Un grupo de ladrones, que se movilizaba en un auto gris, hizo de las suyas en una vivienda de la calle 8 entre 63 y 64. Fue en ausencia de su propietario, un tatuador de 42 años, a quien sin dudas le quedó marcada la inseguridad y no en la piel. Al llegar al lugar, pudo descubrir que le habían robado 10 mil pesos, una impresora y tres máquinas para hacer su actividad.
SUSCRIBITE a esta promo especial