En un escenario que tiende a ser binario en la actualidad, aunque pueden aparecer terceras opciones.

Entre Junio y Octubre las campaña tendrán promesas para los votantes pero los oídos de los funcionarios del FMI y del mercado serán más sensibles aun. Los candidatos tienen que ser muy claros y responsables. Y también sus interlocutores. Sus dichos tendrán una incidencia directa en las variables financieras. Tendrán que dar definiciones sobre que avances habrá en el plano fiscal, tributario, tarifario, bajo qué régimen monetario y cambiario, etc. La mayor duda es sobre el pago de la deuda y la posibilidad de negociar tanto con FMI como con acreedores privados externos. El “peso de la palabra” se incrementará y puede generar turbulencias (si se trata de un candidato o posible ministro de economía). No hay chance para falsas promesas. Los votantes y el mercado, tarde o temprano, van a castigarlo.

 

(*) Economista UNLP

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