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Buscando a Panzeri: una figura trágica que vuelve para dar pelea

Sebastián Kohan firma un documental sobre el periodista que se peleó con todos y quería un fútbol, y un mundo, mejor

Buscando a Panzeri: una figura trágica que vuelve para dar pelea

Sebastián Kohan Esquenazi junto a su investigación sobre Panzeri

27 de Julio de 2020 | 02:45
Edición impresa

Sebastián Kohan Esquenazi se define como un hombre sin patria: nació en Argentina, creció en México, por el exilio de sus padres, y tiene madre chilena. Pasó la vida moviéndose. Pero hace diez años encontró su patria en el periodista Dante Panzeri y su forma de ver el mundo: le encargaron buscar un libro clásico de fútbol para editar, un libro que fuera indispensable pero que no viera la luz hace años, y cuando leyó la obra de Panzeri, “Fútbol, dinámica de lo impensado”, quedó prendado de su pensamiento contra los tiempos modernos y su honestidad intelectual. Decidió entonces, además de editar la obra, realizar un documental sobre su figura: no sería fácil.

Pero, tras un arduo trabajo, la obra de Kohan ve la luz: “Buscando a Panzeri” se estrena el jueves en la plataforma Puentes de cine, tras diez años de trabajo mayormente desde la independencia absoluta. Y desde “la obsesión”, agrega el cineasta. “Si no hubiese obsesión de por medio, no habría película”.

“Panzeri se enfrentó al poder y murió solo y olvidado”, explica Kohan su obsesión: con su documental, el cineasta quiere hacer justicia, sacar a Panzeri del ostracismo y traerlo de vuelta a este mundo. Porque “Panzeri es una figura que expresa una forma de pensar a la que adscribo 100%. Panzeri y Bielsa son los dos grandes cerebros  que han mostrado además de ser inteligentes, ser consecuentes con sus ideas, cosa que en el mundo del fútbol no existe”.

El nombre de Bielsa sobrevolará durante toda la conversación: director, productor, guionista, cronista y sociólogo, dirigió además el largo “Nunca para atrás”, la serie documental “Un Gol al Arcoíris” y fue productor de “Ojos Rojos”, cinta dedicada a la figura del entrenador argentino en su paso por la selección chilena. Y el rechazo del país a Bielsa es una de las cuestiones que lo llevó a hermanarse con la forma de ver el mundo que tenía Panzeri, décadas atrás: en Argentina, dice el cineasta, “la pasión se ha convertido en algo muy parecido a la estupidez”.

“Es un país muy futbolero, con el mejor fútbol, con los mejores pensadores del fútbol, pero con los años se ha ido yendo a la mier… Esa pasión desenfrenada, donde el cuadro es más importante que la vieja, degeneró en mucha tontería: ya no hay nada más que los colores. Pero Panzeri trataba de pensar al fútbol como un juego, y mantener a raya no el sentimiento, pero sí esa pasión. Así que de alguna forma ofrece una guía para pensar todo lo que está sucediendo en Argentina”, explica.

Pero la inteligencia no le alcanzó a Panzeri para imponer su forma de pensar: este es un documental trágico, un documental sobre un hombre peleado con el mundo que le tocó. “La figura de Panzeri, un tipo que tiene modos de hacer que van en contra de los mecanismos aceitados del capitalismo, es trágica”, adhiere Kohan. “En el mundo la revolución no va a existir más, la honestidad es un bien escaso… Hay una frase de Bielsa que dice: ‘Lo importante no es ganar sino la nobleza de los recursos utilizados’. Si decidís que vas a vivir toda tu vida a partir de la nobleza de los recursos, sos una tragedia”.

“Bielsa pierde en su ley, y Panzeri también perdió en su ley. Lo echaron de todos lados, se fue quedando solo, y todo fue por su valentía. Era crítico, y si lo echaban por crítico, no tenía un mango partido al diome”, sigue el cineasta.

Producto de esa resistencia que ofreció al modo de ser durante toda su carrera, hoy Panzeri (quien escribió en EL DIA como columnista) es una figura elusiva: aquella obra emblemática cuyo título se repite en toda transmisión futbolera llevaba décadas sin editarse en el país antes de la edición que organizó Kohan. Cuando comenzó su investigación, el director encontró además que “los archivos de Panzeri no estaban en ningún lado, pero sí hay archivo por todos lados del Gordo Muñoz”, el “relator oficial” del Mundial 78 con una carrera mucho más amiga del poder. 

Además, cuenta Kohan, “la familia no tenía demasiadas ganas de tener contacto con el periodismo deportivo que tanta mala sangre le había hecho a su viejo”. Tampoco querían hablar los amigos del periodista. “Todo fue a contracorriente”, como lanza desde su título el documental. 

Kohan tampoco consiguió la palabra de César Luis Menotti, uno de los pocos entrenadores que ponderó Panzeri alguna vez. Lo persiguió, sin suerte, yendo todos los días al restorán al que era habitué: “No me contestaba el teléfono”. Un mozo del local le deslizó que quizás  al ex DT de la Selección había que ofrecerle “algo” para que hablara. Tampoco quiso hablar Bilardo, aunque no por los motivos que desde La Plata algunos puedan imaginar: Panzeri fue uno de los críticos de cabecera del fútbol que practicó el Estudiantes de Osvaldo Zubeldía, pero Bilardo explica, al otro lado del teléfono con Kohan, que “no quiere hablar porque Panzeri no está para defenderse, en una buena actitud, cuando desde el panzerismo Bilardo es el malo de la película”.

“Los grandes discursos, al final, son una chantada”, concluye al respecto Kohan. “Bilardo, que tiene esa filosofía de ganar como sea, terminó siendo un buen tipo en la vida cotidiana, y Menotti, ese gran hombre, con esas grandes ideas… no tanto. Me pareció interesante esa inversión”.

Kohan no esconde en diálogo con EL DIA su postura respecto al bilardismo, pero el documental intenta mostrar el pensamiento de Panzeri, que si bien tomó postura en los grandes debates futbolísticos, fue también un hombre que intentó desestructurar esos grandes discursos que menciona Kohan con sus escritos. Detestaba el reinado de los directores técnicos y las filosofías exportadas de Europa, también el “fútbol espectáculo”, para él reflejo del negocio corrupto que denunció en sus textos y que lo llevó a tener que dejar, uno tras otro, los medios para los que trabajaba. Por eso dice Kohan que “era un librepensador: él decía que escribía donde podía, pero siempre escribía lo que quería”.

Ese pensamiento rupturista es el eje de un documental que procura, poniendo en escena las ideas de Panzeri, generar debates, intervenir sobre la realidad, y no solo desde lo futbolístico sino también, sobre las cuestiones periodísticas. “La honestidad en el periodismo fue una búsqueda fundamental para Panzeri”, dice Kohan. Esa honestidad inclaudicable la ejerció Panzeri “en un país con memoria selectiva, con un periodismo deportivo cada vez más sangriento y un fútbol cada vez más triste. ‘Buscando a Panzeri’ es el relato de una busqueda tenáz, de casi una década, de todo aquello que quedara de Panzeri, para volver a construirlo y traerlo al presente. Panzeri es una herramienta de combate, recuperarlo, un ejercicio de resistencia”.

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