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UN INGREDIENTE BÁSICO Y MUY RICO

Azúcar: ¿cómo consumirlo en su justa medida?

Quienes prefieren lo salado no padecen de la tentación de comer algo dulce, pero no por eso están exentos de llevar, sin saberlo, una dieta diaria con alto contenido de este producto, que en exceso, puede ser dañino para la salud

Azúcar: ¿cómo consumirlo en su justa medida?

Consumir azúcar no es malo, pero hacerlo en exceso puede traer problemas de salud

El antojo de algo dulce suele despertarse en muchas personas al menos una vez al día. No se trata de tener hambre, sino más bien de una “necesidad más o menos urgente” que no trae saciedad, pero sí un alivio momentáneo.

Es más, según los especialistas, muchas veces aumenta el apetito. Esto es culpa del azúcar que se encuentra en las cosas dulces.

Si bien este producto es necesario para una buena nutrición, incorporarlo de forma excesiva y artificial o procesada, puede generar riesgo sobrepeso u obesidad. De acuerdo con los expertos, el alto consumo de azúcar puede generar incluso otras enfermedades.

“Cuando las personas se refieren al azúcar por lo general hablan del azúcar de mesa, pero muchos de los alimentos contienen compuestos que eventualmente funcionan como ‘azúcar’ (combustible) en el cuerpo”, explica la nutricionista Cibeles Guerrero que dice que este ingrediente puede utilizarse como combustible para realizar una actividad física o sólo como endulzante de alguna preparación.

En cuanto a si hay azúcares malos o buenos, la especialista indica que no se trata del producto en sí, en todos los casos, sino más bien de la finalidad del consumo: “Hay algunos productos alimenticios (que difieren de ser alimentos de manera abismal) que son perjudiciales para la salud. En cuanto a alimentos en sí, todo depende, nuevamente, de las características, objetivos y por lo tanto necesidades de cada individuo. Un corredor para terminar su carrera necesita, obligatoriamente, aportar azúcares refinados. Pero para una persona que está frente a una computadora todo el día y no realiza actividad física, consumir azúcares refinados puede llevarlo a un desbalance metabólico”, indica y resalta que la frecuencia de consumo y la cantidad también influyen mucho.

Vale aclarar que la mayoría de los productos alimenticios tienen, independientemente de si son dulces o salados, azúcar en su composición. Es por eso que en vez de leer etiquetas lo mejor es comer alimentos reales, que no sean procesados. “Si vemos que el segundo ingrediente de la lista es el azúcar, entonces sabemos que, al estar estos en los rótulos ordenados de mayor a menor cantidad, tiene un gran contenido de azúcar”, señala la nutricionista refiriéndose a lo que se conoce como componente “fantasma”, porque uno ni se imagina que puede haber este ingrediente en el producto.

Ningún exceso es bueno, y en el caso del azúcar, aporta muchísimas calorías sin tener otros nutrientes, y eso eventualmente puede traducirse en un aumento de la grasa corporal. “Cuando comemos azúcar en exceso pero no la utilizamos como combustible, se provoca un pico en el azúcar en sangre que genera una sobrecarga del trabajo del páncreas y de las células, pudiendo eventualmente desarrollar diabetes o una insulinorresistencia”, cuenta Guerrero.

Para disminuir su consumo, la especialista dice que “lo que primero que debemos hacer es reacostumbrar el paladar a disfrutar del dulzor natural de los alimentos reales. Una vez que bajó la necesidad de comer tan saturado de dulce, puedo considerar utilizar miel o mascabo para endulzar en vez de azúcar blanca”, aunque aclara que “tampoco es una recomendación para todas las personas, porque hay que considerar las necesidades particulares de cada uno”. Además, igualmente siguen siendo azúcares y hay que cuidar la ingesta. La diferencia es que estas otras opciones aportan algunos nutrientes”.

Otra variante para endulzar las preparaciones es la Stevia, que no aporta calorías ni azúcar. En este caso, la nutricionista recomienda consumir la hoja natural y no en su versión de polvo blanco en sobre.

 

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