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El día que recuperamos nuestros derechos

El día que recuperamos nuestros derechos

Por: Claudio Frangul

30 de Octubre de 2020 | 02:25
Edición impresa

Concejal y Presidente de la UCR de La Plata

Después de siete años de dictadura militar, y poniendo fin a una saga de golpes de Estado desde 1930, el 30 de octubre de 1983 se consagró presidente Raúl Alfonsin por el voto popular de la mayoría de los argentinos. Fue después de la derrota de Malvinas que la dictadura militar accedió a la convocatoria a elecciones. Ya en la campaña, como candidato de la UCR, Alfonsín prometió desconocer la autoamnistia, y como Presidente con su activa política en materia de derechos humanos llevó a cabo el juicio a las juntas. La condena a las juntas militares realizada por un gobierno democrático constituyó un hecho sin precedentes en el mundo, que contrastó fuertemente con las transiciones negociadas que tuvieron lugar en aquellos años en Chile, Portugal o Sudáfrica.

Lo recuerdo unos días antes de la elección con su rezo laico recitando el preámbulo de la Constitución Nacional, en el Obelisco, ante una multitud, dentro de la que me encontraba con amigos, militantes y mis padres. Y ese 30 de octubre, con las largas colas para votar después de tanto tiempo, fue la refundación de nuestra patria y Raúl Alfonsín, su gran artífice. Él nos dijo como recordar este acontecimiento: “Este día debe ser reconocido como el día de todos. Acá hemos ido a una elección, hemos ganado pero no hemos derrotado a nadie, porque todos hemos recuperado nuestros derechos”.

Decía Raúl: constituir la unión nacional. Y sabemos que fue su premisa más importante. Cada día es más necesaria su prédica por la coexistencia pacífica de los diferentes. Recuerdo muchos discursos de Alfonsín donde él convocaba al diálogo, a querernos más entre los argentinos, que es algo que nos está haciendo mucha falta. Un verdadero líder une a su pueblo, no impulsa su división. Inspiró siempre bregar por el pluralismo y el rechazo de los dogmatismos. Y predicó con el ejemplo. Creó el Consejo para la Consolidación de la Democracia, que emitió recomendaciones para garantizar en el tiempo este sistema de gobierno. Para integrarlo convocó a dirigentes del justicialismo como Ángel F. Robledo, Jorge A. Taiana (el Ministro de Educación de Perón), socialistas como Guillermo Estévez Boero, y personalidades como René Favaloro, María Elena Walsh, Daniel Sabsay, coordinados por Carlos Santiago Nino. Con las recomendaciones del Consejo para la Consolidación de la Democracia en la mano Alfonsín incluyó en la reforma constitucional de 1994 la jerarquía de los tratados internacionales, la preservación del medio ambiente, la defensa de la competencia, del usuario y del consumidor, entre tantos otros avances institucionales.

No solo impulsó la unión nacional. Su Gobierno dio por terminadas las insulsas hipótesis de conflicto con los países limítrofes. Alfonsín asumió rodeado de dictaduras militares y sabía que para estabilizar la democracia en la Argentina era necesaria la democratización de la Región. Con el canciller Dante Caputo como brazo ejecutor y con la legitimidad que le dio un plesbicito que ganó por mas del 80 % firmó el Tratado de Paz y Amistad con Chile, mientras apoyaba una coalición del centro y la izquierda para resistir a Pinochet. Luego de recibir a varios lideres brasileños una vez celebradas las elecciones en el vecino país suscribió con Sarney la Declaración de Foz de Iguazú, piedra basal del Mercosur. Con la asunción del gobierno democrático de Uruguay en 1985, encabezado por Julio María Sanguinetti, Alfonsín mantuvo estrechas relaciones con él, impulsando la firma del Acta de Alvorada, mediante el cual Uruguay se sumó al proceso de integración regional. También fue importante la creación del Grupo de Apoyo a Contadora (o Grupo de Lima), que fue clave para la pacificación de América Central y la vuelta a la democracia en toda Sudamerica.

Su gobierno vino a poner justicia en las relaciones sociales. El Plan de Alfabetización redujo el analfabetismo de 6,1 a 3,7 por ciento; reorganizó las universidades nacionales bajo los principios de la Reforma Universitaria, garantizando la autonomía plena, el cogobierno y la gratuidad de los estudios de grado; una medida que ayudó a recuperar la movilidad social. La patria potestad compartida, la ley de divorcio vincular y el derecho de la mujer a seguir usando el apellido de soltera luego de casada, le dieron a la mujer derechos que no les habían sido reconocidos hasta ese momento.

Entre los múltiples mensajes de condolencias de los gobiernos del mundo recibidos el 31 de marzo de 2009, Barack Obama sostuvo: “El Presidente Alfonsín fue una figura fundacional en la consolidación de la democracia en América latina”. Su compromiso con los principios democráticos nos sigue iluminando.

 

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