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Policiales |UNA BANDA QUE METE MIEDO EN LA CIUDAD
"Gracias que tenía plata, sino me mataban", el desgarrador relato del cura platense atacado por “polichorros”

Lo sorprendieron cuando tomaba mate en el patio de la residencia de 62, 24 y 25. Lo ataron, simularon estrangularlo y huyeron con $500 mil. “Es un país difícil”, afirmó el religioso

"Gracias que tenía plata, sino me mataban", el desgarrador relato del cura platense atacado por “polichorros”

El albergue donde reside el párroco, en 62 entre 24 y 25 / Demian Alday

21 de Enero de 2020 | 03:29
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“Mi ánimo no es el mejor, estoy muy caído”, se excusó el párroco Expósito Pérez (77) ante la consulta de EL DIA. El motivo de la reticencia tenía su justificación: horas antes dos delincuentes con vestimenta de policías lo maniataron en su casa, lo golpearon y le sustrajeron una considerable suma de dinero y una medalla de oro. "Si no tenía la plata me mataban", sostuvo.

La modalidad llamó la atención de investigadores y vecinos de la zona, que tuvo un hecho casi igual a pocas cuadras de allí, en 28 y 65. En ese episodio torturaron a un hombre de 51 años durante más de una hora.

El accionar de los “polichorros”, que mantiene en vilo a diversos sectores de la Ciudad, recrudeció en el último mes y con una violencia inusitada.

“POR LO MENOS LA CUENTO”

Conforme a lo señalado por fuentes oficiales y allegados a la víctima, el hecho tuvo lugar a las 5.30 en el inmueble que funciona como un albergue para curas situado en 62 entre 24 y 25. Expósito Pérez, acostumbrado a levantarse temprano por su actividad, salió a tomar unos mates al patio de la parte trasera.

A la espera del alba y ensimismado en sus propios asuntos, no llegó a advertir la entrada de los dos sujetos que se habían metido al terreno por una vivienda lindera, tras saltar la medianera que separa ambas propiedades.

El sacerdote no tuvo tiempo para nada. Uno de los intrusos se abalanzó sobre él y lo redujo en cuestión de segundos. El restante se acercó, ayudó al primero a culminar la faena y los tres, en silencio, entraron en la residencia.

Apartados de oídos y ojos que pudieran molestarlos, los delincuentes dedicaron su atención al clérigo. Eran jóvenes, vestían de negro y portaban armas de fuego. Según la información oficial, llevaban los rostros cubiertos. Uno de ellos sacó un juego de precintos de entre sus ropas y ató con fuerza a Expósito, que en ningún momento opuso resistencia.

Habían ido allí con un dato. Le pidieron “la plata” y para hacerle entender que iban en serio comenzaron a golpearlo y amenazarlo de muerte. En la memoria del eclesiástico la secuencia está borrosa, pero calcula que los ladrones permanecieron “entre 35 y 40 minutos” durante los cuales lo agredieron de diversas maneras.

Un vecino le aseguró a este diario que “le ataron una cinta de nailon en el cuello como simulando un ahorcamiento”. Tras llevar a cabo esas torturas consiguieron lo que buscaban. Un vocero judicial refirió que “el total del dinero que robaron alcanzaba los 500 mil pesos”. Luego escaparon por la puerta principal.

En 24 horas, “polichorros” atacaron en un radio de pocas cuadras

 

En tanto, el religioso, aún atado, salió de la casa pidiendo ayuda. Dos frentistas lo escucharon y fueron a socorrerlo. “Se lo veía muy afectado y eso que es un hombre fuerte”, declaró uno de ellos. Poco después arribaron la Policía y y una ambulancia del SAME, que atendió al damnificado sin necesidad de un traslado al hospital.

“Por lo menos la cuento”, lamentó Expósito. Y explicó el sentido de su frase: “Gracias que tenía un poco de plata que había sacado del banco y otro que traje de España, porque si no me mataban”.

“Estamos en un país difícil”, remató.

TENEMOS MIEDO

Los vecinos de la zona expresaron su preocupación por el atraco y por los sucesivos robos que jaquean un área comprendida entre las plazas Perón (25 y 60) e Irigoyen .

“Son muchos los casos que hubo en el último tiempo. Por toda la 60, de 20 a 25, y también en las cuadras que van de 65 a 59”, se quejaron. También alertaron por el accionar de los motochorros y por una serie de casas “que están usurpadas, en la zona de 61 y 24 y por 59”. Por otro lado, sobre el caso del cura expresaron que “acá viene mucha gente a pedir cosas y él les da, es terrible esto que le pasó.”

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El albergue donde reside el párroco, en 62 entre 24 y 25 / Demian Alday

Los vecinos mostraron su preocupación por los reiterados episodios de violencia en la zona / Demian Alday

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