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Degollaron en Paraguay a una chef platense y detuvieron a otro cocinero

María Fátima Díaz tenía 41 años y era jefa del acusado, de 24, en un exclusivo restaurante de Asunción. Él se presentó en una comisaría y confesó ser el autor del femicidio. Según la fiscal, “estaba obsesionado con ella”

Marcelo Carignano

Por: Marcelo Carignano
mcarignano@eldia.com

27 de Febrero de 2020 | 03:19
Edición impresa

En la casa de Olga Gilardi (78) priman dos sentimientos, el dolor y la confusión. La razón de ese pesar es el crimen de su hija María Fátima Díaz (41), quien fue asesinada el martes a la tarde en el inmueble en el que residía la joven, en la localidad paraguaya de Luque. Olga se enteró ese mismo día las 17 a través de un llamado telefónico. “Nos contactó una amiga de la infancia de Fátima y al principio no lo podía creer”, le dijo la mujer a EL DIA.

Por el hecho hay un joven de 24 años detenido, identificado como Jorge Emanuel Ramos López, quien habría confesado la autoría en una comisaría de la zona. En una de sus manos presentaba una herida “como de lucha”, indicaron fuentes de la fiscalía que instruye en el caso.

La fiscal Sandra Ledesma manifestó que Díaz “no tenía una sola herida, tenía varias. Hay rastros de sangre por toda la casa, la víctima fue arrastrada porque hay manchas hasta en la muralla (medianera) del vecino”. Asimismo, adelantó que “tenemos que averiguar qué vínculo tenía la víctima con el supuesto autor”. Es que, en un primer momento, los medios paraguayos señalaban que la víctima y el sospechoso mantenían una relación más allá de lo laboral (ella era su jefa), algo que sorprendió a los familiares de Fátima.

“Ella era muy reservada, es verdad, pero nunca nos dijo que estuviera en pareja”, aseguraron sus familiares en diálogo con este medio. En sus redes sociales tampoco había rastros de un eventual noviazgo con Ramos López. No obstante, la fiscal Ledesma señaló que “el hombre estaba enamorado y obsesionado con ella, y aunque no existen denuncias previas, tuvieron algunos problemas”. Ese detalle coincide con lo manifestado por los vecinos de la escena a la Policía, quienes revelaron que pasado el mediodía “se escucharon ruidos y gritos como de pelea” en la vivienda de General Artigas entre Sauce y Boquerón.

Por esa presunta pelea, los mismos frentistas dieron aviso a las autoridades. Varios minutos más tarde, el cuerpo de Díaz aparecería sobre su propia cama, con una herida profunda cortopunzante en el cuello. En tanto, Ledesma explicó que horas después del hallazgo del cadáver, Ramos López se presentó junto a su madre en la comisaría Tercera de Luque para confesar la autoría del femicidio.

Los restos fueron trasladados a la Morgue Judicial de Asunción y al cierre de esta edición se esperaba por los resultados de la autopsia. En cuanto al presunto autor del hecho, los voceros indicaron que vive en Lambaré, una ciudad situada a casi 20 kilómetros de Luque. Ahora se encontraba alojado en una dependencia policial a la espera de que se resuelva su situación procesal y sea trasladado al penal de Tacumbú. El acusado, que podría recibir una pena de hasta 30 años de prisión, ya fue indagado por la fiscal y se negó a declarar, a pesar de lo cual quedó detenido imputado por el femicidio.

DE POLICÍA Y EMPRENDEDORA A CHEF

Fátima vivía desde hacía dos meses en el Cuarto Barrio de Luque, un municipio que está dividido en 28 sectores y se halla a unos ocho kilómetros de Asunción. En el Centro de la capital paraguaya está emplazado “Zulu”, el restaurante de lujo en el cual la mujer se desempeñaba como jefa de cocina y tenía a su cargo a su presunto femicida.

 

“Mi hija era un ángel. No entiendo qué pudo pasar; no puedo creer que no voy a verla nunca más”

Olga Giraldi Madre de la víctima

“La mitad de la familia está allá intentando traer el cuerpo, yo acá; es muy difícil esto y muy doloroso”

Graciela Díaz Hermana

 

“Era feliz, le iba muy bien y venía cada tanto a visitarnos”, contó Isabel (38), su hermana. Sin embargo, antes de partir en dirección al país vecino en busca de “algo que le faltaba”, Fátima fue policía y emprendedora en La Plata. Y con su ahijada de 10 años, hija de Isabel tenía un vínculo especial.

En ese tiempo comenzó a construir su vivienda, pegada a la de su madre, en el barrio Las Quintas. Es una construcción humilde, pero le permitía mantener cierta intimidad. Trabajar en la Fuerza parecía no llenarla del todo, por eso comenzó un emprendimiento textil. Ayudada por una de sus tres hermanas (las otras son Graciela de 35 años y María Marta de 53, más un hermano llamado Martín, de 43) , se puso a vender remeras de diseño con relativa buena suerte.

Hace ocho años se fue a vacacionar a Paraguay con amigas. Al regresar tomó una decisión determinante para su futuro. “Mamá, me voy a vivir allá”, le comunicó a Olga. La idea no le gustaba a la familia y sus miembros intentaron en vano retenerla. La casa, todavía sin terminar de construir, se la cedió a su sobrina y a Isabel. “Un día me dejó la llave y me dijo que ya no quería estar más acá”, resaltó ésta.

En tierras guaraníes “estudió cocina y consiguió trabajo enseguida”, remarcó su mamá. En poco tiempo creció en su profesión hasta alcanzar un rol importante en uno de los restaurantes más exclusivos de Asunción. “Trabajaba mucho, iba tres veces por día. Por eso hace unos días tuvo que ir al médico y le dijeron que tenía stress, que aflojara un poco”, añadió Olga. Dos semanas atrás, Díaz viajó a La Plata para visitarlos. “Vino sola, como siempre. Salimos a tomar un café y fuimos al Centro, porque había sido mi cumpleaños y mi hija se sentía mal por no haber estado presente”, relató la mujer. “Mi hija era un ángel”, la definió. En ese viaje reciente no se hizo mención a ninguna pareja. Por ese motivo, para Graciela “es todo raro”.

“Esto es re doloroso. Traer el cuerpo desde allá nos cuesta más de 100 mil pesos y no tenemos esa plata, así que la opción que nos queda velarla y enterrarla en Paraguay”, señaló. Con todo, la noticia se modificó en el transcurso de la tarde: “Aparentemente”, sostuvo la joven, “el dueño del restaurante se ofreció para traer el cuerpo”.

Por otro lado, Graciela explicó que ayer a la madrugada “mi hermano, mi marido y una amiga íntima de mi hermana viajaron para ir a buscar el cuerpo, pero no sabemos mucho de lo que pasa allá porque la comunicación es mala”. Y al respecto lamentó que “la mitad de la familia está allá, yo acá; es muy difícil”. Sobre la escena del crimen, Graciela contó que “Fati había alquilado una casita de dos pisos muy linda, hacía dos meses que vivía ahí. Antes estaba con una amiga y a este lugar se fue sola”.

Isabel, por su parte, sostuvo que “estamos sin dormir, pasamos una noche terrible. Mi mamá se descompuso y mi hija está destrozada, no quiere escuchar nada, la adoraba”.

“No sé qué tenía este pibe en la cabeza. Nosotros no lo conocíamos para nada, apenas en alguna foto suelta del trabajo en la que aparecía. Si ella nos hubiese contado de algún problema, nosotros la hubiésemos ayudado”, culminó.

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Entre lágrimas, Olga Gilardi pidió “justicia” y lamentó que “no la voy a volver a ver nunca más”/ Roberto Acosta

Fátima Díaz fue policía y tuvo un emprendimiento antes de ser chef / web

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