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SIEMPRE BLANCAS

Almohadas impolutas

Con el paso del tiempo se ponen amarillas. Cómo evitarlo, limpiarlas y dejarlas relucientes

Almohadas impolutas

Con algunos tips se pueden dejar las almohadas impecables / Shutterstock

¿Quién no ha mirado con cara de poco agrado la almohada cuando al cambiar la funda se descubre que ésta se ha tornado amarillenta? Y es que por más que tengamos un recambio de sábanas periódico, lo cierto es que cada noche apoyamos nuestra cara entre 6 y 8 horas, y que es normal que se ensucien.

A no ser que se utilice una doble funda, lo más común es que la almohada se ensucie, por muy limpia que se tenga la cara.

Antes de contarles cómo limpiarlas, hay que saber que las almohadas adquieren este tono amarillento con el paso del tiempo por dos motivos básicamente.

Uno es la transpiración. Aunque no parezca mientras se duerme también se suda. Es la manera que tiene el cuerpo para mantenerse en una temperatura confortable. Y aunque se utilice una buena funda, poco a poco el sudor pasa por tejido y mancha la almohada.

El segundo motivo es la saliva. Puede resultar un poco asqueroso, pero no solo los niños y las personas mayores babean. Es algo normal y con frecuencia a todos les sucede que duermen con al boca abierta en algún momento de la noche. Al igual que pasa con la transpiración, la saliva se filtra y mancha la almohada.

Para prevenir estas manchas, si es que se tiene la suerte de que aún no se hayan presentado, lo ideal es lavarlas al menos cuatro veces al año. Podría ser al inicio de cada estación, como para llevar un registro.

Actualmente la mayoría de las almohadas permiten limpiarse en el lavarropas independientemente del material del que estén rellenas, aunque lo mejor es asegurarse del tipo de lavado que necesita para no estropearlas (a mano o a máquina).

Para lavar la almohada se puede utilizar cualquier tipo de detergente, aunque es mejor que sea líquido ya que si fuera en polvo se podría quedar algún residuo dentro o fuera de la almohada, y eso podría repercutir en la salud causando alguna reacción alérgica.

Si en la etiqueta dice que se puede centrifugarla, lo mejor es hacerlo dos veces para asegurarse que no quede ningún residuo de jabón.

En cuanto al secado, lo ideal es dejarla secar de manera horizontal y al aire libre no sin antes haber presionado con unas toallas secas la almohada para sacar toda el agua y evitar que el interior se quede húmedo.

MATERIALES

A la hora de lavar la almohada hay que tener en cuenta de qué material está hecha: látex, fibra o viscoelástica.

Si es de látex e hipoalergénica, no necesita lavarse ya que este tipo de almohada evita que las bacterias y ácaros aparezcan. Lo más recomendable es lavar las de látex a mano y si se lo hace en el lavarropas hay que poner el programa de prendas delicadas.

Para hacerlo a mano, lo mejor es mezclar agua tibia con detergente líquido, humedecer un paño y realizar movimientos circulares sobre las manchas. Una vez limpia, presionar con toallas secas sobre la almohada para extraer el sobrante de agua, y colocarla en una superficie plana sin que le dé el sol directamente.

Para las almohadas viscoelástica, lo más recomendable es no lavarlas pero si en la etiqueta lo permite, seguramente indique una de estas dos opciones: si es moldeada, hay que limpiarla como una almohada de látex. Y si es transpirable se puede meter en el lavarropas.

En cuanto a las almohadas de fibra, se pueden lavar tanto a mano como en el lavarropas. Si se lo haces a mano será igual que con una almohada de látex o viscoelástica. Y si se mete en el lavarropas, se debe elegir un programa de prendas delicadas en agua tibia y con un detergente líquido suave. No hay que olvidar de poner las pelotas de tenis para que golpeen la almohada y evitar que se deforme.

Si se tiene secadora, se puede usar un programa suave con aire caliente (el más bajo) o bien al aire libre.

BLANQUEAR

Para que la almohada recupere ese blanco del primer día, se necesitan los siguientes ingredientes: 1 taza de jabón líquido para ropas; 1 taza de detergente biodegradable para lavavajillas; 1 taza de blanqueador casero (mezcla bien 3 litros de agua, 125 ml de jugo de limón y 250 ml de agua oxigenada); ½ taza de bórax; guantes; y agua caliente.

El procedimiento es el siguiente: introducir la almohada en el lavarropas con un ciclo de agua caliente, colocar los ingredientes en el cajón del jabón y elegir un programa que tenga dos enjuagues.

 

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