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PANORAMA NACIONAL

Un volantazo de Cristina que impacta en el PJ y pone en guardia al Gobierno

La ex presidenta ungió a Alberto Fernández para recuperar apoyo en sectores con los que rompió todos los puentes

Un volantazo de Cristina que impacta en el PJ y pone en guardia al Gobierno

Por MARIANO SPEZZAPRIA

@mnspezzapria

Cristina Kirchner adelantó un mes la definición de las candidaturas de su espacio. Sorprendió a propios y extraños ungiendo a Alberto Fernández y bajando un peldaño sobre lo que se esperaba de ella: que compitiera para volver a la Casa Rosada. ¿Se trata de una jugada estratégica o de una señal de debilidad política? ¿Por qué motivos alguien que marcha primera en las encuestas declina la pelea por el premio mayor?

La ex presidenta venía dando señales desde la presentación que hizo en la Feria del Libro, donde le dio a Fernández un lugar privilegiado en la primera fila de los invitados y destacó incluso que fue quien le acercó la idea de publicar un libro para contar su versión de la historia. Sobre todo, sedujo a la ex presidenta la repentina indignación de Alberto con la “persecución judicial” que, de acuerdo al kirchnerismo, padece la ex mandataria desde que debió dejar el poder en 2015.

Conocedor como pocos del pensamiento íntimo de Cristina, el ex jefe de Gabinete pisó a fondo el acelerador con esa línea discursiva y advirtió que varios jueces –a los que mencionó con nombre y apellido- deberán “dar explicaciones” por fallos y resoluciones que adoptaron sobre la ex presidenta. Fernández no se quedó allí y pasó a los hechos: visitó personalmente el Palacio de Tribunales, donde se lo vio ingresar al despacho de la cortesana Elena Higton de Nolasco.

El encuentro tuvo lugar antes de que la Corte requiriera al Tribunal Oral Federal 2 el expediente de la causa Vialidad, por la cual Cristina comenzará a ser juzgada el próximo martes. En paralelo, otro juez cortesano, Horacio Rosatti, habría atendido los argumentos de Omar Perotti, el candidato del PJ a la Gobernación de Santa Fe, a quien lo une una larga amistad. Esas charlas reservadas dejaron la impresión de que la Corte se prestó a un supuesto “pacto de impunidad” con el kirchnerismo.

La reacción estuvo a la vista: el Gobierno protestó públicamente, como así también un sector de la sociedad porteña a través de un cacerolazo. Y la Corte dio marcha atrás con su determinación en sólo 24 horas. En lugar de retener el expediente mientras lo estudia, sacó copias certificadas y lo devolvió al TOF2. Los cortesanos dejaron trascender su enojo con la “presión” de la que creen que fueron objeto por el Poder Ejecutivo. Y se reservaron una eventual intervención en el futuro.

UNA PROPUESTA INESPERADA

Tras su gestión ante la Corte, que al final no logró evitar que Cristina deba sentarse en el banquillo de los acusados, Alberto Fernández fue convocado a última hora del miércoles al departamento de la ex presidenta en Recoleta. En ese barrio se escuchó el repudio de los vecinos como en ningún otro. Casi a la medianoche, Fernández escuchó de boca de Cristina su nueva idea para afrontar la carrera electoral. “Dame 24 horas para pensarlo”, le pidió Alberto cuando salió de la sorpresa.

Dos días antes, Cristina había aparecido en la sede nacional del PJ por primera vez en los últimos 15 años. En el quincho del edificio de la calle Matheu, aseguró ante los presentes que su objetivo central era sacar a Cambiemos de la Casa Rosada y que para ello estaba dispuesta a ocupar “el lugar que sea”. Nadie interpretó entonces que declinaría su propia candidatura presidencial. En buena medida, porque ni sus propios seguidores la creían capaz de resignar esa ambición.

Pero la ex presidenta tiene motivos sobrados para actuar de esta manera. En lo personal, la situación de su hija Florencia –quien sigue en Cuba - la desenfoca de las tareas políticas. La posibilidad de que pueda ser condenada por la Justicia y el hecho de que no tenga fueros, como sí los tienen ella y su hijo Máximo, desvela a la ex presidenta. A ese cuadro, decisivo para su comportamiento, se suma una evaluación negativa de la coyuntura política.

En el plano internacional, el mundo atraviesa la era Trump en el Gobierno de Estados Unidos, mientras que en la región se hace escuchar la voz de Bolsonaro. El presidente brasileño ya manifestó su rechazo liso y llano a un eventual regreso de Cristina. A su vez, el Fondo Monetario pone en juego su capital –financiero y político- a la recuperación argentina con Macri en la Rosada. La dramática situación de Venezuela tampoco resulta alentadora para otra experiencia populista.

Cristina pudo haber evaluado que Alberto resulta una figura más amigable para esos factores de poder: en el kirchnerismo ponderaban anoche su relación con la embajada norteamericana y con el multimedios Clarín, dos enemigos mortales en el imaginario camporista. Máximo Kirchner dijo ayer en un acto en Ferro que fue un error “haber dejado los medios afuera”. Con posiciones más moderadas, la influencia del joven diputado sobre su madre se incrementó de forma notoria.

EL PERFIL DEL CANDIDATO

“A Alberto todos le atienden el teléfono”, deslizó un camporista para graficar lo que se piensa en esa organización política sobre el ahora precandidato presidencial. Tanto es así, que cuando estuvo peleado con Cristina, se acercó a Sergio Massa y luego a Florencio Randazzo. Y en el año 2000, justo antes de la crisis más grande que experimentó el país, fue candidato a diputado en la capital por el partido de Domingo Cavallo, el padre de la Convertibilidad y también de su estallido.

Esa flexibilidad política le permitió siempre mantener diálogo con la mayoría de los protagonistas de la política argentina. Una muestra de ello la dieron ayer los gobernadores del PJ que saludaron su precandidatura, algunos de ellos –como el entrerriano Bordet o el chaqueño Peppo- involucrados en el armado de Alternativa Federal. Es que la apuesta de fondo de Cristina es que el peronismo se encolumne ahora con la flamante fórmula y fuerce a un acuerdo a Massa.

Pero si eso no ocurriera –“soy más candidato a presidente que ayer”, definió el tigrense-, el objetivo del kirchnerismo es disputar el electorado que sigue a Massa. Los intendentes del PJ del Conurbano ya se pusieron a trabajar en ese sentido: “Con Cristina de vice nos aseguramos el 100% de los votos nuestros y con Alberto vamos por todos los demás que no quieren a Macri”, dijo por lo bajo un jefe comunal que estuvo reunido con Fernández el viernes en Lomas de Zamora.

Esa estrategia será ratificada el martes en un plenario de los 44 intendentes del PJ bonaerense en Cañuelas. Allí también empezarían a definir la fórmula para la Gobernación integrada por dos jefes comunales, a la espera de que Alberto los bendiga. Con la nueva lógica de campaña que adoptó el kirchnerismo, la candidatura de Axel Kicillof queda ahora entre signos de interrogación. Pero las definiciones más relevantes llegarán en los próximos días por el carril del peronismo federal.

Ahora Cristina ya no está en carrera para la Presidencia, el reelecto gobernador cordobés Juan Schiaretti se impuso la misión de ordenar la interna entre Massa, Miguel Pichetto y Juan Manuel Urtubey. También buscará sumar a Roberto Lavagna, a los socialistas santafesinos y al GEN de Margarita Stolbizer. Antes de desembarcar en Buenos Aires en los próximos días, avisó que Alternativa Federal “va a tener una representación en las elecciones presidenciales”.

El Gobierno espera que Schiaretti pase a reunirse con el Presidente también esta semana, para tratar de reflotar la agenda de los 10 puntos de consenso. El macrismo definió que la jugada de Cristina “no cambia nada” en su estrategia electoral. Así lo advirtió Marcos Peña en un mensaje que hizo circular en los chats de Whatsapp de la dirigencia de Cambiemos. Pero lo cierto es que al PRO se le está dificultando mantener la candidatura de Macri. Y aún falta un mes para inscribirla.

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