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“Polichorros” robaron casi $ 3 millones en una salvaje entradera

Se metieron por el garaje de una casa de 29, 32 y 33, donde había albañiles. Tenían chalecos antibala y pasamontañas. Y golpearon a un matrimonio de jubilados

“Polichorros” robaron casi $ 3 millones en una salvaje entradera

Enrique Laby, quien junto a su esposa sufrió golpes, amenazas de muerte y un suculento robo/demián alday

18 de Enero de 2020 | 03:23
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Un matrimonio del barrio La Loma almorzaba en su casa, pasado el mediodía de ayer, mientras un grupo de albañiles trabajaba en otro sector de la vivienda, con el garaje abierto.

Fue en esas circunstancias que una banda de cinco delincuentes que usaban pasamontañas, chalecos con la inscripción de Policía y pistolas 9 milímetros, se metió por el garaje de ese domicilio de 29 entre 32 y 32.

Comenzaba así un violento asalto que no duró más que 10 minutos y le causó una pérdida millonaria a los dueños del inmueble, un hombre de 68 años y su esposa de 67, además de heridas en la cabeza por los culatazos que les dieron los intrusos. La misma suerte corrieron dos de los albañiles.

Los delincuentes actuaron con apoyo de un sexto cómplice que los esperó afuera en una camioneta Amarok, con la que luego escaparon del lugar como así también en un Peugeot 208 bordó que fue hallado más tarde en 135 entre 530 y 531. Este vehículo registraba un pedido de secuestro desde el 23 de diciembre último por parte de la comisaría Sexta de Lanús. La banda sigue prófuga.

“TE VENDIERON”

Horas después del dramático asalto que sufrió en su casa, Enrique Laby (68) reveló a este diario los detalles, en un pormenorizado relato que hizo del caso.

Todo arrancó a las 13, puntualizó, “cuando con mi señora (de 67 años) estábamos almorzando en el comedor” mientras cuatro albañiles “estaban en el garaje con trabajos que les encargamos para hacer unas refacciones”.

Por lo que informaron ocasionales testigos, en ese momento cinco delincuentes que cubrían sus cabezas con pasamontañas, tenían puestos chalecos como los que usa la Policía y portaban pistolas del mismo calibre que las de esa fuerza, subieron un Peugeot 208 a la vereda de la casa de las víctimas.

Bajaron rápidamente y al ver el portón del garaje abierto se metieron, aunque se toparon con los albañiles.

Según Laby, dos de los trabajadores se enfrentaron a los delincuentes en un intento por evitar que se colaran en la propiedad, pero los asaltantes neutralizaron la resistencia a culatazos: “A uno le pegaron en el pecho y a otro en la cara”, explicó el dueño de casa, “y les dijeron que la cosa no era con ellos”.

Luego fueron hasta el fondo de la vivienda, desde donde entraron por la cocina y llegaron hasta el comedor. Ahí redujeron al jubilado y a su mujer, ordenándoles que fueran a su habitación.

“En el apuro mi mujer se cayó al piso y uno de los ladrones le pegó una patada en el cuerpo”, reveló Laby con bronca y no sin reconocer que eso era apenas el primer ataque físico que iba a sufrir este matrimonio.

Es que, ya en la dormitorio, “nos tiraron a la cama y comenzaron a reclamar dinero. Uno de ellos me dijo `te vendieron, queremos los dólares`, mientras los otros empezaron a revolver todo”.

Pero como la búsqueda no estaba resultando como esperaban enfurecieron y lo demostraron golpeando a las víctimas sin miramientos.

“A mi mujer le dieron dos culatazos -dijo el hombre- uno en la cabeza y otro en un oído. Y en mi caso, me pegaron tres, todos en la parte de atrás de la cabeza”, que le abrieron algunas heridas que exhibió a este diario y por las que después tenía previsto concurrir a una clínica privada, explicó.

Dispuesta a infundir miedo, la banda recurrió a una advertencia que dio lugar a lo que el propio Laby definió como uno de los instantes más dramáticos del episodio.

Fue cuando “agarraron la mano de mi mujer y amenazaron con cortarle un dedo”, refirió, lo que convenció al jubilado a revelar todos y cada uno de los escondites del dinero.

De esa manera, lograron alzarse con “190.000 pesos y 30.000 dólares”, reveló el propio damnificado, dando cuenta de que entre esas gruesas sumas “había ahorros de toda la vida, los haberes de la jubilación que había cobrado y una plata para darles a los albañiles, a los que venía pagándoles todos los viernes y hoy (por ayer) ya no pude hacerlo”.

“LOS VAMOS A MATAR”

Con ese millonario botín en poder de la banda parecía que el calvario de la pareja llegaría a su fin. Pero no. Los delincuentes reaccionaron de manera inesperada para los jubilados.

“Amagaron de nuevo con cortarle un dedo a mi mujer y enseguida dijeron cambiar de idea. ´Mejor los matamos a los dos´nos dijeron, mientras nos ponían una pistola en el pecho a cada uno. Por suerte no lo hicieron, pero llegué a pensar que nos iban a matar en serio”, confesó Laby.

El 9 de enero, como lo reflejó este diario, hubo otra entradera violenta en una casa de 40 entre 26 y 27, donde delincuentes también con chalecos de Policía e ithacas, redujeron a la dueña y a su empleada. A la primera la agarraron de los pelos y le dieron un culatazo para robarle 50.000 pesos y 500 dólares.

 

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