A los que transitan la vereda de la calle 115 entre 33 y 34 no deja de llamarle la atención la peligrosa inclinación de cara a una de las viviendas de un palo, del cual nadie se hace cargo (creen que es de una telefónica o una empresa de internet). Los frentistas de esa cuadra del barrio Hipódromo están preocupados y piden una solución.
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